Alejandro Vigil: Si no hubiese sido enólogo, estaría perdido porque no tenía alternativa ni plan B

31/07/12
Fuente: IProfesional.

Alejandro VigilEl chief winemaker de la reconocida bodega Catena Zapata respondió todas las consultas enviadas por los lectores de Vinos & Bodegas.

Hoy por hoy, hablar de Alejandro Vigil es hacer referencia a uno de los enólogos más prestigiosos de la Argentina.

No es para menos: como chief winemaker de la bodega Catena Zapata, anualmente está al frente de la producción de millones de litros de vino que incluyen desde la etiqueta más exportada por la Argentina, Alamos, hasta verdaderas joyas vitivinícolas, como el Nicolás Catena.

Pero Vigil, como uno de los mayores exponentes de la nueva generación de enólogos argentinos,rompió el molde de la profesión. Según él mismo cuenta, a aquellos que trabajan bajo su paraguas no les pide que lean libros de enología, sino de literatura para fomentar un poco la creatividad del equipo e ir más allá de la acidez volátil, la maloláctica y demás cuestiones técnicas.

Este enólogo, además, desarrolla otros proyectos: junto a Adrianna Catena (hija de Nicolás), hace poco presentó El Enemigo, un Malbec con el que buscó ponerle un poco de «pimienta» al mundo del vino.

Pero hay más: Vigil también conduce el programa de radio In Vino Veritas junto a otros tres amigos como José Bahamonde, Marcelo Pelleriti y Mauricio Llaver, en el cual verdaderas figuras como Michel Rolland comparten espacio con temas de The Clash.

Por último, Vigil también lleva adelante su propio blog: Mi vida de Cosecha, donde plasma sensaciones y vivencias vinculadas con el arte de hacer vinos, donde mezcla vivencias personales y conceptos técnicos.

En este contexto, Vinos & Bodegas invitó a sus lectores a que formulen sus preguntas a esta figura de la vitivinicultura argentina. Vigil cumplió su parte y respondió las consultas seleccionadas:

-Alejandro, ¿en qué te inspiras para hacer un vino? ¿Cuál sería tu «disparador»? ¿Un sabor, un olor, un color, una forma, una historia? (Sonia Baena) 
-Estimada Sonia es una pregunta que a diario suelo realizarme, nunca entiendo el mecanismo que dispara esa señal que logra entender cosas abstractas que realmente nunca comprendo. Pero debo decir que sospecho, con el pasar de los años, que es algo que se trae en lo que llamamos memoria intuitiva. Hay una teoría de la evolución que fue desechada pero creo debe estudiarse mucho más que es aquella que habla de la genética adquirida por la adaptación. Esta teoría reza que la adaptación es hereditaria y, hablando del vino más precisamente, aparentemente en mi familia hay mucha gente gustosa de tomar y lo que nos interesa por herencia haber tomado mucho vino, de ahí que al ponerme frente a los vinos para armar un corte mi genética hace que narre el momento enorme de felicidad de muchos antepasados e interprete lo que podría hacerte feliz. Es casi una situación incómoda donde sabría con qué hacerte feliz al mezclar estos brebajes devenidos de la fermentación de mi amada uva. Entonces al resumirlo: mezclo sabores y aromas que pienso me hacen feliz a su ingesta, esto tiene numerables, porque la frase innumerable hace referencia a lo inalcanzable. Pero esto es alcanzable, caracteres que al mezclar logran esa sensación posible de satisfacción. Por ende, lo que me inspira es esa sensación plena de amor y tranquilidad.

-Quería preguntarte Alejandro cuál es el vino, de todos los que elaborás, que particularmente más orgullo te genera y por qué (Federico Vallejos)
-Gracias por preguntar esto. Realmente la gente piensa que aquellos vinos iconos son los que el enólogo infla pecho, la realidad es que el vino que levanta mi espíritu, me da energía y siento que pertenezco al club del bebedor es Saint Felicient. Es un clásico en el cual, pase quien pase, permanece. Y poder adaptarme con mis reglas de «todo cambia» a un estilo me hace sentir que tengo, sin darme cuenta, respeto a la tradición vitivinícola de algo que se hace al respirar o dormir; algo sin sello que vive por sí mismo en la independencia de la intervención de cualquier ser.

-¿Tenés buena relación con tus colegas? ¿A qué enólogos locales admirás y qué vino argentino de otra bodega te gusta mucho? (Ariel Bianchini) 
-Querido Ariel, mi existencia es debido a la permanente convivencia con amigos de este rubro grande de corazón y pobre en el PBI de nuestro país. Tengo relación permanente con mi hermanoMarcelo Pelleriti, con quien comparto un programa de radio semanal. Con Daniel Pi (Trapiche ) discuto teorías inaceptables. Roberto de La Motta aguanta mis problemas existenciales apagados regularmente con Oporto. Tengo admiración por los hermanos Michellini, que entienden el vino como un hecho digno al cual debemos rendirnos. Por Richitteli, con quien las generaciones nos separan pero el amor al vino nos unen. Edi del Popolo, con su generosidad e incansable trabajo junto a una de la personas más leales del ambiente David Bonomi. Los intercambios amistosos y sinceros de ideas con Herve Berni Scott o, mejor, los llantos derramados con Ernesto Bajda en la emoción de un vino. Como con ellos o Lorca , Durigutti, Felipe , Leopoldo, David Funes con sus frases de aguante y doscientos más que nos apoyamos, debo decirte finalmente que con gran parte de los que denomino «colegas» tengo buena relación.

