2010, año de los censos

31/05/10
Fuente: Diario Los Andes Mendoza | Luis Fermosel.

censosAdemás del censo nacional de población, previsto para octubre, este año también habrá uno frutihortícola provincial y otro para establecer la cantidad de viñedos. Además del festejo por el Bicentenario de la Patria, este año podría ser calificado como el año de los censos. Porque para el mes de octubre está previsto el Censo Nacional de Población, que se realiza en el país cada diez años, mientras paralelamente en Mendoza se realizarán dos estudios que tienen directa relación con la economía provincial. El primero de ellos, organizado por el Instituto de Desarrollo Rural, realizará un relevamiento -que comenzó la semana pasada y que se mantendrá hasta agosto- destinado a establecer la verdadera situación frutihortícola provincial. Una iniciativa que no se adoptaba desde 1992 y que tiene por objetivo conocer la calidad, cantidad, variedad y superficie total de cultivos frutihortícolas.

El relevamiento, según se indicó, abarcará a aproximadamente 16 mil productores e incluirá consultas sobre las variedades que tienen plantadas, edad de los montes, sistema de conducción, tipo de riego que se emplea e incluye aspectos relacionados con la situación social. Otro de los temas que incluirá será el comercial, a los efectos de conocer cómo, a cuánto y a quiénes se vendió la producción.

Con los datos en las manos, las autoridades podrán establecer la realidad del sector e implementar medidas tendientes a mejorar las producciones o a incentivar una necesaria integración entre productores e industriales, a los efectos de impulsar la implantación de variedades de frutales de acuerdo con las exigencias de los mercados actuales.

También resulta importante el censo que desarrollará este año el Instituto Nacional de Vitivinicultura, para conocer la realidad del sector en todo el país.

El mismo se iniciará en forma efectiva a partir de setiembre y culminará en abril del año que viene y, al decir de las autoridades del organismo, no se tratará de una simple actualización de registros, sino de establecer -en campo- cuál es la verdadera situación del sector en razón de que incluirá cantidad de viñedos, variedades implantadas, tipo de sistema de conducción, año de origen de las plantaciones, establecer la cantidad de hectáreas cubiertas con tela antigranizo, origen del agua y también el sistema de cosecha.

Se analizarán las 228.575 hectáreas declaradas como ingreso de uvas en la cosecha de este año en todo el país, de las cuales a Mendoza le corresponden 160.794 hectáreas. Para tener una idea de la importancia que tiene el sector para nuestra provincia, cabría señalar que Chile tiene 200 mil hectáreas implantadas con viñedos , pero sólo la mitad de ellas derivadas a la elaboración de vinos. Chile elabora 8 millones de hectólitros y la Argentina 16 millones.

Datos fundamentales

Los datos que surjan del censo de viñedos resultarán fundamentales para el desarrollo futuro de la industria vitivinícola. Por de pronto, los datos aportados en la última cosecha han generado comentarios encontrados, especialmente en lo relacionado a los vinos base. «El censo será fundamental para saber dónde estamos parados», dijo un dirigente, quien destacó que los precios que se pagaron en años anteriores por las uvas no incentivaron la reconversión de varietales.

Es todo un tema, si queremos llegar al 2020 con 2 mil millones de dólares en exportaciones y cubriendo el 10 por ciento del mercado mundial de vinos», destacó.

De todos modos, la inquietud se centra en los precios. Los varietales han tenido alzas importantes frente a una situación internacional complicada como consecuencia de la devaluación del Euro que dificulta las exportaciones hacia el viejo continente. Paralelamente, hubo incrementos de hasta el 30 por ciento tanto en el vidrio como en el cartón de las cajas.

Por otro lado, como la cosecha no ha sido tan baja, como ha caído el mercado interno un 6 por ciento y como también han bajado las exportaciones, se está hablando que el stock técnico a junio del año que viene podría llegar a los 6 meses, entre blancos y tintos. «No sea cosa que el año que viene tengamos que volver a saturar de mosto para que no caigan los precios del vino», se indicó.

En el marco señalado, algunas entidades (especialmente las que nuclean a los sectores industriales) incluyeron entre «los problemas», la decisión del INV de aumentar las unidades de color. Una medida que fue aprobada por otros sectores y que llevaron al titular del INV a señalar que «la única intención fue la de elevar al nivel de calidad a través del color» y asegurar que «los precios no aumentaron por el color, sino por otros factores».

La realidad marca que hay una fuerte caída en el consumo interno, que hay inquietud por la posible baja en las exportaciones y que cada vez se amplía más la brecha en precios con la principal bebida competitiva, como es la cerveza. Hay que encender, entonces, las luces amarillas.

http://www.losandes.com.ar/notas/2010/5/31/opinion-493019.asp

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