Arizu cuatro generaciones que apostaron al vino

09/10/11
Fuente: Diario Uno | Claudia Pagliarulo.

Luigi%20Bosca%20[1]Luigi Bosca la bodega fundada por Leoncio Arizu se convirtió en la 9ª exportadora de vinos de alta gama de la Argentina. Es una de las 5 que más creció en 2011 perspectivas Los vinos blend son el futuro para seguir en la búsqueda del mercado foráneo. El camino es potenciar las marcas. La crisis vista como oportunidad. Durante cuatro generaciones la familia Arizu ha escrito una historia de prestigio y calidad vitivinícola. Es el resultado de más de 100 años de esfuerzo, que han llevado a Luigi Bosca a ser una de las bodegas mendocinas más reconocidas en el mundo entero y que ha logrado insertar sus exquisitos vinos de alta gama en los principales mercados internacionales. Luigi Bosca es hoy el noveno exportador argentino y está celebrando sus 110 años de vida con el mérito de ser una de las cinco bodegas que más creció en el último año: en lo que va de 2011, lleva exportado un 15% más en volumen que en 2010.

Los logros son consecuencia de casi 20 años de trabajo en la construcción de liderazgo en el mercado externo. El desafío ahora es “potenciar nuestras marcas como productor de calidad en todas partes del mundo”, resume en esta entrevista Alberto Arizu (h), director comercial e integrante de la cuarta generación familiar al frente de la bodega.

–Luigi Bosca es una de las pocas bodegas centenarias de la provincia que continúa en manos de las familias fundadoras. ¿Cómo se logra eso?
–Para nosotros es un desafío diario haber logrado traspasar ya cuatro generaciones; es una gran cantidad de años. Recuerdo que cumplimos 100 años en 2001, año en el que decidimos no festejar porque nos parecía que Argentina no estaba en condiciones y hasta nos parecía hasta fuera de lugar celebrar en un año muy duro para el país. Pero, cuando uno se pone a ver con la perspectiva de la historia todo lo que pudimos ser capaces de sortear, de las dificultades del país, de la provincia, del mundo, de la vitivinicultura nacional, es emocionante ver cómo hemos podido salir de los obstáculos, torcer rumbos, tomar decisiones, innovar y todo eso nos ha mantenido muy activos.

–En todos estos años no habrán faltado ofertas para adquirir parte o la totalidad de la bodega y las dejaron pasar. ¿Eso tiene que ver con la decisión de quedarse en el negocio vitivinícola?
–En realidad nosotros no somos de pensar en otra cosa que no sea el trabajo diario. Luigi Bosca es una bodega que tiene más de 200 personas, más de 200 familias que dependen de nosotros, y así como nosotros tenemos nuestra vocación familiar, la proyección en el tiempo y el tomar decisiones con anticipación, también lo hacemos con nuestros empleados, así que para nosotros es un desafío diario que la empresa siga creciendo.

–¿Cuáles son los hitos más importantes en la historia de la bodega?
–En mi caso, el que más remarco fue la enorme transformación de una bodega familiar, tradicional, orientada al mercado local a una bodega de expansión internacional porque eso fue un cambio cultural impresionante para nosotros. Tuvimos que cambiar nuestra manera de ver el mundo, nuestros vinos, nuestros consumidores, de tomar decisiones, de innovar.

–¿Cuándo y cómo decidieron encarar la expansión internacional?
–Iniciamos ese proceso a mediados de los ‘90 y hemos tenido mucha participación activa. Yo tenía 25 años y ayudé a fundar lo que hoy es Vinos de Argentina (Wines of Argentina) junto a siete bodegueros más, una institución civil que reúne 213 bodegas. En ese momento, nos involucramos mucho en el desarrollo internacional, nos pusimos la camiseta, porque estábamos convencidos de que el gran desarrollo de la vitivinicultura argentina va a pasar por el mundo o al menos el mundo tiene un nivel de globalización tan grande que ya no se puede hablar de Argentina versus el resto de los países sino del vino y cómo lo vendemos y cómo lo proyectamos en todos lados.

–En esa expansión, ¿cuáles fueron los mercados a los que apuntó la bodega?
–Lógicamente teníamos un mundo por delante. A diferencia de otras bodegas, en el inicio tuvimos más actividad en los mercados europeos que en el americano. Para nosotros era un desafío enorme probar la calidad de nuestros vinos en un mercado formado. Hoy por hoy, el mercado americano es el más importante y allí llevamos 13 años. También desde el comienzo le dimos una importancia enorme al mercado latinoamericano. De hecho hoy Argentina lo tiene como una prioridad, pero en ese momento era difícil, porque eran mercados que había que trabajar mucho.

