En un Mundial de vinos Argentina los pela

30/07/11
Fuente: El Colombiano | Juan Felipe Quintero A..

Wine[1]Paren el balón y pongan en juego, por un momento, viñas, uvas y mostos, y verán que los productos provenientes de Mendoza, Salta, Neuquén y compañía barren con sus pares del Grupo F. Luego, Francia, España y Australia darán pelea dura. Homenaje del vino al sub20. Catena Zapata, Clos de los 7, Zuccardi, Finca Flichman, Navarro Correas, Graffigna, Escorihuela, Dominio del Plata… yo no sé cómo les termine de ir a los argentinos después de la primera ronda del Mundial sub20, pero si en vez de fútbol los duelos fueran con vino, esta nómina da sopa, seco, sobremesa, en el Grupo F. Y hay más: Bodega del Fin del Mundo, Luigi Bosca, Vistalba, Francois Lurton, Familia Schroeder, Finca La Celia, NQN, Finca Las Moras… como decíamos cuando jugábamos: ¡qué combo!

Argentina es el quinto productor mundial, a mayo había exportado 288 millones de dólares, y con Mendoza, Neuquén, Salta, va montando un imperio en el denominado Nuevo Mundo del vino.

El Malbec es su Messi (a mí me gusta más Tévez) con 47 millones de botellas exportadas en los primeros 5 meses del año y le siguen el Cabernet Sauvignon con 10 millones de unidades, y, en blancos, el Torrontés con 3,6 millones.

¿Cómo lo están logrando? Dice el gremio Wines of Argentina que entre una fruta única, de alta calidad y sabores genuinos, los suelos pobres, más la pureza del agua para el riego se mezcla el secreto. «Gracias a nuestros valles de altura, alejados de océanos, somos una de las pocas viticulturas continentales del mundo», agrega Wines.

Son quintos en producción con el aporte de Las Hormigas, Bianchi, Callia, Etchart, Rutini y no es grandilocuencia gaucha. Estados Unidos es su principal mercado, y miren cómo crecen en otros países: Hong Kong (25 por ciento), Singapur (37) y Taiwan (44).

¿Qué es, qué es?
Hay magia en las 228 mil hectáreas cultivadas, pero ¿qué más hace que barran con mexicanos e ingleses en calidad, prestigio y precio percibido?

Sebastián Toro, de la firma Dislicores, señala las preferencias arancelarias, por Mercosur, que hacen que el precio del vino argentino sea más competitivo. En ese punto se suma el experto Juan Manuel Moreno: «México tiene excelente calidad, su problema es la relación costo beneficio».

Agrega Toro, también hace fuerte a Argentina su vocación exportadora: «Hace 15 años el mercado local se consumía el 95 por ciento de la producción. Ahora su orientación comercial mira el mundo».

Lagarde, Norton, Pascual Toso, Peñaflor, Salentein… de lujo, de lujo.

Y una última razón de Toro es la promoción de la Malbec como cepa país: «Logran que cuando el consumidor piense en Malbec siempre recuerde Argentina. Es un fenómeno».

Volvamos al duelo, México e Inglaterra no tienen cómo competir con el terroir del sur: «Tenemos suelos excepcionales en diferentes altitudes y latitudes, excelentes condiciones climáticas, largas horas de sol, lluvias escasas, baja humedad, know-how y nueva tecnología», me dijo Lucas Nemesio, desde la bodega NQN, en la Patagonia.

Y no es todo: «La fuerte influencia inmigratoria y esta mixtura española, italiana y francesa sumada a la tradición criolla, han alimentado el nacimiento de viticultores y enólogos de agudeza, sensibilidad y creatividad inimitables», apuntó Nemesio.

Ahora, ¿les da para ser campeones del mundo? Fabricio Portelli, de Simposium, señala que «debemos demostrar que podemos elaborar grandes vinos con las variedades con las que otros países hacen los mejores exponentes del mundo: Cabernet Sauvignon, Chardonnay y Pinot Noir».

El «campeonato», para gusto del consumidor, es bien disputado porque también entran en juego Francia, España, Portugal, Nueva Zelanda, Australia y Uruguay.

Lo bueno es que en el mundo del vino, la FIFA es uno mismo. Uno pone la copa.

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