Enoturismo: En Agrelo como en Champagne

21/06/09
Fuente: Diario Los Andes | Foto: Los Andes.

int-258995[1]Los secretos de los espumantes de tradición centenaria en la bodega de Agrelo. El día se presentaba nublado y lluvioso, similar al de Champagne, según Hervé Birnie- Scott, Estate Director de Chandon Argentina, quien se valió de las condiciones climáticas para trazar un paralelismo entre la localidad francesa y Agrelo, donde se ubica la bodega. «Gracias al Pedemonte y su suave pendiente ascendente hacia la cordillera, se pueden plantar y cultivar viñedos a alturas considerables (hasta 1.500 metros) buscando condiciones de temperatura diurna más bajas y noches muy frescas. De esta forma, se reproducen condiciones características a las de Champagne, muy favorables al de-sarrollo de aromas frutados delicados y con buena frescura. Estas virtudes permiten lograr espumantes elegantes y equilibrados después de la toma de espuma y varios meses más de añejamiento en la bodega. Zonas como la parte alta de Luján, Agrelo o el Valle de Uco son muy favorables», afirmó Scott.

Es sabido que la tradición de los espumantes consta de fama en todo el mundo. Sus 265 años de historia y reconocimiento, avalan a la empresa que hace 50 años de-sembarcó en este rincón cordillerano. Por aquellos días, cuanto menos, parecía una locura que la champagnera buscara tierras prósperas fuera de la France. Sin embargo espíritus visionarios hallaron el sitial indicado para que sus productos mantuvieran la calidad que la marca exige.

Los orígenes de la firma se remontan a 1743, cuando Claude Moët fundó en Epernay, Francia, la Maison Moët, bodega que en 1832 se transformaría en Moët & Chandon. Desde aquel entonces el arte en la elaboración de vinos y espumantes han pasado de generación en generación.

Dos siglos más tarde de la creación de la casa vitícola, en 1955, el presidente de la firma, Conde Robert Jean de Vogüé, percibió que en América del Sur había un gran potencial para producir un vin mousseux (vino espumoso) de gran calidad. Por ello encargó a su consejero técnico, el reconocido enólogo Renaud Poirier, que estudiara en qué país debían hacerlo. Entre los años 1957 y 1959, Poirier recorrió varios puntos de Sudamérica, incluida la Argentina donde visitó Río Negro, Salta y Mendoza.

Tras diversos ensayos, se convenció de que era en este país, más exactamente en Agrelo, donde debían instalarse. Los terrenos pedregosos, el clima diurno soleado, las noches frescas y la gran amplitud térmica, brindaban las condiciones ideales para obtener uvas de gran concentración aromática, cuerpo y sabor. En 1959, dos meses después de la cosecha, Robert Jean de Vogüé decidió crear la primera filial de Moët & Chandon fuera de Francia. Nace así Chandon Argentina.

A luz de la historia, la empresa internacional da cuenta de un fuerte arraigo local. Desde sus inicios contó con el asesoramiento de los técnicos de la casa matriz y gracias a la calidad que prevaleció, al crecimiento y la fuerza de sus marcas y luego la eficiencia de sus operaciones, la bodega estableció un modelo para el desarrollo de otras filiales a través el mundo: Brasil en 1973, luego California en 1974, y las últimas de Australia y España al final de los 80´s.

Para el Director de Chandon la de Mendoza es una bodega modelo y la visita tiene como principal objetivo compartir una experiencia única, en el epicentro de la elaboración de sus espumantes. En las cavas subterráneas donde envejecen las botellas, se exponen los secretos de su elaboración, desde el origen y variedades de uvas utilizadas, su assemblage hasta los cuidadosos pasos en la lenta transformación de cada botella de Baron B y Chandon.

Luego, degustaciones personalizadas permiten ilustrar, copa en mano, lo que significa el estilo de la casa: «Un equilibrio sutil entre la elegancia de herencia francesa y la expresión generosa de la fruta Mendocina» asegura Scott.

«Por parte de la bodega, recibir visitas y compartir una experiencia didáctica y emocional es una oportunidad excepcional para crear lazos entre las marcas Chandon y Baron B y sus consumidores actuales o futuros. Por otro lado, reafirma el fuerte compromiso con los turistas que recorren las rutas del vino mendocino, brindando una experiencia inolvidable».

Visita guiada. Recorrido por la bodega en el que se explica la historia de los espumantes y su proceso de elaboración. Degustación. $ 15.

Almuerzos. La carta es estacional acompañada de vinos y espumantes. $ 150.
Tablas de quesos y ahumados. Un maridaje ideal para deleitarse con los vinos de la casa. $ 70 para dos personas.

Clases de maridaje. Experiencia gourmet en la que junto con el Chef se conocen los secretos de la combinación de alimentos y bebidas. $ 55 por persona.

Concurso de corte (grupo mínimo 5 personas) Degustación guiada de vinos bases de espumantes y armado de cortes. $ 30 por persona

Programa de cosecha: Entre las hileras de los viñedos de Caicayen (Tupungato), junto al personal que trabaja en el lugar, una experiencia única con la sofisticación y glamour de los productos de la bodega. U$S 100 por persona.

Más información: Visitor Center. Tel. 4909969; www.chandon.com.ar

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