A la hora de invertir y ganar, los vinos de alta gama tienen un «sabor» muy particular

27/09/10
Fuente: IProfesional | Rubén Ramallo.

vinoPara quienes buscan fuentes de rentabilidad más allá de las tradicionales, la apuesta a etiquetas Premium suele rendir interesantes dividendos. Los fondos que actúan en este mercado han logrado multiplicar sus resultados, frente a otras canastas de productos. Hay una antigua leyenda sobre la inversión de vino, que cuenta que conviene comprar dos cajas. Después de un cierto tiempo se puede beber una y vender la restante para financiar la compra de otras dos. Esta política puede ser una buena oportunidad para aquellos amantes que especulen a beberlo en forma gratuita, aunque podría ser menos atractiva para los inversores potenciales.

Sucede que la inestabilidad que viven los mercados financieros los lleva a buscar, en forma permanente, nuevas alternativas para tratar de cubrirse de los vaivenes globales y, si es posible, obtener una renta interesante.

En este contexto, más allá de las clásicas commodities, el sector vitivinícola cobra cada día más importancia.

Alex Apakan, director de Winesupply, aseguró que “la inversión de los particulares a nivel local resulta tentadora, si se tiene en cuenta que es un producto que no se desvaloriza. Por el contrario, aumenta su precio y puede ser fácilmente comercializado aún en una economía con inflación”.

En opinión de Apakan, “las personas se vuelcan a este mercado de diferentes modos. Algunos hasta prefieren hacer cavas en countries. Otros, comprar a una bodega durante el proceso de producción y hacer su propia marca”.

evolución

Un estudio realizado por dos economistas suizos, Masset y Weisskopf, demostró que ésta es una de las mejores inversiones a mediano plazo, mucho más rentable que la propia bolsa de valores.

Ambos llegaron a esa conclusión luego de comparar la evolución de los precios de varias marcas francesas, entre enero de 1996 y enero de 2009, con el índice Russell 3000, uno de los principales indicadores bursátiles de Wall Street.

De este análisis surgió que el precio de los tintos se incrementó en promedio un 200% anual, con extremos de hasta un 450%, mientras que las acciones ganaron apenas un 42%.

En 2003, por ejemplo, un Château Lafite-Rothschild 1982 se vendía a u$s 490 en subastas. Seis años después, la misma botella se colocó en u$s2.586, con un retorno para su dueño cercano al 70% anual.

“Nuestra conclusión es que incluir distintas variedades en un portfolio, especialmente los más prestigiosos, aumenta la rentabilidad y reduce su riesgo, más durante crisis financieras”, aseguraron los economistas.

«Este mercado casi nunca tiene una rentabilidad negativa. El resultado más bajo fue del 5% anual, mientras que el más alto llegó al 300% anual», sostuvo Saeed Shah, broker de vinos de la firma Australian Wine Index.

El mercado vitivinícola recibió un fuerte impulso a partir de 1999, con la creación de la London International Vintners Exchange (Liv-ex), en la que operan tanto particulares como fondos.

Se calcula que sólo en el Reino Unido, los coleccionistas privados tienen el equivalente de más de u$s2.000 millones en sus propias cavas. Además, este mercado mueve unos u$s3.000 millones por año y que su escalada alcista cobra cada día una mayor velocidad.

Qué motivos renuevan el interés del inversor
El menú de opciones para invertir se ha incrementado significativamente en la última década, y ahora se pueden elegir vinos de diversas regiones.

Las distintas posibilidades son:
Compras directas en bodegas. Si un inversor desea adquirir botellas, debe elegir una etiqueta reconocida y con un sólido historial de calidad. En cuanto a los precios, hay tres etapas bien diferenciadas: «Primeur”, es decir antes de que sea embotellado; uno o dos años más tarde; o bien en la madurez.

En una subasta. Otra posibilidad es comprar en un remate. Según la revista Wine Spectator, el volumen de negocios en las principales casas de subastas se multiplicó por tres en los últimos años.

En vinoteras. Estos negocios suelen proporcionar asesoramiento especializado, sobre las etiquetas que los pequeños inversores pueden comprar para iniciar o ampliar sus propias bodegas.

Fondos de inversión. Quienes prefieren una apuesta de más largo plazo y no quieren hacerse cargo de gastos del almacenaje, o de preocuparse por la procedencia, pueden considerar invertir en un fondo especializado.

Apostar al Liv-ex 100 Index Fine Wine. Desde 2008, ofrece la oportunidad de operar órdenes de futuros sobre dicho índice.
Uno de los motivos que impulsa su desarrollo se debe a que la fuerte demanda va en aumento constante, producto del interés creciente de los países emergentes, mientras que la producción global no logra acompañar dicha tendencia, que se mantiene estable en 270 millones de hectolitros desde 1997.

El efecto China
“El gigante asiático experimenta una demanda brutal, que incluso podría acaparar el 100% de la producción de varios países”, aseguró al medio español Cotizalia Carlos Andrés, director de inversiones de March Gestión.

