Algunas claves para la venta de vino a terceros países

05/07/11
Fuente: Mercados del Vino y la Distribución España.

mvd6606[1]Los aranceles e impuestos que gravan la comercialización de productos en el exterior elevan el precio del vino hasta en un 70% en países como Corea del Sur o el 56% en China. El mercado exterior se está convirtiendo para muchos productores en una eficaz forma de incrementar sus ventas. Algunos de los mercados más atractivos, aunque también más complejos desde el punto de vista administrativo, son los asiáticos, con China a la cabeza. También Estados Unidos ofrece grandes posibilidades de crecimiento a los vinos españoles, así como Rusia, que está incrementando a pasos agigantados sus importaciones de vino de nuestro país. Una de las asignaturas pendientes es la falta de promoción comercial enfocada al consumidor. Además de los diversos trámites burocráticos, uno de los factores a tener en cuenta a la hora de lanzarse a la aventura exportadora son los impuestos que gravarán cada uno de los productos, que son distintos en cada país o, incluso, como ocurre en EEUU, difieren según el Estado al que vaya destinado el artículo comercializado.

Como norma general, los ya curtidos en esta materia aconsejan alguna suerte de asociación o acuerdo con importadores o distribuidores locales, es decir, que ya estén operando dentro del país en cuestión, especialmente en las diversas naciones orientales.

EEUU
Muchos son los expertos que apuntan hacia Estados Unidos como uno de los mercados donde los vinos españoles tienen mayores oportunidades de futuro. Las cifras del país son reveladoras de las dimensiones empresariales que ofrece. Según datos de la aduana estadounidense, el país importó en 2010 un total de 938,4 millones de litros de vino por valor de 4.242,5 millones de dólares, a un precio medio de 4,52 dólares por litro. En comparación con 2009, se produjo un incremento del 1,3% en volumen, el 6,5% en valor y del 5,2% en el precio medio, lo que indica la progresiva preferencia de los consumidores por los vinos de calidad.

En cuanto a España, en 2010 exportó 53,7 millones de litros por valor de 266,6 millones de dólares, el 14,5% más en volumen y el 9,8% más en valor que en 2009. Las posibilidades son enormes, pero aún queda mucho mercado por conquistar, especialmente en el segmento de vinos de precio medio-alto.

Una de las características del mercado norteamericano es su diversidad en la regulación, ya que cada Estado tiene una legislación distinta. Por tanto, no existe una norma general para todo el país. A grandes rasgos, según el tipo de legislación los Estados pueden dividirse en dos grupos: Estados No Controlados, en los que el importador vende directamente a los distribuidores, y Estados Controlados, en los que la administración estatal participa de forma directa en el negocio de la distribución de las bebidas alcohólicas, reservándose el monopolio. El grado de reserva varía de unos Estados a otros, ya que algunos ejercen monopolio sólo en la fase mayorista y en otros abarca toda la cadena de distribución, incluida la venta al por menor.

Teniendo en cuenta dichas consideraciones, existen tres tipos de impuestos básicos que gravan el vino importado, según aclara un informe elaborado desde la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Nueva York. En primer lugar, los aranceles de importación, junto con la tasa aduanera, que van desde 0,06 dólares por litro para vinos de grado alcohólico no superior al 14% envasado en recipientes de menos de dos litros a 0,22 dólares para vinos exportados en recipientes de más de 4 litros, pasando por 0,19 dólares por litro de vino espumoso.

A estos gravámenes hay que sumar los impuestos federales (Federal Alcohol Excise Tax) y los impuestos estatales (State Excise Tax y Sales Tax) que, como ya se ha mencionado, difieren en cada Estado.

Rusia
El mercado ruso resulta también atractivo para los productores españoles. No en vano, el nuestro es el país proveedor en volumen, con 19,7 millones de litros en el primer trimestre de 2011. En 2010 fue el único exportador que superó los 10 millones de hectolitros, con 13,4 millones de hectolitros, lo que supuso un aumento del 43,3% respecto a 2010. En valor, ocupa la tercera posición, por detrás de Italia y Francia, ya que la mayor parte de las ventas españolas allí son a granel.

Pero para vender en Rusia hay que tener en cuenta las trabas comerciales. De hecho, un informe de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Moscú sobre el mercado el vino en este país advierte de la complejidad que entrañan los procedimientos de certificación de producto e importación de bienes o servicios en la Federación Rusa, por lo que se aconseja que dichos trámites los realice el correspondiente importador local con el que se haya acordado llevar a cabo el proceso de exportación. De hecho, la inmensa mayoría de los que ya han entrado en este mercado, lo hacen de esta manera.

