Diez años de Ozono: mucho más que una vertical

04/12/13
Fuente: Mr. Wines Blog.
zuccardiEste año Vinoteca Ozono Drinks cumplió diez años de vida, y para festejarlo fue organizando en el transcurso del 2013 una serie de catas de grandes etiquetas de nuestro país, en las que en muchas oportunidades estuvieron presentes sus propios actores: los productores. Fui invitado a una de estas celebraciones: una cata vertical del vino Zuccardi Zeta (2003, 2004, 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, 2011) junto a Sebastián Zuccardi, responsable desde 2008 del equipo encargado de los alta gama de Bodega Familia Zuccardi.
Cuando uno se encuentra ante catas de este tipo, donde cada vino tiene bastante para contar y todos juntos a su vez revelan una gran historia, es mucho más fácil entenderla si uno de sus protagonistas está presente para guiarte y ayudarte a interpretarla. Así fue como Seba trató de no olvidar detalles y responder a todas las preguntas e inquietudes que surgieron entre los invitados. Tal como comenté en una nota anterior, él suele ser muy claro cuando se trata de comunicar sus vinos y su trabajo.
La primera añada de Zuccardi Zeta que salió al mercado fue la 2002. En aquel entonces se ubicó como vino tope de gama en el porfolio de la bodega, por encima de la línea “Q” (reconocida por sus varietales de alta gama: Tempranillo, Merlot, Malbec y Cabernet Sauvignon). El Zeta trajo un concepto diferente ya que, en principio, sería un blend que, además de combinar diferentes cepas, también combinaría diversas regiones.
Hoy, luego de degustar una década de vinos, me queda claro el destino que la familia pretendía para este ícono, y el camino que fue recorriendo durante estos años. A la mitad de ese camino, para el año 2008, el propio Sebastián, que hasta ese momento sólo se enfocaba en el área agronómica y en su original proyecto de Espumantes Alma 4, pasó a conducir su elaboración. A partir de entonces, ha habido un cambio notorio, que se viene acentuando hasta la actualidad. Sin embargo, “notorio” no quiere decir que sea radical, porque creo que, sin importar los años, la línea siempre ha aspirado a la elegancia y longevidad. Pese a que siempre fueron variando porcentajes, origen de sus componentes y crianza, nunca cayeron en modas tan comunes en aquellos años como el “estrés hídrico” o la sobremaduración, groseras sangrías o sobreextracción en la bodega. De hecho la mejor prueba está cuando probamos la 2003 y encontramos una fruta nítida, sutilmente alicorada y unos taninos un tanto presentes aún, signo de que conserva cuerda para seguir creciendo y entregando. Es un lujo descorchar un vino de diez años y encontrarlo así.
Una frase un tanto hecha dice que, a diferencia del viejo mundo, en nuestra geografía el clima garantiza cierta regularidad año a año. En varias oportunidades Seba resaltó que eso está lejos de ser así, y que eso queda demostrado al ver cómo evolucionan los vinos en el tiempo. Por ejemplo, el Zeta 2004, a pesar de que respeta la misma combinación de malbec de Maipú y tempranillo del antiguo viñedo de Santa Rosa, más allá de ser un año más joven que el 2003, actualmente no cuenta con el mismo futuro que aquel.
En el Zeta 2005 encuentro una acidez más presente y cierta soltura en boca. Se acerca más al estilo que yo prefiero; posiblemente esto tenga mucho que ver con que en esa añada el malbec con el que se combinó al tempranillo ya no es de Maipú sino de La Consulta, zona de mayor altura, más fría y con mayor amplitud térmica.
El Zeta 2006, de un estilo bastante similar al anterior, me seduce aún más. Su fruta está intacta; acompañan ciertos terrosos y notas a cuero. Es complejo, y lo que más atrae es su energía y vivacidad.
En el Zeta 2007 hay un pequeño cambio en la composición, ya que se disminuye el porcentaje de tempranillo para dejarle lugar a cabernet sauvignon de Gualtallary. A pesar de ser un año más joven, posee una evolución que lo aleja del potencial del 06, que hasta el momento fue claramente el que más me gustó.
Tal como anticipé, en el 2008 Seba se hizo cargo de la vinificación y para esta añada no tuvo en cuenta al histórico tempranillo de Santa Rosa. La nueva combinación sería 73% malbec de La Consulta y 27% cabernet de Gualtallary; ambas zonas de altura y mucha expresión. Eso se nota cuando degustamos el vino: desborda de fruta, y su columna vertebral se apuntala más sobre la acidez y el nervio, a diferencia de aquel principiante 2003 en el que destacábamos sus firmes taninos por sobre otros atributos.
