El tataranieto de Tiburcio Benegas

15/11/09l
Fuente: Diario Uno | Gema Gallardo | Foto: Uno

AlgodonDiego Coll (32) es el director de Proyecto y Turismo de la bodega Algodon de San Rafael. Luego de viajar por el mundo eligió esta provincia para vivir. Descendiente del ex gobernador de Mendoza Tiburcio Benegas (1887-1889), Diego Coll Benegas (32) es el actual director de Desarrollo de Proyecto y Turismo de Algodon Wine Estates, la bodega hotel de San Rafael que fue elegida como la mejor del mundo en la categoría “alojamiento” a raíz del concurso “Best of” de Turismo Vitivinícola. Coll Benegas ha tenido un papel vital en la creación y apertura de lodges y de restoranes, y ha colaborado intensamente en diversos detalles relacionados con la concepción de proyectos enoturísticos. Antes de unirse a Algodon, colaboró en la creación de un lodge de pesca con mosca en la Patagonia, y también fundó el Instituto de Gastronomía de Mendoza, que se especializa en el desarrollo de la cocina moderna argentina, en cooperación con algunos de los más célebres chefs de la región Cuyo.

Luego de graduarse en artes culinarias en el Instituto Lycce, viajó a California para refinar sus estudios. Allí, egresó de la New School of Cooking e hizo importantes cursos en hospitalidad y turismo. Al mismo tiempo trabajó junto con varios chefs célebres en Los Ángeles.

–¿Sigue ejerciendo como chef?
–No, ya no cocino sino que hago los lineamientos de la cocina, tanto en San Rafael como en Recoleta, donde tenemos un hotel cinco estrellas.

–Entonces, ¿vive viajando?
–Sí, entre Buenos Aires y Mendoza, pero ya me cansa un poco estar en constante movimiento. En cada lugar es un proyecto distinto y un lío distinto. Pero igual sigo eligiendo Mendoza para vivir.

–¿Qué tiene de especial esta provincia?
–Para mí es el lugar perfecto. Me encanta la tranquilidad de Mendoza, el clima que tiene y, además, hay sol todos los días. Hablo de toda la provincia no solamente de San Rafael. En Mendoza Capital me divierto, porque hay más actividades para hacer. Pero en San Rafael tenés la oportunidad de hacer cosas donde no hay nada. Es decir, cuando llegué a ese departamento sureño no existía el concepto de enoturismo, y que me perdonen el resto de las bodegas. Empezamos de cero, y eso para mí es un desafío y es lo que más me tienta de San Rafael. Además, estamos formando gente que viene de trabajar en otros puestos que nada tienen que ver con el enoturismo. Yo llegué a Mendoza, en 2003, después viví dos años en Estados Unidos, pero quería volver a vivir al país, pero no en Buenos Aires. Vine acá conociendo a una sola persona, que es Fernando Barbera (activo protagonista de dos ONG locales como el Banco de Alimentos y Valos), con quien trabajé durante un año. En realidad, vine por tres meses y me quedé a vivir.

–¿También es capacitador?
–Actualmente, en la bodega quienes realizan las visitas guiadas son mayormente mujeres que vienen de trabajar en la cosecha. Fue todo un proceso en el que les enseñamos desde cómo vestirse hasta cómo dirigirse a los turistas.

–Y, ¿por qué mayoritariamente mujeres?
–Porque se dio así y porque en Cuadro Benegas los hombres son los que más trabajo tienen. Además, el tema de hotelería y turismo les permite trabajar y a la vez tener tiempo para disfrutar con sus familias. Algunas trabajan en limpieza, en administración, en visitas guiadas a la bodega. Entonces, había mujeres que estaban desocupadas que se incorporaron a la empresa.

–¿Creó muchos puestos de trabajo?
–En turismo empleamos 40 personas. Todos estudiamos inglés y nos capacitamos en diferentes temas. Fue todo un desafío. San Rafael es una ciudad que está virgen aún. Hay muchas cosas por hacer allí.

–¿Cuántos días a la semana pasa en el Sur?
–Vivo en San Rafael, voy a Buenos Aires cada 15 días y uno o dos días, antes de viajar a Capital Federal, paso por la Ciudad de Mendoza.

–En la capital mendocina, ¿qué hace específicamente?
–Me dedico a la comercialización y relaciones pública de la bodega, y algunos otros temas que siempre hay que resolver.

–Además, tiene una escuela de cocina aquí…

–Soy socio con Max Casá… Él abrió dos escuelas y luego yo me asocié. Hoy, muchos de los que trabajan en la cocina de la bodega son ex alumnos nuestros. No doy clases en las escuelas. Soy el director que firma los diplomas a fin de año y nada más. Me putea bastante Max (risas).

–¿Cuándo se puso de moda la gastronomía?
–Hace mucho tiempo. Lo que sucede es que la concepción que había antes era la del chef relacionado con la cocina. Hoy se lo relaciona con diferentes áreas, como el restorán, la hotelería y el desarrollo de diferentes productos, como el aceite de oliva.

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