El arte culinario al servicio del buen vino

28/01/11
Fuente: Diario Uno | G. Flores Bazán y F. Lancia.

e6PRINCIPAL[1]Mendoza.- Ubicado en Agrelo, zona vitivinícola por excelencia de Luján, el restorán Ruca Malen es una gran opción basada en productos regionales que enaltecen el vino de su bodega. En la actualidad, la presencia gastronómica en las bodegas es cada día mayor porque ayuda a atraer más turistas, porque otorga atributos de sofisticación a los establecimientos y fundamentalmente porque es el compañero perfecto para los vinos que allí se producen. Unas de las bodegas pioneras en instaurar este tipo de experiencias vinculadas a la gastronomía y el vino es Ruca Malen. Con 60 comensales diarios, el sitio se ha transformado en uno de los referentes más importantes que tiene la gastronomía de las bodegas locales.

“Los diferentes pasos que ofrecemos en el menú están al servicio del vino. Aquí la vedette principal es el vino de la bodega. Nosotros tratamos de lograr una identidad basada en platos realizados con productos regionales, a fin de satisfacer las demandas de miles de turistas que realizan grandes distancias para encontrarse con el vino y con la comida del lugar”, asegura Lucas Bustos, uno de los chef que impulsaron las propuestas gastronómicas en las bodegas de nuestra provincia.

Ruca Malen ofrece la posibilidad de disfrutar un almuerzo en un exclusivo ambiente, sobrio con una gran vista a los viñedos y a la cordillera de los Andes, o bien adentrarse en el lujoso deck instalado muy cerca de los viñedos, para sentir la intensa relación entre el terroir, los vinos y los sabores del lugar.

Menú de pasos
La experiencia gastronómica de Ruca Malen está basada en un menú de pasos “para poder disfrutar cada uno de los vinos de la bodega”, nos cuenta Bustos.

Y destaca: “Armamos el menú junto con el enólogo y el propietario, y el resultado es el aporte que cada uno de nosotros hacemos a la propuesta para nuestros visitantes”.

El aperitivo (primer paso) es una ensalada de quínoa, zeste de limón y aceite de oliva arbequina, duela de pan y almendras tostadas acompañado por Ruca Malen Chardonnay 2009. Con esto se logra combinar la acidez del limón con la del vino. Las notas dulces y tostadas se reflejan en la dulzura del oliva y en el tostado de las almendras.

El segundo paso son chips de camote con humus y frutillas marinadas en vinagre balsámico; y una terrina de calabazas asadas sobre tradicional milanesa. Este plato se sirve sobre un trozo de duela de roble de barrica y va acompañado del Yauquén Malbec 2009.

Las notas de frutos rojos frescos del vino maridan de gran manera con las frutillas y su acidez es ideal para contrarrestar la parte grasa del humus y lo dulce de la calabaza.

La entrada (tercer paso) es una croqueta cremosa de remolachas y zanahorias asadas, chimichurri especiado y ensalada de brotes verdes junto con el Ruca Malen Syrah 2007. El lado mineral, especiado y dulce del vino resulta perfecto para esta colorida presentación.

El plato principal (cuarto paso) es un medallón de filete grillado con papas spunta y cebollas valencianas horneadas con manteca nogada, costra de uvas pasas y chimichurri de maíz dulce e higos ahumados.

Lo particular del plato principal es que se marida con dos vinos: Ruca Malen Malbec 2008 y un ejemplar que sólo se consigue en la bodega, Kinien Cabernet Sauvignon 2002. Grandes vinos, excelentes sabores.

El postre (quinto paso) es un minicake de manzana y nueces, sobre caramelo de naranjas y crema de miel. Se degusta con un Ruca Malen Brut.

En este paso acompaña la complejidad del espumoso, que por sus 24 meses en borras desarrolla aromas a pan fresco, frutos secos y caramelo. Broche de lujo.

Es por esto y mucho más que para quienes están deseosos de incursionar en nuevas opciones o para aquellos entendidos y fanáticos de la buena comida y la buena bebida, Ruca Malen no debe faltar en la agenda cuando seleccionamos restoranes de bodegas.

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