–¿Hoy qué porcentaje de la producción están exportando?
–En términos de volumen se exporta el 60%; estamos hablando de 550 mil cajas de 12 botellas, que es una producción importante para el nivel de calidad que producimos. Tenemos un portafolio de vinos muy importante con dos grandes marcas como Luigi Bosca y Finca La Linda.

–¿Cómo consideran que puede afectar las exportaciones lo que está pasando en el mundo, la recesión en Estados Unidos, la crisis europea…?
–Sin dudas, hoy cualquier crisis impacta en el mundo entero, pero siempre soy optimista porque como empresarios tenemos que saber entender las dificultades y buscar el camino adecuado para seguir trabajando. De hecho, el gran boom de Argentina en Estados Unidos en cuanto a vinos fue en la mitad de la crisis de 2008 que fue la crisis financiera más grande del mercado americano después del famoso lunes negro de principios de siglo pasado. Hoy tenemos el 7,5% de share de ese mercado cuando en el mundo tenemos el 4,5%. Esto muestra que las crisis no son eternas, no impactan a todos por igual y siempre hay caminos de solución. Argentina está fuerte en esa categoría y, en particular, Luigi Bosca está muy maduro en muchos mercados del mundo y nuestras exportaciones siguen a un ritmo creciente. Este año somos el noveno exportador argentino y una de las cinco bodegas que más creció. En lo que va del año hemos mandado 50 mil cajas más que el año pasado, lo que significa un 15% más en volumen.

–¿Cuál es el desafío que tiene la bodega por delante?
–Potenciar nuestras marcas como productor de calidad en todas partes del mundo. Lo que más nos interesa hoy es que nuestra marca sea, tanto en Argentina como en el mundo, sinónimo de calidad, sinónimo de innovación.

–¿Cómo se hace para mantener esta apuesta a la calidad y a la innovación en un contexto inflacionario?
–Cuando hacemos un recuento de los 110 años anteriores vemos que fueron muchos los momentos inflación e hiperinflación y, sin embargo, de una u otra forma hemos podido subsistir. Esto es algo que, espero, se vaya modificando porque afecta de lleno al negocio. En nuestro caso buscamos trabajar sobre nuestras fortalezas, tratando de mejorar nuestra productividad, de ser más eficientes con nuestros gastos, pero sobre todas las cosas hemos tomado la decisión de intentar sostener este buen momento que tienen nuestros vinos en el exterior.

–En ese sentido, ¿cuánto les preocupa el tipo de cambio respecto del dólar?
–Me preocupa más la inflación que el tipo de cambio. Hoy la inflación es lo que más dificultades está trayendo. No creo que la solución sea una devaluación, creo que hay que ajustar el tipo de cambio porque nuestro principal vecino, Brasil, lo está haciendo y porque la inflación en costos ha tenido un impacto muy importante. Tenemos otros países como Chile y Australia que también tienen problemas con el tipo de cambio y no creo que la devaluación desordenada sea un camino.

–¿Cuál sería entonces el camino a seguir?
–El tipo de cambio tiene que ir acompañando el proceso inflacionario y sobre todo creo que tienen que trabajar en un plan que erradique la inflación de la Argentina.

–¿En algún momento han pensado en invertir en alguna bodega en el exterior?
–No. Tenemos importantes planes de inversión pero definitivamente, todas nuestras inversiones van a estar radicadas en Argentina.

–¿Cuáles son los desafíos inmediatos de la industria vitivinícola para seguir creciendo en el mundo?
–Creo que hemos tenido la enorme fortuna de tener una variedad como el Malbec, que sabemos hacer muy bien y que ha gustado mucho al consumidor internacional. No podemos perder el compromiso de seguir elaborando Malbec de alta calidad. Mientras Argentina siga con su variedad emblemática y produciendo vinos de alta calidad, todo lo demás va a ir detrás. El Malbec es una puerta de entrada para una Argentina que el mundo está empezando a descubrir en cuanto a su riqueza vitivinícola, sus climas, su mezcla de altitudes y latitudes y el enorme potencial que tienen sus vinos blends. Estamos convencidos que los blends son el camino de Argentina pero no sería posible mostrar la enorme calidad que tienen si no hubiéramos tenido el éxito del Malbec, que nos dio la gran oportunidad de mostrar que Argentina es un productor de gran calidad.

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