Desde el Oasis Sur. Algunas observaciones sobre sus vinos

06/04/10
Fuente: Vinos Oasis Sur | Antonio Raviña

parrales-cubiertos[1]Hace tiempo que no escribía. Tuve que relegar este espacio, por temas más urgentes en este mundo de hoy. Pero de a poco uno se va acomodando, y para alegría mía y espero que para el bien de este espacio, ya estoy radicado en esta hermosa provincia. Sí, estoy viviendo en el Oasis Sur del que tanto hablo!!! En principio pensé en seguir el blog como sin más, colocando una nueva degustación de las tantas que tengo acumuladas (no publiqué, pero de catar no me olvidé). Pero releyendo todo lo que había escrito y todo lo que tengo en las gateras, se me ocurrieron algunas observaciones. De todas formas deseo aclarar que no son más que eso, observaciones de alguien que conoce desde más cerca que algunos la vitivinicultura de este lugar, pero obviamente más lejos que los protagonistas de este asunto.

A diferencia de otras zonas vitivinícolas de Mendoza, se observa la falta de inversión, sobre todo extranjera. Existen excepciones como la de Algodón, pero no llegan ni por asomo a la cantidad de grupos extranjeros de Luján de Cuyo, Maipú o de la explosión que tuvo el Valle de Uco en estos últimos años. No quiero aventurar el porqué, ni concluir si está mal o bien, es un hecho.

Relacionado con lo expresé en el párrafo anterior, hay mucha ganas y trabajo a pulmón de las pequeñas bodegas, pero este movimiento es lento. Hace falta renovar la tecnología, hacen falta mejorar algunas prácticas vitícolas, hace falta más tela antigranizo, etc. Pero todo eso lleva tiempo y dinero. Existen ayudas estatales, pero por ahora no alcanzan a cubrir todas las necesidades.

Pero las bodegas siguen trabajando. Existen grandes y reconocidas bodegas a nivel nacional (Casa Bianchi, Goyenechea, Lavaque, Suter), bodegas de dimensiones más modestas que han ganado prestigio más allá de la zona (Roca, Jean Rivier, Bournett), bodegas que tienen un merecido reconocimiento en la zona pero que sólo pasan los límites provinciales en forma excepcional (ej. La Abeja, Finca Intimayu, Haarth, Simonassi, etc.) y muchas otras que también están elaborando muy buenos vinos.

Y los vinos se siguen desarrollando. Salvo excepciones como Bianchi, Roca, Goyenechea y Bournett, que elaboran muy interesantes exponentes en distintas gamas de precio, el resto de las bodegas preparan vinos de una muy buena relación calidad- precio en el rango que va aproximadamente entre los $ 12.- y $30.- (ej. Finca Intimayu, Simonassi Lyon, Haarth, Giaroli, Jean Rivier, Protegido, Don Octavio, Francisco Grosso Rizzo, etc.). Este es un segmento muy competitivo del mercado, y en mi opinión, muchos de estos vinos poseen una mejor relación valor – costo que los de otras zonas diferentes y que se distribuyen a nivel nacional.

¿Por qué no se hacen vinos más caros? Ojo, hablo de caros que lo valgan y no sólo por una cuestión de posicionamiento de marca. Respuestas pueden haber varias y yo no las tengo. Pero se me ocurren algunas cosas. Desde ya que pocos argentinos están dispuestos a pagar un vino más allá de $ 30.-, ahí tendríamos una punta. Cabría preguntarse si la calidad de los suelos o el clima no permiten hacer vinos mejores. Creo que existen ejemplos que desmienten este hecho (ej. Bianchi o Roca). Las razones podríamos encontrarlas en una conjunción de todo lo hablado hasta ahora: no es segmento más rentable, falta inversión local y extranjera tanto en viñedos como en la zona de elaboración, y los por las ajustadas economías de las bodegas los recursos humanos son escasos como para prestarle toda la atención necesaria que estos vinos se merecen.

Pero nos guste o no, los vinos de ese segmento son los que ganan la mayoría de los premios o son catados en revistas especializadas. Y en el mundo de hoy eso significa prestigio y atracción de la inversión. Inversión, que como vimos, es necesaria para desarrollar como se merece esta hermosa zona.

Saludos,

Antonio Raviña

 

 

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