En el Valle: Dónde comer buenos platos en este otoño algo fresco

08/05/12
Fuente: Diario Río Negro | Nicolás Visnevetsky.

NicoNicolás Visnevetsky, periodista de vinos y relator de los placeres cotidianos, sigue recorriendo la zona para ayudarnos a elegir donde comer bien. Aquí van sus recomendados.

Promediamos la mitad del otoño y climáticamente la realidad es media gatafloresca. Salís muy abrigado a la mañana y cuando volves a casa por la tarde te das cuenta que fuiste desabrigándote paulatinamente. Tus manos cargan con abrigo y estás más cerca de una cerveza helada que de un café humeante, o de un helado palito que de un tostado de jamón y queso.

El otoño es la primavera del invierno, el sol pinta de amarillo el paisaje y las hojas caen en vuelo tranquilo, respetando su ritual de vida.

Y como uno de nuestros rituales biológicos es comer, el otoño ofrece diferentes situaciones.

Sigo buscando lugares, conociendo laburantes de la cocina, encontrando pequeñas ideas en suculentas porciones, el toque casero, el punto justo, el concepto de la comida como una ofrenda a los sentidos.

Insisto, escucho, a veces caprichosamente me caso con un plato, el mundo de la cocina es muchas veces ciclotímico, las historias atraviesan los platos, están muy latentes las sensaciones de quien lo cocina, quien lo sirve y quien lo come.

Nos gusta el asado, los guisos, comemos el pollo con la mano, limpiamos los huesitos, mojamos el pan en el huevo frito, gratinamos, machacamos, aceitamos, salamos, devoramos por las noches inmensos platos que irían en contra de cualquier principio de la digestión y el sueño, gastroenterológicamente hablando. Somos animales que comemos, con razón o sin ella, con ansiedad o paciencia. “Siempre con un poquito de ajo y perejil para que parezca hasta civilizado” decía José Sacristán en Un lugar en el mundo, película de Adolfo Aristarain.

Aprovechando estos días de extraña calidez que nos ofrece el clima, recorrí algunos sitios donde encontré buenos platos para comer durante lo que queda del Otoño.

En Cipolletti redescubrí una cocina casera y suculenta que sirven en Otra Historia. Mezcla de bodegón, club social y milonga, de comedor generoso y sencillo, y que funciona hace 20 años en el centro Cipoleño. Puchero los lunes, asados al horno con papas, pastas caseras, arrollados de pollo y un bife de chorizo que rompe toda lógica. Depende los gustos musicales de quien pone play podes estar comiendo y escuchando un bolero, un tango o un cuarteto de fondo tranquilamente. El sitio lo capitanea Jorge (el uruguayo) y las noches de los viernes y sábados la milonga se pone hasta el moño. Yo recomiendo para el otoño los tallarines de espinaca a la bolognesa, reminiscencias de la cocina de abuela y del gusto por lo casero. Buen queso, muy buena salsa y abundancia. Soda en sifón, algunos buenos pocos vinos.

Otro de los recomendados de otoño se encuentra en La Moreno. Pequeño Restaurante, de concepto americano chic, cálido con una carta sencilla pero profunda y creativa. Productos patagónicos, cocina de buen gusto, tiene algunas imperdibles como las mollejas crocantes y la trucha asada acompañada de papas y una salsita tapenade. La Moreno funciona entre otros, los domingos al mediodía. Es una opción interesante para tener en cuenta en una ciudad que no ofrece demasiadas alternativas de almuerzo dominguero. Mi plato de otoño es la bondiola de cerdo con papas rústicas, con salsa de miel y cerveza. Bomba deliciosa, un corte absolutamente tierno en un punto exacto de cocción, regada con un Collovati malbec 2008 del Valle de Famatina, sugerido por Seba un encargado del sitio que en sus ratos libres pinta con vino. La Moreno tiene un secreto en la carta de postres que se llama chocotorta y que no abunda en la región. La Moreno queda sobre uno de los accesos a la ciudad. Las noches de pizza free y sushi free son recomendables, regadas de Corona con limón, imbatibles.

En la capital Neuquina una de los platos que más me sorprendió son unos Agnolotis de pollo orgánico con salsa de setas, tomillo y apenas queso. Es una opción muy Gourmet en Casa Tinta un restaurante de apenas 3 meses de vida y donde se come realmente bien. El sitio es una casa con 34 cubiertos y juega con este concepto casa-cocina-autor. Menú por pasos, todo supervisado por Emanuel Leiva, cocinero y cerebro de esta casona ubicada en Fotheringham al 100, donde el centro es barrio y el barrio centro. En la carta figura el abreboca, que es uno de los pasos del menú que antecede a la entrada. En este caso una sopa de papa y puerro con panceta ahumada crujiente La carta va rotando con productos patagónicos y propuestas realmente interesantes y creativas. La carta de vinos esta buena y el sitio se está acomodando muy bien a esta realidad gastronómica de la zona.

El último es el glorioso Restaurante Mitre. Hasta hace poco tiempo te servían como picada un escabeche de mondongo en un platito de bebe con compartimentos. Con la misma lógica del platito el lugar está decorado con plantas de plástico y cuadros que van desde la virgen María hasta la típica de almanaque de los amiguitos de la mano, bajo una tarde otoñal y un poema de Neruda con el que te querés cortar las venas. La comida es realmente impresionante, clásica y variada. Frente al museo está este boliche que atraviesa la historia de Neuquén y que subsiste los días y las modas. Algo almodovariano en su estética y comedor popular en su esencia. El bife de Chorizo con puré de papas, es una bomba atómica de amor. La carta de vinos es variada. No busques alta gama, no es el sitio baby… Te recomiendo San Felipe en botella pequeña tipo cantimplora. Áspero, pero conocido.

El otoño es la puerta a la estación más fría del año. Vamos encaminados inevitablemente a las lentejas y los pucheros. El otoño deja sobre la mesada cosas como ajo, apio, hinojo y Zucchinis, luego con el invierno vendrá la acelga, calabaza, lentejas, y por sobre todas las cosas los dulces y las conservas. Pero esa es otra estación que aún no llega.

Si vas por la calle en este Otoño valletano, y te pica el bagre, nada mejor que parar en Cae Babylon, precios súper bajos, buenas y rápidas opciones y un concepto de cooperativismo aplicado al trabajo muy interesante. En esta casa de fachada chillona venden uno de los mejores panes rellenos del condado, Cantimpalo y queso. Pedilo calentito, es clave la temperatura.

El otoño arrasa poéticamente con el amarillo dejando atrás los verdes y las veredas se llenan de crujidos de hojas aplastadas por las suelas incansables de los transeúntes.

El otoño en el valle es una de las estaciones más hermosas. Los cielos y el contraste de colores ofrecen una postal gloriosa. La comida apenas es una excusa.

Nicolás Visnevetsky / nicovisne@gmail.com

Productor de radio, bloguero, columnista, periodista de vinos, un simple relator de los placeres cotidianos.

+ info:

Otra Historia: Fernández Oro y Villegas / Cipolletti / 155-885-265

La Moreno – Mariano Moreno 181 / Cipolletti / 154278039

Casa Tinta / Fotheringham 166/ Neuquén / 155176304

Restaurante Mitre / Mitre 439 / Neuquén

Cae Babylon / Buenos Aires 653 / Neuquén/ 448-93-66

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