En cuanto a las barreras arancelarias, en la Federación Rusa existen cuatro exacciones a las que está sometida la importación de vino: Aranceles de importación, que se aplican a todos los bienes; tasa de formalización aduanera, que se aplica a las mercancías que se introducen en territorio ruso; IVA, para los productos que se comercializan en Rusia y las accisas, que son un impuesto que grava la importación y exportación de determinados productos, entre ellos el vino. Según la Market Access Database, los aranceles de importación para el vino suponen el 20% del CIF (o valor de mercado de un producto en las fronteras aduaneras, que consiste en el precio de la mercancía incluyendo costes, seguro y fletes). Los considerados como “demás mostos de uva”, que incluyen los vinos a granel, se gravan con un arancel del 5% sobre el valor del CIF.

En cuanto a la tasa de formalización aduanera aplicable, es del 0,15% sobre el valor aduanero de la mercancía. El IVA será del 18% sobre la base imponible, que se calcula sumando el CIF, el arancel e importación y, en el caso del vino, se añaden también los impuestos especiales o accisas. Estas últimas se han ido incrementando en los últimos años, pasando de 3,5 rublos por litro en 2010 a 4,8 rublos en 2011 para los vinos tranquilos y de 14 en 2010 a 18 rublos en 2011 para los vinos espumosos.

Taiwán
Con una producción vitivinícola casi inexistente, casi el 100% del consumo de vino en Taiwán es importado. En los años previos a la crisis, 2007 y 2008, el mercado del vino en este país alcanzó cifras próximas a los 100 millones de dólares americanos. En 2009 la crisis internacional frenó el crecimiento de las importaciones, pero ya el pasado año el consumo empezó a recuperarse, situándose en niveles cercanos a los de 2008.

España, con una cuota del 5%, es el sexto mayor proveedor de este mercado. Aunque las exportaciones de nuestro país se han duplicado desde 2006, todavía queda mucho por hacer. Una de las asignaturas pendientes es la falta de promoción comercial enfocada al consumidor, a pesar de lo cual los importadores de vino del país coinciden en señalar que existe la opinión generalizada de que el vino español tiene una alta relación calidad-precio, según señala un estudio elaborado desde la Cámara de Comercio de España en Taiwán.

Uno de los elementos que hace que este mercado haya cobrado gran interés para los exportadores son las recientes reducciones de los impuestos que gravan el alcohol, tras una modificación aprobada por el Parlamento taiwanés. Además, el IVA es de tan sólo el 5% en ese país para la mayoría de los bienes de consumo, incluido el vino, con lo que el precio final que paga el consumidor por una botella es muy competitivo.

El resto de gravámenes que hay que añadir al IVA son el impuesto sobre el alcohol, que desde abril de 2009 ha pasado de suponer 0,17 a 0,06 euros por grado alcohólico y por litro. Y también los aranceles de importación, que suponen el 10% sobre el valor del CIF para los vinos tranquilos y del 20% para algunos espumosos.

Corea del Sur
Entre 2004 y 2008 el consumo de vino en el mercado surcoreano creció un 50,8%. La crisis frenó el consumo en 2009, año en que es produjo un descenso del 9%, tras el cual ha vuelto retomar la sena el crecimiento. La consultora IWSR prevé que en el periodo comprendido entre 2009 y 2013 el incremento del consumo de vino en este país sea el 33,8%. De cumplirse los vaticinios, en diez años (2004-2013) habrá aumentado el 83,4%, siendo Corea del Sur uno de los países con mayor tasa de crecimiento de consumo de este producto a nivel mundial.

En este contexto, el futuro de las exportaciones de vino europeo a este país está a punto de dar un importante giro, con la entrada en vigor, a partir del próximo mes e julio, del acuerdo de libre comercio entre Corea del Sur y la Unión Europea, gracias al cual se reducirán los impuestos que pagan los productos exportados al país asiático. En el caso del vino, se prevé que la reducción del precio final alcance el 14%, según estiman desde la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Seúl.

