Alma Mora

November 11, 2011 by  
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11/11/11
Fuente: Emociones virgenes

Alma MoraEn el corazón de San Juan, donde el suelo y el clima le otorgan una personalidad única, con condiciones absolutamente distintas a lo conocido nacen los vinos de Finca Las Moras. En estos viñedos crecen las moras, árbol característico de la región, que regala sombra en verano y reparo en el transcurso de los inviernos. Las Moras cuentan que cuando ellos se despidieron, lo hicieron cantando, como cada uno de esos días que los habían encontrado amándose tanto…

“Ahora que estas ausente mi canto en la noche te espera, tu pelo tiene el aroma de la lluvia sobre la tierra y tu presencia en las viñas dorada de luna se aleja hacia el corazón del vino donde nace la primavera…”

El aroma del vino que sabe a tierra mojada esa que se refresca cuando llueve.

Esa lluvia que ellos añoraban compartir eternamente.

De color violáceo, de estructura firme, de sabor nostalgioso, de envoltura creciente.

Capas de dudas…

Pequeñas notas de pena, con sensaciones de angustias…

Pizcas de sonrisas en la textura suave y clara…

Clara como el agua…

Clara como la luna llena…

Clara como esas cosas que Jeremías tendrá que aclarar sin ella.

Catalina y Jeremías…

Violetas desprendidas, violetas sonoras que desprenden de ese charco y afianzan esta bebida que madura en el paladar y en el corazón.

Catalina y sus miradas amplias.

Jeremías y sus instancias acabadas.

La luna que acompaña esta historia, acercando a ellos el último eclipse del año.

Catalina llena de sueños.

Jeremías y Catalina cantando.

“Yo digo que el tiempo borra la huella de una mirada, mi zamba dice no hay huella que dure mas que en el alma”

El alma de Jeremías madurara como las moras, esas que Catalina dejo como huellas rodeando su vida.

La luna asomándose intensa y grande.

El café con leche que recuerda la merienda de aquella primera tarde.

“Ausencia” esa que rodea las imágenes que le arrancan al jueves un “motivo del altiplano” pero que le ofrecen un paisaje serrano, un valle y un “jardín morado”, aunque ya no estén cerca.

“El estaba feliz había descubierto el color de su alma y eso no era poca cosa, tampoco una cuestión de suerte.

Tomo una mora entre sus manos.

Cerró los ojos, respiro profundo y se dejo perder en lo que sentía.

Cada una de las pequeñas drupas arracimadas por las que esta formada le agradaban al contacto de su piel, esos mínimos caminitos curvos extendiéndose, hacia que la superficie no fuera lisa, ni plana… había textura, había volumen… y eso le interesaba en su vida.

Mordiendo encontró esa semilla diminuta, perceptible cuando uno consume esta fruta, e incluso a veces algo molesta.

Y si a veces las cosas también nos tienen que molestar, esa puede ser una de las maneras que veamos que necesitamos cambiarlas.

Su tamaño diminuto… no quita la intensidad del sabor. Así siente el su alma.

Se imagino el color según como varia de acuerdo a la maduración.

Comenzando en un tono blanco verdoso pasando al rojo para finalmente llegar al negro o púrpura oscuro (exceptuando la mora de la especie morus alba,que del verde pasa al blanco y a partir de ahí no varía de color).

El no se quedaba con la excepción.

Elegía las populares… las mas comunes. No quería la perfección, su abuela se lo había enseñado eso muy bien. Lo perfecto no existe y buscarlo tiene un costo muy alto. El esto se lo guardo en sus bolsillos como tantas otras cosas de ella.

Lo sacaba cuando necesitaba refrescarlo.

Eran como un respiro, una bocanada de aire fresco.

Lo buscaba cuando se sentía asfixiado.

Las moras maduras son blandas.

Las almas maduras también.

El creía eso.

Manchan las moras, con solo tocarlas.

Cuando uno conoce el color de su alma, el color se desprende en cada cosa que uno hace.

Manchas de moras dejare por tantos lados…pensó.

El sabor de las moras es variado, dispar.

De sabor agradable.

Así me siento yo también soy un persona agradable. Aunque a veces me cueste sentirlo.

El gusto es de cada uno, pero creo que la mora es una fruta que sabe bien.

A mi me gusta.

Siempre hay excepciones, y sino que seria de la vida, si no habría cosas aburridas, como nos daríamos cuenta que es lo divertido, son opciones.

Como la Morus Alba, que suele resultar sosa o insípida… que fea esa palabra, insípida..

Insípida…. La repito no me gusta ni decirla…

¿Hay personas con alma insípidas…?seguro que si…

Hay personas con tantas cosas insípidas… porque las almas no pueden serlo también.

Me quedo con la Morus nigra y la rubra, que presentan un mejor sabor…

Pero para conocer hay que probar

Probar es elegir

Elegir es decidir

Decidir es crecer

Crecer es madurar

Y el sabor que describen los entendidos es el sabor de la fruta madura…

Las moras nigra y rubra tiene un sabor agridulce, así como la vida y sus cosas.

Son matices pincelando nuestros actos…

Están las moras de Rubís ulmifolius y Rubís fruticosus, que presentan un agradable sabor intenso pero suave, dulce con pequeños matices ácidos.

Otra vez las combinaciones, las variedades, las dudas.

Porque eso creo que sucede, la mora duda si ser dulce o acida… entonces juega con eso.

Habrá veces que se realzara más una opción que la otra.

Combinaciones, otra vez.

De la mora procede el nombre que se da al color morado, y por ende de la mora también procede la palabra moretón, usada para referirnos al hematoma.

Jeremías tiene el alma del color de las moras.

A veces cuando se golpea también tiene moretones.

Como cuando era chico. Y le decía a su mama, mamita me golpee, me duele, mamita..

Y su mama le decía.

Ya pasa hijito, ya pasa.

El color del alma… las moras… el sabor de la vida.

Elegir, decidir, probar, ser…

Lo insípido no tiene gracia… es, no duele.

Lo que tiene sabor a veces sabe amargo. Otras dulce.

Hay variantes.

Como los colores del alma.

Jeremías la había encontrado y dejará huellas moradas por todos los rincones… a veces también dejara moretones”.

“Alma Mora “conecta tus sentidos con la posibilidad de elegir…

Instala en tu paladar mucho más que buen sabor…

Probalos!

Crecer, elegir, decidir…madurar.

Dice la tradición que si las moras crecen saludables y vigorosas, la cosecha del año será excepcional. Por eso dicen que las moras son el alma de esos vinos.

“Alma Mora” línea innovadora de varietales que reúne el espíritu audaz y seductor de la Finca.

Se caracteriza por su frescura, resultado de la concentración entre fruta y color. El uso inteligente de la madera le aporta elegancia y armonía.

 

 

Déjate tentar por la posibilidad de elegir.

“Alma Mora” sabores vivos que maduran en tu paladar.

Fin.


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