Varias marcas francesas, de gran prestigio, ya se convirtieron en símbolos de riqueza para los consumidores chinos, a la par de Prada o Hermés.

Prueba de ello es que el año pasado, ese país superó a EE.UU. como el mayor importador de vinos de esa tradicional zona francesa por volumen fuera de Europa, según consignó The Wall Street Journal.

El total exportado al gigante asiático durante 2009 fue casi 40 veces más que en 2000, según el Consejo del Vino de dicha región.

Por otra parte, quienes conocen esta actividad en profundidad, aseguran que inversionistas de Hong Kong compran contratos a futuro en el mercado londinense con la expectativa de venderlos en los próximos períodos a sus connacionales.

Ante esta situación, no debe sorprender que el índice líder de referencia de la industria, el ya mencionado Liv-ex 100 Fine Wine, donde se negocian las 100 mejores marcas del mundo, se revalorizara un 160% entre 2005 y 2008, frente al 12% de índices de productos básicos, tales como el índice MSCI World.

Además, desde 2001, el vino fino superó al índice de materias primas (CRB) por más de 200 por ciento. En igual sentido, en lo que va de año suma cerca de un 34% de crecimiento.

De acuerdo a las palabras de sus administradores “el índice se calcula usando los precios medios de las botellas seleccionadas, ponderado de acuerdo a su peso en el mercado global”.

“Los vinos de marca son los que se están disparando”, aseguró Andrés. En efecto, el Château Lafite Rothschild 2009 se ha revalorizado un 600% desde 2005.

De esta manera, “la limitada producción de vinos de calidad, a nivel mundial, impulsa los precios hacia arriba. Y el potencial que presenta este sector para la inversión es tremendo”, explicó Credit Suisse en su último informe.

Oferta mundial estable
La producción de alta gama se ha mantenido estable, entre 260 y 270 millones de hectolitros desde 1997.

Desde una perspectiva regional, la oferta se ha desplazado hacia países como Australia, Chile, EE.UU., Sudáfrica, Argentina y China.

distribución

Por ejemplo, desde 2006 a 2009, la producción de vino chileno aumentó un 20%, mientras que para los Estados Unidos creció apenas el 7%.

Cuáles son los fondos que invierten en etiquetas
Para los inversores minoristas, la mejor forma de participar en esta industria, más allá del placer que significa descorchar una botella de gran estirpe, es a través de alguno de los fondos de inversión especializados.

Es ideal para quienes no desean arriesgar grandes sumas de dinero, pero quieren beneficiarse de las perspectivas de crecimiento.

Los fondos suelen incluir etiquetas originales del Ródano como Chave y Jaboulet, vinos italianos como el Sassicaia y Solaia o californianos Screaming Eagle y Harlan.

En países como Reino Unido, se destacan el Vintage Wine Fund o el Wine Investment Fund, que sólo invierten en determinadas marcas y cortes.

En España el más desarrollado es el March Vini Catena, cuya filosofía es apostar a «empresas que tengan un porcentaje significativo de su cuenta de resultados proveniente de negocios relacionados con la cadena de valor del vino».

Este instrumento abarca toda extensión de producción, desde las vides, pasando por la industria auxiliar, bodegas, fondos de vino de reserva, crianza y gran reserva, hasta distribuidores mayoristas y minoristas.

De esta manera, su cartera se conforma por 35 empresas, entre las que se encuentra hasta un fabricante de envases de vidrio.

Se requiere de una inversión mínima de 6.000 euros, con una comisión de suscripción del 5%. Tiene posiciones en compañías de referencia mundial como Pernod Ricard. En lo que va de año su rentabilidad supera el 13 por ciento.

Otro fondo es el administrado por Wine Asset Managers (WAM), lanzado en 2006 y también destinado a inversores particulares.

Un informe de esa casa dio cuenta, recientemente, que “el mercado tiene fuertes expectativas de demanda a largo plazo, tanto en China como en el Extremo Oriente.

En tren de aumentar la oferta de productos relacionados con esta industria, surgió otra alternativa, a través de ODL Markets.

Esta es una casa londinense que forma parte de ODL Securities. Este mercado de futuros ofrece a los inversores la oportunidad de negociar sobre la base de los valores presentes que arroja el Liv-Ex 100.

Los interesados hacen una inversión en función de sus expectativas de subas del índice sobre una base trimestral. Todas las ganancias son libres de impuestos.

Un punto a favor de este mercado es que, al contrario de lo que ocurre con la mayoría del resto, posee una escasa volatilidad.

En los peores momentos de la crisis global, su caída fue del 12% frente al desplome del 40% del resto de las materias primas.

Gibbs, de Live-ex, comentó que “el comercio de vinos podría permitir a algunas personas obtener ganancias suficientes como para financiar su pasatiempo y disfrutar una buena botella… de vez en cuando”.

“El creciente interés hace que si uno viaja a Mendoza, San Juan o alguna otra parte del país se encuentre con nuevas marcas. Como particularidad, Buenos Aires es una plaza selectiva y cara”, concluyó el director de Winesupply.

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