El largo camino al Cabernet 2

09/03/12
Fuente: Clarín | ViaRestó | ABC del Vino Blog | Daniel Rosa.

Foto-post99[1]Les voy a contar cómo sigue mi experiencia de lograr hacer que mi pareja me acompañe con un duro Cabernet.

Ya con la primera adentro, habiendo logrado disfrutar de unos Cosecha Tardío, decidí hacer la lógica y avanzar por los blancos. Con algún Torrontés tuve un muy efímero éxito, pero con un Chardonnay y un Sauvignon Blanc me manqué por completo.

Entonces, como dice la ochentosa película de artes marciales “Retroceder nunca, rendirse jamás”, me mandé con los rosados, donde el éxito fue total. Tal vez fue la combinación de los colores y los aromas lo que la convencieron. El ancho de espadas para asegurar la primera lo di con el Canarí de Avarizza que, con su color a cereza y aroma a frutillas azucaradas, lograron despertar interés y despacharse con un par de copas.

Redoblando la apuesta, descorché el Rosado de Merlot de Alfredo Roca, un vino tan elegante como su color más tirando a piel de cebolla. En nariz también hace notar las frutillas y en boca el sabor a guindas, lo que me marcaron el camino para que rematara mi tiro de gracia con el Amauta Rosé de Bodega el Porvenir de los Andes, ya que este es un corte de 50% Malbec y 50% Cabernet Sauvignon, que tiene un color más intenso que los anteriores (más cercano al tinto), también con aromas a frutillas y dulce de sabor.

La conclusión de esta etapa la encontré ampliamente positiva, ya que no sólo logré que se interesara por los rosados en sí y que se acercara cada vez más al Cabernet Sauvignon, sino que lo más importante fue compartir 3 excelentes vinos y momentos que, en definitiva, de esto se trata para mí el vino… compartir un buen momento.

Y ustedes, ¿cómo disfrutan más de su vino?

Recuerden que si tomaron, no manejen. “Todos fuimos, Todos somos, todos podemos ser…

 

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