El rap del Moscatel

27/03/12
Fuente: ABC.es.

bartenderCuando en 2005 el rapero Kanye West sirvió Saracco Moscato d’Asti durante una de sus fiestas, pocos podían prever que ese sería el origen de la fiebre del moscatel en Estados Unidos. El vino moscatel, una variedad ligera y dulce tradicionalmente consumida durante el postre, está emergiendo como la bebida más «in» gracias a la promoción que multitud de raperos le hacen en sus temas. Aunque varias estrellas del género siguen promocionando otras bebidas, como P. Diddy con el vodka Ciroc, Snoop Dogg con el coñac Landy o Ludacris con el coñac Conjure, es el moscatel el qué más se está beneficiando en los últimos años de aparecer asociada al rap. Drake habla de él en «Do it now», Lil Kim lo hace en «Lighters up», Waka Flocka en su tema «No hands» y Kanye West, el precursor del fenómeno, lo menciona en «Feel good».

Gracias a esta publicidad, el moscatel se ha convertido en el tercer vino blanco más vendido en Estados Unidos, donde una botella de moscatel cuesta entre 14 y 20 dólares. Según informó la agencia Nielsen, en 2011 se vendieron 300 millones de dólares, unos 227 millones de euros, de este vino dulce, lo que supone un aumento en el volumen de ventas de un 73 por cien respecto a 2010.
«El moscatel siempre se ha vendido bien porque es más atractivo a la sensibilidad americana», explica Evan, empleado de Windsor Wine Merchants, una pequeña bodega en Brooklyn. Aún así este vendedor de vino y espirituosos reconoce que en los últimos años la variedad demográfica de consumidores de moscatel se ha ampliado. «Ahora también lo consume gente más joven», añade.
La rabiosa actualidad del moscatel ha hecho que los productores de vino en California, atraídos por la gallina de los huevos de oro, se pongan a producirlo a destajo.
Pero parece que ni con esas es posible satisfacer la demanda. Como aclaró Marc Taub, presidente de la empresa importadora Palm Bay International, a la revista «Wine Spectator», California parece no estar siendo capaz de poner suficiente moscatel en el mercado, lo que ha aumentado la demanda de producción en Italia, España, Portugal y Australia; algo que ha repercutido en el precio de la uva moscatel y en el precio final de cada botella.
Taub y otros tantos productores e importadores son conscientes del espaldarazo que ha supuesto el rap a las ventas de su vino, por lo que miman a estos espontáneos anunciantes aunque los enólogos se solivianten. Todos quieren evitar repetir el desencuentro que tuvo lugar en 2006 entre el champán Cristal y Jay-Z, quien ostenta los títulos de rapero más rico del mundo y de marido de Beyoncé. Jay-Z consideró ofensivas las declaraciones que Frederic Rouzaud, director de la compañía que fabrica Cristal, realizo a una publicación inglesa. Rouzard afirmó que no podía impedir a los raperos que bebiesen su champán o lo mencionasen en sus canciones, algo que Jay-Z interpretó como «una bofetada en la cara». Acto seguido el rapero publicó un comunicado en el que anunció que no solo él iba a dejar de consumirlo, sino que su cadena de bares, donde las botellas de Cristal se vendían por más de 300 euros, iba a dejar de comercializarlo. La industria aprendió la lección y hoy nadie rechaza los halagos de unos aliados que han demostrado ser muy lucrativos.

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