Bolivia: 5 bodegas tarijeñas se unen para conquistar mercados

19/09/10
Fuente: Los Tiempos | Elizabeth Arrázola.

BoliviaEs casi imposible imaginar el enorme esfuerzo que hicieron los campesinos productores de vid y los bodegueros en los últimos 20 años para resucitar lentamente el erosionado valle central de Tarija y producir vinos que están entre los mejores de América del sur y norte, sin tener la experiencia y tradición de países como Argentina, Chile, Brasil y California, en Estados Unidos. Sin duda esto sólo se entiende cuando los empresarios de “Vinos de Bolivia”, dueños o enólogos de Aranjuez, Campos de Solana, Casa Grande, La Concepción y Kholberg cuentan las historias de sus bodegas, de la producción de la vid y de su incansable lucha común por ser reconocidos en el mercado nacional e internacional como “vinos de altura”.

De una u otra manera, el sacrificio y la dedicación fueron enormes y hoy los cinco bodegueros más grandes del país exhiben sus medallas de oro, plata y bronce ganadas en concursos mundiales de vinos en Bruselas, Canadá, California, en Estados Unidos, y Mendoza, en Argentina, cual si fueran trofeos en batallas de una guerra sin cuartel como es el gran mercado.

Al recorrer con la mirada el valle central de Tarija, ubicado entre los 1.900 y 2.000 metros sobre el nivel del mar en lo que fue un lago en el periodo Cretácico, ésta se detiene invariablemente en las innumerables quebradas, en el terreno árido con árboles de espinas y cactus, donde parece que nada puede sobrevivir y menos aún dar buenos frutos. Sin embargo, justo en estos suelos pobres, con piedras, erosionados, salitrosos o arcillosos, donde el clima fluctúa entre temperaturas extremas, la vid da lo mejor de sí para el vino y esa lucha por su supervivencia, curiosamente, se traduce en su carácter o en su tipicidad como señalan coincidentemente los enólogos de las cinco bodegas.

Tanto Sergio Prudencio, de La Concepción, como Richard Cardozo de Casa Grande, Nelson Sfarcich de Campos de Solana, Ernesto Verdum de Aranjuez y los hermanos Kholberg, de La Cabaña, que el buen vino comienza a hacerse en el viñedo, con la buena poda, con el cuidado de las bayas en la viña, en la cosecha delicada y en el procesamiento del jugo de la uva a temperatura adecuada. Sin duda, señalan, el 80 por ciento de la calidad de un vino viene del viñedo, el resto es el toque o la magia que le pueda dar el enólogo.

Por eso, los expertos afirman que las más de 2.800 familias productoras de vid en el valle central de Tarija, que trabajan de manera conjunta con los bodegueros y que son una sociedad minuciosamente cuidada, aprendieron que las condiciones de la tierra lo es todo. Éstos producen el 95 por ciento de la producción total de vino del país, con 5 millones de litros anuales y un movimiento económico de 50 millones de dólares año.

Según Jorge Canedo, presidente de la Asociación Nacional de Industriales Vitivinícolas, con el apoyo de la Fundación Fautapo y la cooperación holandesa, las cinco bodegas hicieron un acuerdo estratégico para lograr que en los próximos años el consumo per cápita de vino sea de 10 litros anuales, cuando en Chile es de 30 litros, en Argentina de 40 litros y en Francia de 70 litros.

La producción de vinos y singanis representa cerca del 40 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de Tarija.

El buen vino

Para hacer buenos vinos no hay ninguna fórmula que seguir y es más bien una combinación de experiencia, tecnología, tradición y arte. “Como alguien decía: hacer vinos es fácil, lo difícil son los primeros 200 años”, señala Sergio Prudencio, gerente de Producción de Bodegas y Viñedos La Concepción.

Prudencio, del valle de La Concepción, donde los jesuitas cultivaron la vid hace 400 años, señala que los enólogos aprenden las buenas prácticas con el tiempo y siempre están aprendiendo. “Un mismo vino puede tener un terminado distinto sólo cuando se lo pasa por barrica o por barrica tostada o menos tostada. Uno puede hacer mil cosas, pero hay que saber mantener el estilo de la bodega. Por ejemplo, mi línea Cepas de Altura es muy delicada, tiene mucha personalidad y elegancia, no busco potencia. Si un año salgo con un vino Cepas de Altura con potencia, entonces estoy rompiendo con mi línea”, explica.

