Cada cosa en su lugar

08/08/11
Fuente: Rumbovino Blog.

en+una+burbuja.[1]El otro día casi traiciono mi filosofía enófila. Voy a intentar explicarlo.
Una de las cosas que más disfruto de beber un vino y hacer este blog es que a ambas cosas las hago por placer. Llega el fin de semana, elegimos un vino que queremos probar, intentamos analizarlo lo mejor que podemos, a veces con más y otras con menos detalle, y nos lo tomamos. Entre unas y otras cosas apuntamos algunas notas que nos ayudan a pasarlas luego al blog y listo… finalmente concluimos que el vino nos gustó mucho, o más o menos, o nada, dependiendo de miles de variables que a veces no tienen ni siquiera que ver con los propios atributos del noble brebaje.

Lo que no quiero hacer, al menos como rutina cada vez que bebo un vino (porque estoy seguro que dejaría de disfrutarlo y vivirlo de esta manera), es a estar media hora removiendo la copa, metiéndole la napia cada 15 segundos, sorbiendo escasos mililitros, repasándolos por la lengua y el paladar con la intención de que no se me escape ni una sola molécula odorífera o de sabor.
Eso sí que No!
Por tres motivos: el primero y más elemental es porque me cuesta mucho este análisis sensorial y termino cansado (contrariamente a lo que busco cuando destapo un vino, que es relajarme). El segundo, que fue el que motivó en parte este escrito, es que en ocasiones como el otro día cenando con unos amigos, me pasa que se me cruza no se qué cosa y me hago el sommelliere, olvidándome de cuánto me gusta compartir una copa de vino, cometiendo el tremendo error de no disfrutarlo.
Mal, muy mal!

El último motivo, más racional diría, es que a veces tengo la sensación que intentar describir un vino “con pelos y señales” es hacer intrusismo y en cierta medida hasta entiendo que pueda ser ofensivo, o de poco gusto, para los profesionales en la materia; quienes deben ser los verdaderos encargados de describir las características organolépticas de un determinado vino… gente que con eso se gana la vida y para eso se formó…. (Luego dónde y cómo lo hagan, ya es responsabilidad de cada uno).
Como paralelismo, pongo mi propio ejemplo. Yo soy veterinario, y no me gustaría que toda aquella persona que tenga, o le gusten, los perros ande por ahí describiendo y diagnosticando patologías caninas por simple amor a su mascota. Qué se yo, me parece, no?
En tal caso solo pretendo disfrutar el vino y criticarlo como consumidor que paga un producto. Pero para lograr eso, no quiero dejar de poseer esa bendita ignorancia vinófila que me permite ser tan feliz!

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