Cosecha: calidad asegurada tanto en blancos como en tintos

06/04/09
Fuente: Diario Los Andes | Luis Fermosel | Foto: Diario Los Andes.

gal-248517[1]Está asegurada la calidad y la sanidad de las uvas, lo que anticipa que los vinos serán de una calidad excelente. La respuesta de los mercados. Es un año atípico y muchos querían conocer cómo respondieron las variedades finas a los fuertes y persistentes calores que se produjeron durante los meses de enero y febrero. Más aún cuando se anticipó, desde el propio organismo oficial, el INV, que esa situación había provocado que los granos de uva no alcanzarían el diámetro necesario, lo que influyó sobre la reducción de la cantidad de uva cosechada.

Sin embargo, al decir de los expertos en el tema, la calidad de las variedades finas está asegurada, con una influencia beneficiosa tanto en el color -en el caso de los tintos- como en lo aromas y en la acidez, en los varietales blancos.

Esos aspectos son fundamentales para establecer qué puede llegar a ocurrir en los mercados internacionales, en razón de que -tal como lo señalamos en una nota anterior- los consumidores del mundo, en situaciones económicas difíciles como las que se están atravesando, se volcarán hacia aquellos vinos que tengan una muy buena calidad y con precios más accesibles. Precisamente ésa es la franja de mercado que favorece a los vinos argentinos.
Si bien es muy pronto para establecer qué es lo que puede llegar a ocurrir especialmente en el segundo semestre del año con el consumo mundial, una de las variables, la de la relación precio-calidad, está favoreciendo a la industria vitivinícola argentina.

Calidad asegurada

El ingeniero Ricardo González Villanueva, un hombre de consulta permanente sobre las condiciones de calidad y sanidad de las uvas, calificó a la actual cosecha de “muy buena y tendiendo a la excelencia”, destacando entonces que “hubo una muy buena maduración de los varietales y este año no se produjo un corrimiento del malbec, como sucediera el año pasado, por lo que estamos tranquilos respecto de la calidad de los caldos”.

Luego de destacar que en la primera zona (Luján, Maipú y el Valle de Uco) no se observa una reducción de cosecha como sí ocurre con las criollas, cerezas y algunos varietales finos de la zona Este, el ingeniero González Villanueva destacó que las variedades blancas, como el sauvignon blanc, el chardonnay y el torrontés han alcanzado niveles excelentes de acidez y tienen asegurados lo contenidos aromáticos. Además, como se trata de las uvas que se cosechan más temprano, no alcanzaron altos contenidos de alcohol.

Respecto de los tintos, dijo que existió una muy buena maduración fisiológica, el color es excepcional y la sanidad excelente. Ante la consulta sobre los contenidos azucarinos y la tendencia mundial hacia vinos de menor contenido alcohólico, respondió que “es un tema que tendremos que discutir.

En Australia, Nueva Zelanda y Chile se está utilizando tecnología para des-alcoholizar los vinos y aquí tenemos leyes que lo impiden, porque se trata de medidas que se dictaron muchos años atrás, cuando esa tecnología no existía. El profesional destacó que “más allá de esa situación, estamos tranquilos, porque la calidad está asegurada”.

Los mercados

Asegurada la calidad de los vinos, la mira de los bodegueros está puesta ahora en cómo van a reaccionar los mercados, tanto el interno como el internacional. Ya se están anticipando algunos índices preocupantes respecto de la caída de las exportaciones a Rusia -un gran comprador de blancos escurridos- mientras el mosto está a la espera de lo que suceda con el jugo de manzana china, que es el principal competidor.

“En el caso de los vinos finos aún no se observan caídas importantes en las compras, en razón de que en muchos casos se trata de cumplir con contratos ya firmados. Pero estamos preo-cupados con lo que pueda suceder en el segundo semestre”, indicó una fuente consultada.

Esa situación ha provocado que las expectativas pasen por mantener los mercados ya ganados y no preocuparse si se desacelera la tendencia de aumento de entre un 20 y un 30 por ciento que se había producido en los últimos años. A ello debe sumarse que algunos países están comenzando a imponer trabas a las importaciones para mantener divisas y, a la vez, defender a sus productores.

Es el caso de Brasil que, en las conversaciones sobre el tema vitivinícola, intenta ahora imponer un valor mínimo de 18 dólares (era de 8 dólares) a la caja de vino argentino que ingrese a ese mercado. Ecuador, por su parte, estableció un arancel del 55 por ciento al ingreso de “productos suntuarios”, entre los que incluye al vino, para evitar caídas en su balanza comercial.

A esos aspectos debe sumarse el hecho de que algunos países competidores de la Argentina en la franja de consumidores, como Australia, Chile o Nueva Zelanda, han comenzado activas campañas de promoción en su intención de mantenerse en los mercados.

De todos modos, vale recordar lo que señalaron los periodistas nortea-mericanos cuando visitaron Mendoza, que indicaron que la gente no dejará de tomar vino. Tomará lo mismo, pero con precios más bajos y con buena calidad.

El párrafo final para lo que ocurrió con el pronóstico de cosecha y el operativo del Gobierno.

Respecto del primero de los temas, existe la intención de que en los próximos años se realice un informe respecto de las uvas criollas y cerezas, por un lado y de los varietales por el otro y lo mismo pasa con las existencias.

Con relación al operativo del Gobierno, se indicó que “la política, no entendió el fenómeno de la industria y rompió el diálogo y el consenso. Todos, funcionarios y legisladores, opinaron y nadie consultó a los actores reales de la industria. Este año preferimos el silencio para no enfrentarnos, pero que quede en claro que no estamos dispuestos a volver a la política de los 60 y de los 70”.

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