El 2009 –no recuerdo por qué motivo– vuelve a contar con el tempranillo como componente. Además de mantener la frescura del anterior, posee algo más de volumen y agarre en boca; seguramente el “tempra” sea responsable de ese agarre.
Contrariamente, el 2010 se presenta más liviano en boca. Seba aclara que fue un año con rendimientos más altos. En sus aromas empiezo a identificar esas notas minerales que hoy me son tan familiares, y que suelo percibir fácilmente en los vinos de Altamira. La combinación vuelve a ser bivarietal de malbec y cabernet (me pareció escuchar que este dúo ya será definitivo).
Al igual que el anterior, el 2011 –que aún no salió al mercado– combina 85% de malbec con 15% de cabernet, siguiendo por la misma senda de las añadas anteriores, pero más claro o mejor definido hacia dónde pretende llegar. Una textura en boca que enamora, una acidez vibrante, el mineral como con un sello en la frente y todo el conjunto que me anuncia mucho potencial. Creo que del 2008 hasta acá se remó para llegar a este puerto; no fue casualidad. Hasta estimo que para este blend ya se encontró la combinación ideal, en la que el tempranillo ha perdido su lugar.
Sobre una atractiva acidez que colabora a la expresión y al desplazamiento en su paso por boca, alguien se podría preguntar cómo estará el Zeta 2011 en el 2021, y si tendrá la vida del 2003. Estoy seguro de que sí. Es más, esa fruta fresca de hoy evolucionará más lentamente y –como bien dice Seba–, a diferencia de otro estilo de vinos que nacen con mucho de todo, éstos tienen menos cosas para caerse. Una definición tan clara y simple que voy a empezar a adoptarla.
Se ve que a Seba no le alcanzaba con mostrar las añadas del mercado, así que llevó muestra del futuro Zeta 2012 y posibles componentes del 2013. Inmediatamente me recuerdan las sensaciones que tuve cuando probé el 2011, pero en bruto: a pesar de estar todo más exacerbado me genera igual placer beberlos. Otro detalle es que en estos dos últimos el porcentaje de malbec volvió a aumentar (la proporción quedó en 90/10). Es un dato no menor que después de diez años de pruebas haya optado por dos zonas de altura, y el malbec casi como único protagonista.
En conclusión, puedo dividir dos etapas dentro de la vida del Zeta, antes y después del 2008 (PRE y POST).
En la PRE el aporte de la crianza en roble (seguramente barricas nuevas) era considerable, y el vino necesitaba años para redondearse, pulir sus taninos y ponerse bien ameno; por ejemplo, hoy el 2003 y 2006 están hermosos, pero hubo que esperar más de siete años. Dudo de que un par de años atrás los hubiera disfrutado tanto como en esta oportunidad.
En la etapa POST, desde el 2008 hasta el 2011, los encuentro muy abordables, más disfrutables a mi gusto, porque ya no se sostienen sobre aquellos acentuados taninos. Los tostados aportados por la madera son mucho más suaves y las vinificaciones en hormigón son cada vez más consideradas, con variables como vinificar una pequeña parte (10/15%) con escobajos, lo que genera de manera natural estructura, mayor amplitud y complejidad en boca.
Me “revolotea” en la mente las características del Zuccardi Zeta 2011, y no puedo dejar de pensar en los Aluvional. Encuentro muchos puntos en común. Aunque estos últimos estén elaborados bajo otro concepto, como el de vinos de terroir, hay un hilo conductor que es inconfundible. Si bien no los tengo todos en frente para definir y transmitir las diferencias, seguramente no faltará oportunidad. Además confío que el tiempo será uno de los aliados fundamentales e indispensables; no hay manera de que sea de otra forma. Hoy lo más importante es que haya gente como Sebastián Zuccardi que ha comenzado a trabajar en ello con la profundidad y seriedad con la que él lo está haciendo.
Quiero cerrar esta nota volviendo al principio: el aniversario de Ozono. Hace algunos años, cuando comencé a relacionarme con Noelia y Martín, teníamos un vínculo comercial, pero con el tiempo nació y se afianzó cada vez más la amistad. Al igual que el porcentaje de malbec dentro del Zeta, descubrí que esa amistad es lo primordial para la base de nuestra relación y que un verdadero pilar se construye sobre el respeto y la honestidad. Todo el resto pasa a ser secundario, al menos es lo que creo haber aprendido en estos últimos años. Tal vez las relaciones humanas tengan algo parecido a estos blends que han crecido y mejorado con el tiempo, manteniendo siempre su identidad.
¡Muchas Felicidades Ozono Drinks y que sean muchos años más!
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