Apuesta a más precio, cuando sólo el 17 % de la cosecha va a mosto

25/03/12
Fuente: Diario Los Andes.

int-449105[1]Mientras San Juan sobrecumple con 38%, Mendoza apenas supera el 5%, sin señales de un repunte a corto plazo. Los Gobiernos revisan el pacto y las opiniones están divididas. Cuando ya se había abierto la rediscusión del acuerdo con San Juan y La Rioja ante la previsión de que no habrá bastante uva como para llegar al 30% de cupo a mosto, finalmente la apuesta fue subir el precio mínimo de referencia de $ 1.10 a $ 1,20, con $ 0,15 de subsidio nacional a través del operativo de compra.

Habrá que medir el efecto de una decisión que llega con una cosecha ya avanzada, y cuyos números muestran que lo hace a tranco inseguro: a falta de algunas semanas para terminar en Mendoza y con la de la vecina provincia a punto de hacerlo, de los 8,6 millones de quintales recogidos en conjunto (más de 1/3 de lo pronosticado) han destinado apenas un 17% promedio a jugo.

El ritmo de cada semana muestra que, de a poco, el volumen de la cosecha se nivela con la de 2011: hasta el domingo 18 Mendoza acumula 5,3 millones de quintales, casi el mismo nivel de hace un año. Pero la mayor parte ha ido a vinificación, con lo que la pauta a mosto pasó de un ya escaso 4% a 5%.

Al comparar con el avance de la semana anterior, surge que sólo la producción sanjuanina, que rozaba un cumplimiento del 28%, registró un repunte importante. De los 3,3 millones de quintales, al día 18 había superado el 38%, con lo cual ya llegó a su nivel de sobrecumplimiento histórico.

Al parecer los datos fríos bastan para confirmar que, pese a los mensajes insistentes de las autoridades y la propia temperatura de un mercado que viene de experimentar los latigazos propios de los excedentes vínicos, y se enfrenta al riesgo de perder terreno en las exportaciones de mosto, las decisiones pasan por otro lado.

Los representantes de algunas entidades se mostraron conformes a medias con el nuevo anuncio, en vista de que muchos habían ya vendido su uva a $ 1,10. Aún así, para Carlos Ianizzotto, gerente de Acovi (Asociación de Cooperativas Vitivinícolas), «en un escenario de merma no queda opción que modificar lo acordado.

Si la naturaleza regula el mercado, no podemos ser más papistas que el Papa y enfrentar un acuerdo de cumplimiento imposible. Además, las sanciones previstas son tan duras que vamos a caer en un desabastecimiento del vino blanco, y no cumplir con un acuerdo sería un mensaje muy negativo para la transparencia de la industria».

El ala dura

El tema resulta tan álgido, que hoy por hoy en lo único en que denotan coincidencia los dirigentes de Mendoza y San Juan es en la «apertura» de los funcionarios al escuchar sus reclamos. Y en «consenso» en defensa de sus intereses, diametralmente opuestos.

Mientras, entre las entidades mendocinas, antes del postergado encuentro entre el próximo ex ministro Álvarez y su par Alós, lanzaban que un 24 o 25% «sería más acorde para quitarle presión al mercado de uvas», desde el rincón sanjuanino subían la voz para pedir que incluso se llevara a 40%.

El argumento de los primeros es el riesgo de que se inviertan condiciones y falte vino, aún con precio. Los segundos, de caer de nuevo en sobreestocks, y de trato desigual para quienes ya cumplieron. «La idea es encontrar el modo de perder lo menos posible. Si ya es difícil resignar mercado externo, agregar una retracción mayor al interno sería todavía más complicado», reflexiona Ianizotto.

El freno a una eventual modificación si no resulta la medida es asumir el costo político de una decisión que va a marcar el ciclo comercial de dos economías con prioridades distintas. En el tire y afloje, los empresarios lo tienen claro.

«Los convenios se hacen para respetarlos, si no, no hay que hacerlos. Rectificar el 30% tiene que te estar bien justificado. ¿Cómo se le explica eso a un bodeguero que elaboró y quedaría en desventaja? Ninguna ayuda servirá: ni subsidios ni cualquier compensación del Estado para cumplir» remarca con fastidio Ángel Leotta, titular de la Cámara Vitivinícola de San Juan. «Si el INV después confirma excedentes, ya sabremos quiénes son los culpables», añade.

Entre las cámaras de la provincia hacen sus propias cuentas: aseguran que basta con que Mendoza se acerque al 30% para que no falte vino, o la menos llegar al 1 de junio de 2013 con el equivalente a no menos de 3 meses de despachos. Por el contrario, implicaría acumular 6 meses de existencias. Por eso, proyectan un stock técnico de 5 meses, aunque la cosecha sea pobre; esto es, elaborar vinificar 500 millones de litros de 620 millones de kilos de uva. «Si no se puede llegar a éso en conjunto, se cae de maduro que la intención es otra», enfatiza Leotta.

Desde el lunes 19, varios representantes privados hacían lobby con el ministro Alós. De hecho, la Asociación de Viñateros de San Juan le envió por escrito un pedido concreto: subir el porcentaje al 40%el escrito.

La entidad, en concreto, y como muchos dirigentes de San Juan, señala como «necesario corregir el acuerdo» pero en el sentido contrario al que se enuncia en Mendoza. Antes de anunciarse el nuevo piso de $ 1,20 por kilo de uva, el pedido tenía dos argumentos: llegar a las 180 mil toneladas de mosto (cabe recordar que Álvarez había descontado 20 mil toneladas exportables). El restante y lógico pasa por lograr que se recupere el precio del vino, que lleva más de un año con débiles signos vitales.

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