Andrés Rosberg: Ya logramos imponernos

27/02/11
Fuente: Diario UNO | G. Flores Bazán y F. Lancia.

Sommelier Andrés RosbergAndrés Rosberg es uno de los sommeliers más reconocidos de Argentina. Estuvo en Mendoza en el marco del máximo concurso de vinos de exportación. Perspectivas desde una profesión que dejó de ser nueva. Los mejores sommeliers del mundo estuvieron en Mendoza en el marco de la quinta edición del Argentina Wine Awards, el máximo concurso de vinos de exportación, organizado por Wine of Argentina y la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR).

Esta edición, denominada World’s Best Sommeliers, reunió a los mejores especialistas internacionales en este rubro, quienes evaluaron 720 vinos argentinos. Por ello, y para conocer más la visión de los sommeliers, Negocios y Economía se reunió con Andrés Rosberg, presidente de la Asociación Argentina de Sommeliers (AAS), quien fue determinante en la organización y selección de los jurados internacionales para el evento.

Rosberg destacó que la asociación “viene pensando en poner primero el vino argentino en la cabeza de la gente. Eso lo hemos logrado a través de las cartas en los restoranes y en las vinotecas, pero ahora tenemos que poner el vino en las copas de la gente. Eso es lo que hace el sommelier”.

“El último eslabón antes del consumidor es el sommelier. Es muy importante haber llegado a esta instancia, todo el proceso anterior ha ido madurando y ha ido fructificando. Esto implica un reconocimiento: de los alcances de la profesión que es nueva en Argentina. En algún momento hubo que explicar en los centros de producción (en Mendoza, por ejemplo) que en los puntos de mayor consumo existía una figura que era el sommelier y que tiene un rol específico”, señaló.

“También es un reconocimiento al trabajo que venimos haciendo desde la asociación. Es muy importante que los diferentes sectores estemos trabajando de manera articulada y mirando hacia el mismo lado. Esto me parece fantástico”, destacó Andrés.

–El término sommelier es algo nuevo, si se quiere. ¿Cómo ves el comportamiento del consumidor frente a esta figura? ¿Entendió su papel?
–En 10 años hemos logrado imponer el término sommelier. Ahora hasta doña Rosa sabe qué es. También hemos logrado que los sommeliers se inserten profesionalmente. Esto se ha legitimado como fuerza laboral, con lo cual me parece que el lugar está validado. Con los consumidores, la tarea es un proceso gradual. Hay una gran cantidad de personas que están dispuestas a escuchar al sommelier y esto hace que de a poco uno se vaya ganando esa confianza.

–En esta edición del Argentina Wine Awards se destacó la figura del Cabernet Sauvignon como tema principal del seminario. ¿Qué opinión te merece? ¿Ustedes participaron en estas decisiones?
–Hay tres aspectos. Primero hay una decisión estratégica de Wines of Argentina, eso está claro. Tanto ellos como nosotros, por parte de la AAS, coincidimos en que el Malbec hay que seguir comunicándolo, pero que ya está impuesto. Todos saben qué es un Malbec y ha llegado la hora de empezar a trabajar otras variedades. Es una lectura que hicimos de manera calcada. Me parece que la apuesta por el Cabernet es fantástica. Estamos dejando de ser un país que elabora variedades de nicho para jugar en primera división. La variedad que se toma en los países más importantes del mundo es el Cabernet. Si nosotros logramos que se tome nuestro Cabernet, nuestro Chardonnay, el vino argentino va a estar en una posición mucho más sólida, más fuerte y más consistente que si solamente se toma Malbec.

–No hay que repetir malas experiencias…
–Si ahora sólo se toma Malbec y mañana se toma otra variedad, corremos el riesgo de repetir el modelo de Australia, donde se concentró mucho y de manera exagerada la comunicación sobre el Sirah; siendo que tienen grandísimos vinos también, como el Cabernet, el Semillón, el Riesling y que tal vez no se comunicaron tanto. En parte porque la industria australiana está más concentrada y tiene otra matriz. Sin embargo, hoy están pagando un precio muy alto por haber hecho esto.

–Por eso el Cabernet…
–La decisión de jugar fuerte con el Cabernet es ponerse los pantalones largos. Queremos jugar este juego y estar en las ligas mayores. Argentina es el quinto país productor del mundo y no sólo somos un país productor de nicho.

–Pasando al mercado interno, ¿qué cree que va a pasar en Argentina con el consumo de vino? ¿Cómo va a evolucionar nuestro mercado?
–Tenemos un año de elecciones que siempre aporta cierta incertidumbre y tenemos variables macroeconómicas que nos están afectando: el dólar muy quieto y la inflación son temas complejos que nos hacen perder competitividad, tanto en las exportaciones como en el mercado doméstico. Creo que parte de la disminución de los despachos internos tiene que ver con que mucha gente se pasó a la cerveza. No porque la gente se quiso pasar, sino porque la cerveza es más barata. Me parece que el futuro está ligado a lo que pase con estas variables. Hay algunas tendencias que están muy firmes. Esta cosa de empezar a tomar vinos de mejor calidad es una tendencia consolidada, una tendencia mundial que está pasando en todos los países productores.

–Ha aumentado el consumo de vinos blancos…
–Estamos viendo una pequeña recuperación en los vinos blancos. En la medida que yo he ido aprendiendo más de vinos, he incorporado más vino blanco a mi menú. En nuestros climas cálidos a veces el vino blanco –con mención varietal– tiene mucho más sentido que el tinto. Esto me parece que es otra señal; la recuperación de estos vinos es otra muestra que el consumidor argentino se volvió más sofisticado y sabe más del tema. Después estamos viendo que si bien el Malbec tiene una atracción muy importante, aparecen en el mercado variedades no tradicionales que me parecen excelentes, como el Petit Verdó o el Cabernet Franc. Esto hace a la diversidad, que también se está planteando desde el punto de variedad geográfica y esto es muy saludable. Invita a que los consumidores argentinos probemos diferentes estilos de vinos y de distintas zonas, no sólo de Mendoza sino de Chubut, La Rioja.

–Con todos estos indicadores, ¿hacia dónde va el consumidor argentino?
–En la medida que los consumidores argentinos se vuelvan más versados y sofisticados, el camino del vino es uno solo. Una vez que te picó el bicho, querés seguir probando y conociendo cosas nuevas. No hay vuelta atrás. Somos unos afortunados en poder trabajar en la industria del vino, que es un sector muy dinámico y donde se están haciendo las cosas bien. En el mercado doméstico cuesta por la competencia con otras bebidas, pero todos los eslabones de la cadena trabajan de manera ordenada y articulada como en pocas cadenas de producción de la Argentina.

COMMENTS