A día de hoy, los vinos franceses y los chilenos son los dominadores de este mercado, estos últimos gracias a que en 2002 alcanzaron un acuerdo de libre comercio con el Gobierno coreano. España ocupa la segunda posición en las importaciones en volumen y el sexto en valor. Nuestro país destaca sobre todo en las partidas a granel de vino tinto y blanco, en que ostenta el liderazgo en volumen.

En lo que a impuestos se refiere, hasta el momento los gravámenes sobre el vino comprenden: Una tarifa arancelaria del 15% sobre el CIF, un impuesto al licor del 30% y una tasa de educación del 10%. A estos hay que sumar el IVA, del 10% y los gastos de despacho de aduanas, que son el 8% del CIF. En total, para una botella de vino de 10 euros de valor aduanero (CIF), el valor final que el producto tendrá ya despachado será de 17,63 euros, un incremento de más del 70% sobre el precio original.

China
El mercado chino requiere tanta o más atención que los anteriores, ya que en los últimos años el volumen de importaciones de vino por parte de este país ha crecido de forma exponencial. De hecho, en 2010 China duplicó sus importaciones en términos de valor. Y nuestro país ha experimentado en este periodo una evolución muy positiva, triplicando sus ventas en valor (de 11,6 millones de euros en 2009 a 36,1 millones en 2010) y quintuplicándolas en volumen (de 8,4 a 47,3 millones de litros). Eso sí, a costa de reducir el precio medio un 44,8%, debido al boom de las ventas de vino a granel, que son diez veces mayores que un año antes.

Dos de las razones del crecimiento del mercado de vino importado en China son el aumento de la demanda por parte de los consumidores de este país y la caída de los aranceles tras la entrada del Gigante asiático en la OMC.

En general, el precio de los vinos importados en China es elevado, con una media aproximada de 11 euros, según se indica en un estudio de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Shanghai. El informe apunta que el precio de una botella en una tienda china dobla el precio que pudiera tener esa misma botella en nuestro país y se multiplica por 7 u 8 si se adquiere en un restaurante. Los impuestos, los aranceles y los altos costes del transporte son parte de los motivos de tan elevados márgenes.

En este punto, cabe aclarar el tipo de gravámenes que soporta el vino a la hora de su comercialización en China. Se trata de tres tasas principales: El arancel, el IVA y el impuesto al consumo. El hecho de que se apliquen de manera secuencial (el segundo se aplica sobre la cifra que resulta de aplicar el primero, etc.) es uno de los motivos de que el precio final se eleve tanto.

Si el vino es embotellado o espumoso, el arancel aduanero será del 14% sobre el CIF y si es a granel será del 20%. El IVA es del 17% en todos los casos y el Impuesto al Consumo es del 10%.

Es decir, según datos proporcionados por las aduanas chinas al ICEX, el gravamen acumulado (arancel, IVA e impuesto al consumo) será del 48,2% para los vinos embotellados y espumosos, del 56% para el vino a granel y del 68% para los demás mostos.

Por otro lado, desde su punto de origen en España se estima que cada botella se encarecerá entre 1 y 1,2 euros hasta su llegada a la aduana, debido al coste del transporte, si se envían por vía marítima. Es un coste fijo, por lo que cuanto mayor sea el valor del producto, menor incremento porcentual supondrá.

Entre transporte, impuestos y las cuotas del distribuidor en destino, se puede concluir que el precio del vino en origen se multiplicará casi por tres para llegar a un establecimiento minorista en China.

Una buena opción, que ya toman muchos empresarios presentes en el Gigante asiático, es la reexportación desde Hong Kong a la China continental, ya que el Ejecutivo de Hong Kong eliminó en abril de 2008 el impuesto sobre el vino. A esto se suma que desde 2006 está en vigor el acuerdo de liberalización del comercio con China continental, el conocido como Closer Economic Partnership Arrangement, o CEPA. Gracias a este acuerdo todo producto terminado con origen en Hong Kong puede ser exportado a la parte continental libre de aranceles.

Además, los comerciantes de vino han logrado que se implanten sistemas para acelerar el proceso de exportación desde Hong Kong, con el objetivo de establecer la región administrativa como centro del vino en Asia. Entre otras medidas, la Administración Central de Aduanas de China permitirá adelantar el proceso burocrático diez días antes de que llegue el envío desde Hong Kong. Una vez en la frontera, el proceso de aduanas se completará en un día.

Por todos estos motivos, la exportación de vino a China a través de Hong Kong parece ser, por el momento, la forma más sencilla y efectiva de acceder al mercado chino.

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