Argentina + Vinos = ¿Malbec?

30/01/14
Fuente: Revista Élevé Zine | Mariano Martin @eldisfrute.

Malbec-704x400[1]A partir del año 2010, el día 24 de noviembre, en Argentina, fue y será para siempre un día muy especial para todos aquellos que amamos el vino y volcamos nuestra pasión en cada brindis que nos regala. Ese mismo día se declaró al vino argentino como la Bebida Nacional, un reconocimiento que es parte fundamental de nuestra cultura e identidad. Sin dudas el hecho representó un gran logro para la vitivinicultura argentina y sumó valor a una cadena productiva arraigada en varias provincias del Oeste, y con gran peso en la Marca País.

Consecuencia de todo esto, hace muy pocos días, el Instituto Nacional de Vitivinicultura de Argentina, estableció la obligatoriedad del uso del isologo “Vino Argentino Bebida Nacional” o su texto equivalente, el cual deberá colocarse en el vestido del vino de producción nacional, destinado al mercado interno y externo con las ventajas y desventajas que algunos sostienen que esto traerá aparejado. Hoy solo me dedicaré a resaltar las consecuencias positivas que el uso de logos o marcas brinda en un determinado producto, en este caso, el vino argentino. Una de ellas es permitirle al consumidor tener la información necesaria para tomar una decisión al optar por adquirir un producto fabricado o producido en Argentina, permitiendo, además, que éstos sean identificables, generen orgullo y se consoliden globalmente en el mercado vitivinícola. Ya el tiempo nos reunirá para discutir o conocer si tiene, para las bodegas, alguna desventaja esta medida.

Este reconocimiento del vino, como bebida representativa de la Argentina, es sin dudas el resultado del trabajo y las gestiones de muchos sectores del mercado, pero en particular, me permito encontrarlo, además, en algunos hitos. Uno de ellos en el trabajo de los enólogos, creadores de poesía en cada copa con sus vinos; y otro, el crecimiento constante de nuestra cepa insignia en el mercado interno y el mundo, el Malbec. Y acá la pregunta natural es ¿quién es el Malbec? Y la siguiente ¿Argentina, es sólo Malbec? Por esto, seguramente estarás ya muy habituado a escuchar su nombre, y su identificación, casi por naturaleza, asociado con Argentina, aún cuando su origen es francés.

CEPA INSIGNA… MALBEC

Tal cual lo dice la frase “nadie es profeta en su tierra”, y del sentido de ella no escapó el Malbec. Se trata de un varietal que es oriundo de la zona de Bordeaux (Francia) y se cultiva en las regiones de Burdeos y Cahors también; en España, la variedad Malbec se considera autorizada en las comunidades autónomas de Castilla-La Mancha y Castilla y León pero se ha convertido, al encontrar en Argentina las características geográficas, climatológicas y ecológicas mas propicias para su desarrollo, en el vino típico de la Argentina. Este cepaje, según los enólogos argentinos, permite un juego maravilloso en su creación gracias a todas sus particularidades que se deben a las diferencias de clima y suelo, características genéticas de las plantas, manejo del viñedo y métodos de elaboración lo que brinda una variedad de Malbec ilimitadas en aromas, texturas, colores y sabor según la región donde se lo coseche. Sin dudas en las zonas mendocinas de Luján de Cuyo, Maipú, Guaymallén y Godoy Cruz es donde alcanza su mayor desarrollo, superando a las otras regiones del país dando a la luz Malbec de agradable sabor, cuerpo medio con ciertas notas terrosas, de intenso color púrpura y una vigorosa textura y sabor en el paladar con un toque de rusticidad. Algunos justificaron, erróneamente, el nombre de esta cepa en términos como “mala boca”, “mal bocado” o “mal pico” pero nada de esto es así, su designación se debe a uno de sus cultores, el Sr. Malbeck, y nada se encuentra de “mal boca” en un varietal tan noble y sabroso que mucho dice de los argentinos y su suelo. Un precursor del Malbec argentino, en el mundo, sin dudas es Michel Rolland, reconocido enólogo y referente del mundo del vino, quien al tratar el tema de este cepaje fue contundente al decirnos:

srocco_michel_rolland_1[1]“Yo pienso, y puedo equivocarme, no hay alternativa en Argentina al Malbec, porque el Malbec está y va a estar como variedad emblemática de Argentina. Eso no se puede cambiar el mundo está esperando de Argentina el Malbec, pero se pueden hacer muy lindos vinos al lado del Malbec… Argentina es Malbec”.
Aparece tan contundente y seguro en sus palabras que incentiva a seguir potencializando esta maravillosa cepa que, como él continúa diciendo “… es la suerte de Argentina.”

LOS VINOS Y SUS TIEMPOS… DE RESERVA

Los vinos tintos se elaboran mayoritariamente del mosto de uvas tintas, como la Malbec, buscando en su elaboración la difusión de la materia colorante, que contienen los hollejos de la uva. Una vez elaborado, y de acuerdo al concepto de la bodega, según el tiempo de consumo que se busca al embotellarlo, es decir el tiempo de envejecimiento que se realice en la barrica y/o en la botella, pueden obtenerse vinos jóvenes, crianzas, reservas o grandes reservas. Los vinos jóvenes son aquellos que no han pasado ningún tiempo en la barrica o siquiera el suficiente para ser considerado crianza, los cuales si pasan entre seis y doce meses en la barrica y permanece reposando en la botella hasta el tercer año tras su elaboración en promedio. Los vinos reserva pasan como mínimo un año en la barrica y reposo en la botella hasta transcurrido el cuarto año desde su elaboración, y, por último, los gran reserva tienen al menos dos años en la barrica y tres en la botella y se comercializan tras el sexto año, llegando a este segmento las cosechas excepcionales de las bodegas. Lo cierto es que la guarda de estos vinos plantea un problema bien claro, ese período de reserva, es conveniente que lo realice la bodega preservándolo con el mejor ambiente a su producto o por el contrario, al no disponer de los espacios para esto en ellas, comercializarlos y que sean los consumidores quienes cumplan con esos cuidados, dependiente en este último caso del conocimiento necesario por parte de ellos de los requisitos de guarda. Sobre este tema, Michel Rolland, en la charla mantenida, planteó la situación como un problema económico real de las bodegas, no solo en Argentina, sino en todo el mundo. Sostuvo que:

[symple_testimonial by=»Michel Rolland»]“En Argentina hay una tendencia a tomar los vinos demasiados jóvenes, y para esto la solución la encontró la enología, que se propuso elaborar también sus vinos con este precepto de equiparar el momento ideal para tomarlo con el momento real de abrirlo, pues si bien muchas veces no es el perfecto, nada en el mundo lo es.” [/symple_testimonial]

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CONCLUSIÓN

No falta nunca una buena razón, con amigos, en pareja, e incluso solos para descorchar una buena botella de Malbec argentino. El vino une y crea poesía, y cada uno de nosotros somos protagonista de la nuestra… Sigamos escribiéndola con las mejores tintas del Malbec argentino…
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