El vino es parte del ADN argentino

03/11/11
Fuente: Ámbito | Pablo Domini.

Not_20111103_609751[3]Aseguran que crecerá la demanda de varietales blancos. «El vino está inscripto en nuestro ADN. Lo tomaban nuestros padres y abuelos, y lo tomarán nuestros hijos. Es inconcebible pensar en un asado sin un tinto y hasta el gourmet más pintado por ahí sucumbe a la jarrita con vino de la casa, hielo y soda o al moscato a la hora de la pizza y la fainá». Así, coloquialmente, es una buena forma de entender parte de las razones que impulsan el boom de consumo de vino que se vive en la Argentina, un proceso que incluye el apetito por productos de cada vez mejor calidad y una creciente avidez por conocer más, por acercarse al saber de una profesión en crecimiento como es la sommelierie. Foto: El público local se está animando a probar varietales nuevos y ya no se encasilla en el Malbec, asegura el sommelier Andrés Rosberg.

Aprender más

La cita inicial corresponde, justamente, al presidente de la Asociación Argentina de Sommeliers, Andrés Rosberg, quien en diálogo con Ámbito del Placer reconoció que «en los últimos años hay mucha gente que quiere aprender más, que lee, que investiga y que busca experiencias gastronómicas más complejas y sofisticadas, lo que ha disparado la producción de vinos de alta gama. También hay una nueva generación que recién se está incorporando al consumo de vinos y que lo hace a través de los frizzantes».

En el año 2000, Rosberg fue uno de los primeros catorce graduados en sommelierie del país. Hoy hay más de mil egresados desempeñándose en campos como el marketing, el turismo y la comunicación. «Se generó un nuevo oficio, afianzando la utilización de los términos sommelier y sommellerie, que antes no eran conocidos por el grueso de la gente. La asesoría de un sommelier profesional ya no es un lujo que uno encuentra en uno o dos hoteles cinco estrellas, sino que se ha ido democratizando y hoy ya se encuentra en restoranes, bistrós e incluso parrillas», indicó.

Los resultados están a la vista. «Hoy no es raro encontrar copones de cristal de alta calidad y es cada vez más infrecuente que le sirvan a uno el vino a la temperatura de la sopa», bromea Rosberg.

Respecto de la tendencia de consumo que viene, Rosberg indicó que «habrá una revalorización progresiva del vino blanco. A medida que la gente va aprendiendo comienza a tomar más vino blanco, y la tendencia a comer más fresco y liviano también favorece esta dinámica. También se están animando a probar varietales nuevos y no se encasillan sólo en el Malbec. El Bonarda, el Cabernet Sauvignon, e incluso otras cepas menos conocidas como el Petit Verdot o el Cabernet Franc están generando vinos de altísima calidad y muchos seguidores».

Proceso de búsqueda

Todo es parte del proceso de búsqueda de saber que va en aumento dentro del público. «Esto se puede observar en la creciente cantidad de inscriptos a cursos introductorios al mundo del vino, en clubes de cata, en la proliferación de medios especializados o en el desarrollo de destinos turísticos como Mendoza, por poner algunos ejemplos», indica el sommelier.

Y las nuevas tecnologías no están exentas: «Las redes sociales funcionan como una caja de resonancia de ese interés y democratizan el acceso a la información. También surgen nuevas opciones para el servicio, como es Entaste, una aplicación que permite acceder a cartas de vino a través de tablets como el iPad 2, con mucha más información que la que puede incluirse en el papel», concluye Rosberg.

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