El Torrontés y la diversificación en el sector vitivinícola

11/10/12
Fuente: Cronista | Julio J. Elías | Antonella Mancino.

cronistaJulio J. Elías es Economista del Banco de Inversión y Comercio Exterior. Antonella Mancino Economista del Banco de Inversión y Comercio Exterior.
La estrategia de desarrollarse principalmente a través de varietales, y no por lugar de origen, le permitió un desarrollo extraordinario al sector vitivinícola argentino. El crecimiento del sector, sobre todo en el mercado externo, se dio a través del desarrollo de los vinos de tipo Malbec, que en 2011 alcanzaron un 47,6% del total de exportaciones de vinos embotellados y a abril de 2012 ya representan un 45,6% de las mismas. Algunos analistas señalan que uno de los desafíos para el futuro del sector es lograr una mayor diversificación a través de la producción de vinos de otras variedades y consideran que el país cuenta con una amplia gama de altitudes, climas y suelos que le permiten experimentar con diferentes tipos de uvas. El mercado parece estar enviando señales en esa dirección.

Las exportaciones de vino de tipo Malbec marcan una gran diferencia con respecto al resto de los varietales: el Cabernet Sauvignon, segundo vino exportado, apenas alcanza un 10% del total (2011) y el Chardonnay un 8%. La fuerte concentración del sector también se refleja en los rankings elaborados por la revista estadounidense Wine Spectator. En los últimos 24 años, de los 31 vinos argentinos que figuraron en el top 100 el 80% son Malbec.
Una medida sencilla de diversificación es simplemente contar el tipo de varietales producidos. Sin embargo, este método ignora la importancia relativa de cada producto. Una medida que incorpora la importancia relativa en las ventas totales es el índice de Herfindahl que utiliza como medida de concentración de las exportaciones por varietal, se encuentra que la concentración en la Argentina ha venido aumentando en los últimos años.
La diversificación de un sector económico puede darse vía la diversificación al nivel de la firma, la especialización en distintos productos, o una combinación de ambas. El aumento en la variedad de actividades de una firma parecería ir en contra del principio de especialización de Adam Smith. Sin embargo, en muchas situaciones la misma puede generar ganancias de eficiencia para la firma por motivos similares a los que promueven la especialización. Los rendimientos crecientes a la utilización de un factor o habilidad que tiene asociado un costo fijo es uno de los incentivos privados para la especialización. La diversificación también puede producir economías de escala, pero las mismas no están relacionadas con la magnitud en términos de producción sino con la gama de productos y servicios que son producidos.

Una empresa puede obtener ganancias de eficiencia cuando diversifica su producción, ya que sus insumos de gestión, I+D y conocimiento pueden ser compartidos entre sus diferentes actividades. Otro ámbito en el cual la diversificación es probable que genere economías de escala es en las inversiones asociadas a la entrada a nuevos mercados, en particular a los mercados de países de mayores ingresos, como ser Estados Unidos y Europa. El componente fijo del costo de ingreso a nuevos mercados y de lograr un reconocimiento de la marca hace que sea ventajoso emplearlo tan intensamente como sea posible, mediante la ampliación de las variedades.
A nivel industria, cuando una primera firma ingresa a un mercado de forma exitosa, la misma puede llegar a reducir parte del costo de entrada a otras firmas de la misma industria. De hecho esto se observó claramente en el mercado de vinos de calidad de EE.UU. donde la Bodega Catena Zapata fue la pionera y luego varias bodegas argentinas ingresaron a ese mercado. Otro motivo importante para diversificar la producción es la reducción del riesgo. Como señala la prestigiosa crítica de vinos Jancis Robinson en relación al éxito en Inglaterra de los Sauvignon Blancos de Nueva Zelanda: ?es peligroso y a la vez aburrido ser un pony de un único truco y durante los últimos años hemos presenciado un serio intento de diversificación de los viñedos de las islas del Norte y del Sur (de Nueva Zelanda)?.

El sector vitivinícola argentino parece estar moviéndose en esa dirección. En 2011, Argentina exportó más de 700.000 cajas de nueve litros de Torrontés. Un número bajo en relación a las 8,8 millones de cajas de Malbec. Pero en relación a las 193.000 cajas de Torrontés exportadas en el 2004, el crecimiento ha sido remarcable. Entre el 2004 y el 2011, el precio FOB promedio por caja de torrontés aumentó un 65%, superior al 44% de aumento en el Malbec. En un artículo de un año atrás, Eric Asimov del New York Times justamente señalaba las excelentes perspectivas que presenta el Torrontés en el mercado de Estados Unidos.
El creciente reconocimiento de la calidad de los vinos argentinos en el exterior, que se traslada a mayores precios, aumenta el retorno de este tipo de inversiones, potenciando los incentivos hacia una mayor diversificación por varietales en el sector vitivinícola argentino.

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