Buscan consolidar una estrategia para el turismo del vino nacional

17/12/09
Fuente: El Ciudadano | Horacio Meilián | Foto: El Ciudadano.

enoturismoBodegas de Argentina presentó los resultados de una consultoría para estimular el enoturismo. Con la intención de expandir la experiencia de los Caminos del Vino, que existen en Mendoza, las provincias vitivinícolas avanzan en una estrategia para estimular el enoturismo en esas regiones. Ayer fueron presentados los resultados de la consultoría encargada por Bodegas de Argentina a un equipo multidisciplinario coordinado por el ex ministro de Economía provincial Gabriel Fidel. El encuentro contó con la presencia de dirigentes bodegueros y del secretario de Turismo local, Luis Böhm, quien, entre otras cosas, señaló que ahora se trabaja “en la creación de las Rutas del Vino, más que de los caminos”, dando a entender así la “regionalización” del nuevo concepto turístico.
La idea que llevó a esta iniciativa fue “la gran cantidad de visitantes a las bodegas”, que en 2008 “llegó a un millón”.
“El turismo no se puede escindir de su territorio y de su gente, por lo tanto, el desafío es conformar consorcios regionales”, señaló Böhm, justificando así la nueva modalidad que se pretende implementar.
Y agregó que este producto (el enoturismo), “debe servir para la distribución de las riquezas hacia adentro de los territorios”, tratando de mostrar la puesta en valor que significará para las diversas regiones el impulso al turismo vínico.
Ya en lo específico del proyecto, Gabriel Fidel explicó que nació “en 2007 con apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y que Bodegas de Argentina fue elegida la institución ejecutora, aunque al año siguiente, la Corporación Vitivinícola (Coviar) se hizo cargo de esa ejecución.
Asimismo, siguió Fidel, “hay un aporte importante de la Secretaría de Turismo de la Nación a través del Instituto de Promoción Turística (Inprotur), aunque lo más importante es “la valorización de la vitivinicultura”, con la participación de todos los sectores involucrados, entre los que destacó “al sector privado nacional”.

Los principales componentes
Fidel y su equipo de trabajo presentaron el proyecto, el cual se basa en cuatro componentes principales.
En primer lugar, el desarrollo de un modelo de turismo de vino para el país, cuyo propósito es “dotar de visión estratégica al enoturismo, definiendo un marco integral de actuación a corto, medio y largo plazo determinando las bases y mecanismos para la organización, participación y coordinación de las pymes vitivinícolas y turísticas.
Para apuntar a eso se trabajó en el “análisis estratégico de la oferta”, se hicieron “estudios de demanda” y se organizó un seminario sobre experiencias internacionales.
El segundo componente es el “desarrollo de rutas piloto y productos asociados”. Los técnicos partieron en este punto del concepto de que “vender turismo es vender experiencias en el territorio”. Su fin principal es estructurar “una base sólida de planificación” que permita “determinar las condiciones y aspectos característicos identitarios” de los territorios, con la idea de dotarlas con “herramientas de gestión”.
Fidel señaló en este caso que el trabajo sirve “tanto para la demanda interna como para la externa”.
Para su concreción se hicieron talleres de “intercambio de experiencias” en el desarrollo de estos productos y un seminario (en San Juan), sobre casos exitosos.
Uno de los resultados más atractivos es la información que se puede obtener a través del “mapa de los caminos del vino”, un trabajo cartográfico georreferenciado elaborado por el programa Ecoatlas del Instituto de Desarrollo Rural, que permite conocer no sólo la ubicación geográfica de las bodegas de las provincias productoras, sino también agencias de viaje, alojamientos, calendarios (de fiestas o eventos), etc.
El tercer punto fue el de la “calidad de la oferta”, con la idea de alcanzar “un nivel homogéneo en la prestación de servicios, en todas las regiones vitivinícolas”. Aquí se trabajó sobre un “sistema inicial de gestión organizacional (Sigo)”, que busca apoyar a los emprendedores para dirigir sus negocios “hacia la modernización” con “sistemas de gestión y estándares de calidad”.
Además, se generaron “directrices de gestión” con las que se pretende que las bodegas “con apertura turística” alcancen un nivel inicial de gestión de la calidad, según pautas del Sistema Argentino de Calidad Turística (Sact).
En este sentido, Fidel resaltó la tarea de muchas bodegas que “se esfuerzan por alcanzar calidad”, con buenas prácticas agrícolas y otras formas de certificación.
Finalmente, el cuarto componente apunta a la promoción, comunicación y marketing, quizás la tarea principal en la difusión de las virtudes del turismo del vino argentino.

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