¿El vino bebida nacional?

21/11/10
Fuente: Diario Uno | F. Lancia y G. Flores Bazán.

vinoLos despachos al mercado interno marcan una tendencia decreciente. Para los especialistas urge recuperar los niveles de consumo. Plantean dos líneas: vincular al producto con la argentinidad y profundizar el tema calidad. En la Argentina se consume anualmente alrededor del 70% del total de los vinos que se elaboran. Este porcentaje se traduce en un mercado interno de más de 1.100 millones de litros, que en términos de facturación supera los 5.000 millones de pesos por año. El mercado interno se constituye así en uno de los motores que dinamizan la actividad vitivinícola argentina, ubicando a nuestro país en el 8º lugar en el mundo por su consumo, con 26 litros per cápita por año.

Según datos del INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura), en los últimos 25 años los informes de despachos de vinos al mercado argentino muestran una constante tendencia decreciente, con una reducción del 40% del volumen comercializado en el mercado local, sufriendo aún más esta caída (55%) los vinos de menor precio y mayor rotación, mientras que los vinos de mayor valor que representan una menor porción de mercado muestran un crecimiento en su volumen de ventas.

Los sectores vacíos del mercado dejados por el vino este último tiempo fueron ocupados por otras bebidas como la cerveza o las gaseosas que supieron adaptarse de forma eficiente en los perfiles del nuevo consumidor argentino.

Alberto Arizu, parte de la tradicional firma bodeguera Luigi Bosca y presidente de Wines of Argentina, la entidad responsable de la promoción del vino en el exterior dijo que “el mercado interno vive una transformación importante. Hay productos como la cerveza que han superado el consumo de vinos, en un país que históricamente ha bebido vino. Hay que pensar cómo recuperar el consumo que se sigue deteriorando. Argentina tiene que dejar de pensar en esta disociación entre mercado interno y externo. El modelo de consumo doméstico fuerte y el consumo externo marginal está agotado, y esa calidad volcada por la industria hacia el mercado internacional tiene que ser la misma para el consumidor local”.

A partir de esta transformación en las costumbres de consumo la industria se está posicionando en otro nivel, ya que estos cambios de hábitos de consumo no dependen solo del consumidor sino también de las distintas opciones y propuestas de la industria.

En este sentido, desde el sector se trabaja desde dos ejes fundamentales para reconstruir el mercado interno de vinos: por un lado la incorporación de valores relacionados con la argentinidad, un producto intrínseco y distintivo de “lo argentino”; y por el otro, la búsqueda incansable por la calidad, motivada por el creciente perfeccionamiento del consumidor tipo.

Las distintas visiones han llegado a conclusiones similares para poder lograr reubicar un buen y real consumo de vinos en el país. Desde Wines of Argentina se remarca que la “diversidad cultural argentina es un gran elemento de comunicación: tango, fútbol, carne, arte, danza, ayudan a incorporar al vino.

Ahora, “el punto fundamental es que Argentina tiene que posicionar sus productos con la calidad como bandera”, concluye Arizu.

La mirada de la UVA (Unión Vitivinícola Argentina) y en particular del Fondo Vitivinícola es que “al haberse declarado bebida nacional queda en evidencia que el vino tiene que ver con nuestras raíces y cultura. Por eso, el secreto es la calidad, ya que nuestro mercado interno es un consumidor que pasó de ser tradicional-rural a urbano, por lo que hay producir nuevos packaings, acercarse más a los jóvenes, a las mujeres. Entonces desde el vino más económico al de alta gama la excelente relación precio – calidad es fundamental ya que el consumidor argentino tiene costumbres de consumo cotidiano”, concluye Sergio Villanueva, gerente de UVA.

Desde estos valiosos aportes se intenta lograr un acercamiento mayor a los consumidores. El vino quiere volver a transformarse en bebida nacional, más allá de algunos decretos.

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