Alemán blanco, Argentino rojo

01/07/10
Fuente: Diario Los Andes | Damián Weizman.

Los Andes EstiloNo hay dudas de que se trata de dos jugadores que la rompen en su puesto. Uno en cada selección, con origen en Alemania y en Argentina. Con sus características, defectos y virtudes, pero dos representantes de sus culturas. Seguramente lo primero que apareció en la mente de muchos es el partido que este sábado disputan las dos selecciones por cuartos de final en el Mundial de Sudáfrica. Sobre el argentino habrá surgido en la memoria Lionel Messi o Carlos Tévez, el denominado jugador del pueblo, un clásico argentino. Y por el otro el que más suena es el delantero Miroslav Klose o Lucas Podolski, aunque ambos son de origen polaco.

Pero no, en este caso no me refiero al fútbol, sino a jugadores de otro terreno, el de los sentidos, el de los vinos. Sería el Derby en materia de vinos, uno de los más valorados del país europeo, el riesling, y el emblema de la celeste y blanca el malbec.

Está bien, son muy distintos, uno juega en la liga de los blancos y el otro en la de los tintos. Pero bueno, en cuestión de gustos… ¿Quién ganaría este partido?

El riesling es de origen alemán y para muchos enólogos una de las mejores cepas del mundo, con personalidad y con el don de envejecer durante años, a pesar de ser blanco. Sea joven o viejo, dulce como seco, tiene un carácter afrutado y una acidez equilibrada. En la nariz y boca podemos percibir manzanas verdes o asadas, membrillo, naranja y cítricos… Va bien como aperitivo, con carnes blancas, pescados como salmón, sushi, cebiche, trucha ¡Muy tentador!

Del otro lado del campo de juego aparece el malbec, el emblema nacional, el representante en el mundo, con su sede en Mendoza, sin dudas. Es muy versátil: se puede producir vinos jóvenes, rosados, espumantes y ejemplares aptos para prolongadas guardas.

A la vista impacta su color rojo intenso, con matices violáceos y azulados, especialmente cuando es joven. Para reconocerlo por sus aromas sobresalen los frutos rojos, como ciruelas muy maduras o de las mermeladas de mora o guinda.

En la boca se deja sentir en todo su esplendor. En el caso de tener algunos años, será un vino maduro, complejo. Su contacto con el roble le aportará aromas y gustos a chocolate, vainilla, cuero y café. En las comidas ideales se abre un gran abanico, pero qué mejor que un asado con amigos.

La verdad es que no sé qué pase con el clásico del sábado, más allá de soñar con el triunfo de la albiceleste. Pero en este terreno de los vinos yo me quedo con el malbec. ¿Y vos?

COMMENTS