Alejandro Vigil: La familia y el viñedo

18/02/13
Fuente: Ocio en línea | El Catalejo | Antonio Laveaga.

Alejandro VigilUna charla con el enólogo argentino Alejandro Vigil, quien se desempeña en la bodega Catena Zapata

Hace algunos años escuché por primera vez el nombre de esta bodega vinícola, Catena Zapata, y mi primer pensamiento fue: “Qué originales, otros que se unen a la moda zapatista revolucionaria”, debido a que en ese entonces gozaba de muchos seguidores. Posteriormente me percaté de que esta empresa de vinos no era advenediza, y que encabezaba una revolución, pero de vinos, tanto en Argentina como en el mundo entero.

Los vinos de esta bodega fueron los primeros en ser calificados por la revista especializada Wine Spectator, y algunos han logrado la calificación de 98 puntos, nada despreciables, que los inserta en el mapa, además de que orgullosamente llegan a hinchar el pecho y sirven como guía, según palabras de Alejandro Vigil.

Pero, ¿quién es Alejandro Vigil? Se describe como un trabajador del viñedo, que tiene una familia, y vive para esas dos cosas. El viñedo para él es su cultura, de donde viene y hacia dónde va.

Alejandro comenzó a trabajar como enólogo de los vinos premium de Catena Zapata en 2004, hoy es el enólogo en jefe de esa bodega, sobre él recae la responsabilidad del sabor, aroma y demás detalles de cada uno de los productos que salen al mercado.

La visita de Alejandro se debió a la presentación de su caldo personal El Enemigo y El Gran Enemigo, proyecto de su propia bodega de nombre Aleanna, que tiene en sociedad con Adrianna Zapata, hija de don Nicolás Zapata propietario de la Vinícola Catena Zapata: “Crear su propio vino enaltece el alter ego, pero debe de haber una filosofía, y es que exista la diversidad, que permite crecer y ampliarse, y además se le da mayor posibilidad de opciones al consumidor. La cuestión es que el vino vaya desenvolviendo las capas de sabores, la idea es que tenga muchas gamas a medida que lo vas bebiendo”.

Ante la pregunta de que si bebemos etiquetas, calificaciones, firmas o vino, Alejandro comentó que bebemos de las dos cosas, el consumidor busca una marca a través del puntaje, una guía, y lo que vale es vender la segunda botella, lo cual es más difícil ya que cada quien se forma su criterio después de probar, y no siempre se está de acuerdo con la calificación.

¿Le gustaría tener un vino que se celebre después de su muerte? 

“Es lo que buscamos, la idea de todos nosotros es trascender, pero no sólo haciendo vino. Pero quiero que lo compren ahora, quiero ganar plata, bébanlo cuando quieran” (ríe).

¿Qué opina de la biodinámica? 

“La biodinámica es una filosofía de vida que no tiene nada qué ver con hacer vino. La vida no se cambia de un mes a otro, es una buena idea filosófica, pero se necesitan años para hacer un vino biodinámico”.

¿Le agrada degustar vinos ajenos? 

“Claro, no bebo vinos míos cuando salgo, bebo ejemplares de otra gente y me gustan mucho los de mis amigos ya que tienen un valor agregado, por ejemplo conozco desde hace mucho tiempo a Roberto de la Mota quien hace Mendel, y es uno de mis caldos preferidos”.

¿Qué le recomienda a sus colaboradores? 

“Leer filosofía para que despierten la creatividad, si se pasaron diez años estudiando de enología, que se vuelvan a estudiar lo mismo, haciendo vino, se me hace una tontera”.

El Enemigo; así llamó a su vino, para la siguiente entrega les narraré la justificación del nombre.

COMMENTS