Demoras en la toma de decisiones

15/03/10
Fuente: Diario Los Andes | Luis Fermosel | Foto: Los Andes.

Los AndesHay dos aspectos que se concatenan para que siga demorado el mercado de uvas. Por un lado, el retraso que se ha producido en la cosecha y, por el otro, no se alcanza el grado adecuado. A medida que transcurre el tiempo, los hechos ratifican que se trata de un año atípico para la actividad vitivinícola. Resulta llamativo y poco menos que incomprensible que, a mediados de marzo, aún se mantenga la incógnita en el mercado de uvas y que no se conozcan los precios para las distintas variedades. «Lo que está ocurriendo es que la cosecha viene retrasada y los grados muy lentos. Por eso se demora el proceso de definiciones», destacó un bodeguero ante nuestra consulta.

De acuerdo con las fuentes consultadas, la semana que pasó estuvo plagada de reuniones. Fueron convocadas especialmente por los sectores ligados al área de ventas, quienes manifestaron su preocupación por los precios en que se están moviendo los vinos.

Advierten que desde mediados del año pasado los vinos básicos, especialmente los tintos, tuvieron un incremento sustancial que los»despegó» de los de las cervezas y señalan que la preocupación alcanza también a las bodegas cuando deban pensar en los valores de reposición. Paralelamente, advierten un desabastecimiento de la plaza, lo que determina que algunas segundas marcas estén perdiéndose del mercado hasta la espera de los vinos nuevos.

Frente a las variables señaladas, desde algunas entidades están pensando en insistir ante el Instituto Nacional de Vitivinicultura a los efectos de que se decida a mantener las 400 unidades de color -realizando el anuncio correspondiente- a los efectos de que mayor cantidad de blancos pasen a tintos y hasta se habla de dialogar sobre la posibilidad de que se adelante la fecha de liberación de los vinos, un aspecto en el que aún no hay acuerdo generalizado.

El desabastecimiento y el valor en que se mueven los vinos habría determinado que algunas empresas que manejan paralelamente otros rubros, como los jugos, estarían pensando en esperar para ver cómo reacciona el mercado. «Con desabastecimiento y muchas veces con precios controlados por (Guillermo) Moreno el negocio se ha vuelto complejo», se indicó.

La situación, por el momento, se está dando en los vinos de precios más bajos y el tema pasa por conocer qué puede llegar a pasar en los de gama media y alta. Señalan en este aspecto que una uva bonarda se pagó el año pasado a 75 centavos y ahora se está hablando de 1,80 peso. «No preguntamos a cuánto llegará el vino y cómo haremos para reponer…», dijo uno de los representantes de comercialización. «Esto nos obliga a que no pongamos, por ahora, mucha fuerza en las ventas», expresó.

También se hace hincapié en lo que ocurre con los tenedores de vinos. Sostienen que muy difícilmente los pequeños productores tengan vinos en su poder a esta altura del año y que gran parte del volumen esté en manos de los grandes tenedores.

«Si son ellos los que están pisando el mercado de traslado para elevar los precios cometerían un error porque si caen las ventas en general a ellos también los afectará», dijo una fuente, para quien en esta cosecha difícilmente se repita lo del año pasado en que la uva tuvo precios bajos y, el vino, altos, lo que favoreció, precisamente, a los grandes tenedores.

El mosto también fue tema de conversación. Se indica que es la gran incógnita de la cosecha y que en San Juan, con el aporte de 15 centavos que da el Gobierno, existiría una tendencia hacia derivar la uva a mosto y que en Mendoza aún no se puede dimensionar la situación porque es muy poca la uva que se ha cosechado. «Algo de mosto se va a hacer, pero la gran tendencia, por los precios, es el vino», dijo la fuente.

Lo señalado es una fotografía de lo que sucedió en el mercado hasta el viernes y todos esperan que comiencen a moverse las ventas para conocer en qué lugar estarán ubicados, con miras al futuro.

Chile

Lo sucedido en Chile, con la afectación que tuvo la industria con motivo del terremoto que afectó al sur de ese país -precisamente la zona de mayor actividad vitivinícola- también fue motivo de conversación. Las versiones indican que podría haber sido afectada el 25 por ciento de la producción del vecino país y, en un mundo globalizado, lo que sucede en un país tiene directa relación con otro.

«Es lamentable que estemos pensando en el mercado cuando nuestros hermanos chilenos están sufriendo, pero ésta es la realidad», dijo un bodeguero, quien destacó entonces que, con toda seguridad y como consecuencia de la escasez, en el vecino país se incrementen superlativamente los precios. Pero también los precios están aumentando en la Argentina, por lo que no sabemos qué pasará», destacó.

Por otra parte, también se advierte que habrá mercados que Chile no podrá abastecer porque se quedó sin volumen y es factible que la Argentina pueda cubrir esas necesidades. Especialmente porque Australia, otro de los competidores, no tiene una cosecha superlativa. «Si nosotros hubiéramos tenido volumen, otra sería la situación, pero nosotros también estamos limitados, tanto en cantidad como en precios», se indicó.

Brasil

El tema Brasil y las diferencias que se plantearon respecto del vino -cuando ese país impuso restricciones a nuestros productos en respuesta a una medida similar aplicada por la Argentina sobre los electrodomésticos y el calzado- volvió a la mesa de conversaciones.

Durante la última reunión entre los presidentes y los secretarios de comercio e industria de ambos países, se coincidió en la necesidad de buscar algunos productos para promover la integración de ambas economías. Entre esos productos fue ubicado el vino.

Por ese motivo el viernes hubo una reunión entre representantes de la industria vitivinícola y el secretario de Industria de la Nación a los efectos de acordar la posición argentina. Se indicó que la posición argentina es clara: plantear que es casi imposible integrarse cuando se ponen límites a los precios y a los volúmenes. Debe recordarse que Brasil impuso un precio mínimo de 8 dólares a la caja de 12 botellas, mientras las licencias no automáticas limitan los volúmenes.

«Es por eso que nuestro planteo será que podrá alcanzarse la integración con la industria vitivinícola brasileña siempre que no haya limitaciones: ni de precios, ni de tiempos de entrega, que son eminentemente comerciales», finalizó la fuente.

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