Respecto a la segunda parte de tu pregunta, siempre tomo vinos de amigos, como por ejemploAlto Cedro del gran turco Karin, los single de Daniel, los vinos de Mendel, Linda Flor….hay enormes vinos en Argentina con historia y mucho amor detrás.

-¿Cómo enfocarías el marketing aplicado al negocio del vino? (Marce Barros) 
-Una de las actividades que entiende el marketing a largo plazo como el vino hay pocas. El mayor ejemplo es Francia y su reinvención permanente. No creo en inventar ruedas que nunca se pinchan, por tal motivo debemos profundizar la idea terruño básicamente y convertirla en una comunicación permanente que dé identidad y largo plazo a nuestra industria. Es un tema que basa la calidad con una zona y pude llegar al consumidor en poco tiempo diseñado por un marketing de lo autóctono, cultura y pasión de nuestra sangre debido a la diversidad.

-¿Cómo se puede saber cuándo un vino de una cosecha en particular será un gran vino? ¿Se tienen elementos que puedan identificarse previamente para saberlo? (David Salischjker) 
-La mejor forma es sabiendo cómo fue el año del viñedo. Los vinos sin lugar a duda son el reflejo de lo que pasó durante la estación, tanto climáticamente como su desarrollo debido al suelo. En todos los casos la que dicta la calidad es la uva. En las bodegas lo que se intenta es echar a perder lo menos posible lo que viene del campo. Así, en un buen año con viñedos equilibrados y otoños templados tendremos vinos de gran guarda.

-Para que un vino exprese las características del terroir de donde proviene ¿debe elaborarse con las levaduras que traen las uvas del viñedo, o es lo mismo hacerlo con levaduras de laboratorio? (Diego Di Giacomo) 
-Idealmente, con las levaduras indígenas, más por concepto que por resultado. Cuando hablamos de vivos de terruños como consumidores tenemos que estar dispuestos a explorar nuevos horizontes e identificar cosas que teóricamente son defectos, como efectos del terruño. Así hay zonas por ejemplo donde la población de bretanomices es elevado en el viñedo y, por ende, debemos aceptarlas como parte del terruño. Como ese, hay miles de ejemplos.

-¿Qué opinás de la tendencia mundial de productos biodinámicos, la cual ya toca al vino en varios lugares del mundo? (Fabricio Simon)
-La realidad que la biodinamia tiene un concepto muy arraigado en los agricultores. En casa donde mi abuelo o mi suegro siempre sembraron y tenían conceptos que hoy son parte de este movimiento. Por ejemplo, la zanahoria o la cebolla se plantan en decreciente y el maíz en creciente, como ves, es la unión de varias experiencias que logran un concepto único. Particularmente a mí me interesa desde un plano netamente intelectual y teórico.

-Alejandro, ¿cómo pensás que va a evolucionar la vitivinicultura Argentina y qué cepa, a tu criterio, sucederá al exitoso Malbec Argentino? ¿Esa variedad va a tener tanto potencial para lograr lo que el Malbec hizo hasta ahora? (Silvio Martinelli) 
-Sólo te diré lo que espero y me gustaría: espero y hago fuerza para que exploremos el concepto terruño, la identidad geográfica y que el varietal sea el principio de un nombre donde lo importante sea el apellido (región). Esto paulatinamente se convertirá en la denominación de la zona y el color del vino. Así, el día de mañana hablaremos de tinto de Altamira o tinto de Chapañay, o de blanco de Gualtallary. Esta evolución debe hacerse por medio de estudios que delimiten regiones por el compendio suelo-clima-humano. Tampoco hay que caer en las denominaciones de origen que limiten la diversidad y la creatividad intelectual.

-Quería preguntarte Alejandro qué perspectivas de desarrollo le ves a la Bonarda en la Argentina y cómo ves a esta cepa posicionada en los próximos 10 años (David Singermann)
-Sin lugar a duda, la Bonarda históricamente ha ocupado un lugar importante en la vitivinicultura nacional, así hace 5 años atrás era el mayor varietal implantado en Argentina. Desde ese punto de vista te diría que es un gran terreno el que ha ganado y, siguiendo con el concepto radicular de la anterior pregunta, en pocos años se convertirá el vino tinto de varias zonas.

-Si no hubieses sido enólogo, ¿en qué otra cosa te sentís capacitado? (Alejandro Márquez) 
-Sin lugar a duda estaría perdido. La verdad es que es el oficio que me enseñó mi abuelo y que desarrollé casi a la misma velocidad que el caminar. Es algo que viene incorporado como el papá y la mamá. No podría hacer otra cosa. De hecho, personalmente creo que es lo único que me sale medianamente bien. No tengo alternativa ni plan B.

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