El enólogo paceño, que está en Tarija desde hace 20 años, señala que las cinco bodegas ya dieron los pasos más difíciles y están conscientes del enorme potencial que tienen, los premios obtenidos por ellas son la mejor prueba. “Todo este potencial nos obliga a invertir más en tecnología, pero también debemos trabajar para que el consumidor boliviano se dé cuenta que éste no es un vino más, sino que detrás de una botella de vino nacional hay pueblos enteros que se dedican a la producción de vid, comunidades donde cada habitante tiene su vid detrás de su casa”.

Tarija y Chuquisaca

Según un censo de bodegas y destilerías en el valle central de Tarija y el Cañón de los Cintis, en 2008, actualmente existen 72 empresas en el sector vitivinícola: 57 por ciento de Tarija y 43 por ciento de Chuquisaca. De éstas, 36 sólo son bodegas que producen vinos, 8 sólo destilerías que producen singani y 28 realizan ambos trabajos. En el valle central de Tarija existe un 75 por ciento de bodegas frente a un 25 por ciento de destilerías. En cambio, en el Valle de los Cintis, hay una distribución casi igualitaria, 53 por ciento son bodegas y 47 por ciento destilerías.

CIFRAS DE LA PRODUCCIÓN DE VIÑEDOS Y VINOS

La producción

El volumen de vino producido por la zona del valle central de Tarija y los Valles de los Cintis, en 2008, superó los 5 millones de litros al año, de los cuales el 95 por ciento es producido en el valle central de Tarija. De esta producción, un pequeño porcentaje se exporta a EEUU, Perú y China. Hoy en día, sólo Kholberg tiene una capacidad de producción de 5 millones de litros y La Concepción de 2 millones.

Consumo en el país

En 2006, en Santa Cruz se consumía aproximadamente 3 litros por habitante, 1,5 litros en La Paz, 1,3 litros en Cochabamba, 5,31 en El Alto y 10 litros en Tarija. El consumo per cápita a nivel nacional es de 1,5 litros.

Las cinco bodegas más grandes de Tarija, ganadoras de premios internacionales en Bruselas, Mendoza, Canadá y EEUU, se han unido para conquistar el mercado nacional.

Empleo

Durante el 2008, las empresas que funcionan como bodegas generaron más de 500 fuentes de empleo en temporada baja y más de 1.000 empleos directos en temporada alta. Indirectamente la ocupación es superior a las 3.000 personas en el proceso de transporte, comercialización y otros servicios. Los productores vitivinícolas en siete municipios de Tarija, Chuquisaca y Potosí alcanzan a 2.800 familias.

Cultivos

En el valle central de Tarija, la superficie cultivada alcanza a más de 2.000 ha, con una producción promedio de 500.000 quintales.

Las bodegas han cultivado alrededor de 20 variedades de uva traidas de Francia, entre las que podemos mencionar a la Moscatel de Alejandría con 744 ha, Ribir con 35, Red Globe con 28; para vinificación, Cabernet Sauvignon con 92 ha y Malbec con 33 ha.

Vinos de altura

Las características particulares de altitud, mayores a 2.000 msnm, radiación solar, horas de sol, suelo y precipitación anual hacen que el vino boliviano sea mucho más intenso que en otros países. El vino de altura es el producido a través de un proceso tecnificado y controlado en sus diferentes etapas de elaboración. En Cafayate y Salta, en Argentina, también se producen vinos de altura.

Vinos de Bolivia

La marca Vinos de Bolivia es parte de una iniciativa que surge en 2009, a iniciativa de las bodegas industriales Casa Grande, La Cabaña, La Concepción, Campos De Solana Ltda., Milcast Corp. SRL y la Cadena Productiva de Uvas, Vinos y Singanis, con el objetivo de posicionar al sector vitivinícola y el vino boliviano en el mercado interno. Los industriales cuentan con el apoyo del Programa de Fortalecimiento al Complejo Uvas, Vinos y Singanis.

COMMENTS