Entre lo coyuntural y lo estructural

03/06/13
Fuente: Los Andes | Luis A. Fermosel.

coviarLos problemas que se plantean para el corto y mediano plazo fueron debatidos durante una reunión organizada por la Corporación Vitivinícola Argentina. Hubo coincidencias en que hay problemas coyunturales y estructurales. El momento es el oportuno. Finalizó la cosecha, los vinos están a punto de ser liberados pero las principales bodegas, incluyendo Fecovita cuentan con un stock de vinos propios que no les obliga a comprar en el plano inmediato y los mercados están expectantes, especialmente el interno, donde se ha observado un interesante crecimiento en los últimos meses. De todos modos hay reclamos, especialmente de parte de los productores de uvas finas quienes plantean que están percibiendo precios iguales o menores a los de cosechas anteriores, por lo que de continuar esa situación puede provocar la desaparición de pequeños emprendimientos.

Las reuniones se han sucedido en los últimos días casi sin límite de interrupción. Primero en el interior de las entidades y luego durante una convocatoria realizada por la Corporación Vitivinícola Argentina para establecer cómo trabajar con miras a futuro. La discusión más fuerte se planteó en la diferencia existente entre los problemas coyunturales y los estructurales.

El cónclave se desarrolló en la Enoteca, dentro del programa Pequeños Productores, que contó con la presencia de representantes del BID, del Ministerio de Agricultura y de los gobiernos provinciales, a los efectos de realizar un análisis completo del sector. El tema pasaba también por establecer hacia dónde destinar los 80 millones de pesos del programa Proviar II.

Allí surgieron en primer término los problemas estructurales de la industria. Así por ejemplo, un especialista mostró los niveles de productividad de cada una de las variedades en el departamento de San Rafael, los que a criterio de muchos son “insalvables, en razón de que no hay precio ni política económica vitivinícola que pueda salvar ese problema”.

“Quedó demostrado que allí no había un problema coyuntural, sino que es estructural” dijo uno de los asistentes, quien destacó que ese estudio determinaba, entre otros aspectos, que hay fincas con una producción de 110 quintales en uvas criollas y entre 70 y 80 de malbec, que son productividades muy bajas, aún habiendo valores interesantes en los precios de las uvas.

Por otro lado, el programa Proviar I, realizado anteriormente, detectó que había viñateros que no contaban con una producción mínima en esas variedades. “Quedó demostrado que hubo una preocupante falta de inversión, en el sector primario, entre los pequeños productores”, se indicó.

Hubo coincidencias también en que la situación cambia cuando se habla de los medianos productores, donde hay mayor nivel de eficiencia lo que les abre mayores posibilidades de integración.

Cuando se abordó el tema bodegas, se realizó una calificación de cuatro o cinco categorías de empresas, desde las más tecnificadas hasta llegar a otras, las últimas, que no cuentan ni siquiera con epoxi en sus piletas.

“Lo preocupante -dijo la fuente- es que más de la mitad de las bodegas existentes que están actualmente elaborando, están incluidas en las dos últimas categorías”, se indicó, agregando la fuente que “muchos productores que tienen que adaptar la producción a sus varietales, se encuentran con que, cuando le elaboran el vino, le dan un caldo que no califica ni para medianos precios”. “Esa falta de tecnificación también es un problema estructural”, aseguró el dirigente.

Otro de los inconvenientes, dentro de los problemas estructurales, es el desafío que se presenta a futuro: el mercado va cambiando y surge la necesidad de realizar un estudio del perfil del consumidor, tanto argentino como extranjero. «Eso también es un aspecto estructural.
Si no sabemos dónde está o estará el mercado, no podemos planificar”, se afirma, agregando que “si no resolvemos esos problemas, no hay política coyuntural que pueda aplicarse”.

Al referirse a los problemas coyunturales, indicó la fuente que se abordó el hecho de que muchos tenedores de vinos y productores de uvas suelen hablar de determinados precios, sin conocer estrictamente la realidad de la situación porque, de hecho, no hay aún movimientos de compras porque los grandes compradores utilizan en esta época su producción propia y otro tanto hacen los mosteros.

“En ese marco, las quejas que surgen de parte de los productores surgen de un hecho falso, porque se generan expectativas sobre hechos que no existen”, señaló el informante. “Todos saben que los precios comienzan a moverse hacia mediados de setiembre u octubre”, razón por la cual consideran que debería implementarse algún tipo de medidas que permitan un financiamiento de los stocks “a los efectos de que la gente retenga sus vinos en estos primeros meses”, se indicó, agregando la fuente que una situación similar se da en el caso del mosto.
Caída de las exportaciones

Uno de los temas de la semana se centró en las cifras dadas a conocer por parte del INV y que hacen alusión a una fuerte caída en las exportaciones. Para algunos, la baja se ha dado esencialmente en los volúmenes despachados a granel y que en ello habría influido esencialmente una baja en las salidas del Moscatel de Alejandría, que era el vino destinado a Estados Unidos donde creció el consumo de moscato.

“Es un hecho preocupante, pero hay que dimensionarlo en las cifras globales”, dijo uno de los dirigentes, quien agregó que “hay que tener en cuenta que los graneles suben y bajan y que lo importante es el fraccionado. Y los hechos demuestran que la exportación de fraccionados se mantiene, lo que tampoco es una buena noticia, porque años anteriores veníamos creciendo de a dos dígitos por año y ahora sólo nos hemos amesetado”.

Para otros, la situación es más que inquietante porque si bien la caída en general estuvo dada por la baja de un 50 por ciento en los graneles, en el caso de los embotellados el leve incremento se produjo “por el simple hecho de que la medición se hace con respecto al año pasado, que estaba reflejando una fuerte disminución y caída respecto de aquellos dos dígitos anuales de crecimiento que habíamos mantenido hasta 2008”.

Respecto del aumento en el global de dólares exportados, se explicó que “lo que sucedió es que desapareció lo que estaba a bajo precio y es lógico que con esa situación el promedio general suba. Pero no se trata de ningún modo de un aspecto positivo”, aseguró la fuente consultada.

El párrafo final para una reunión de productores prevista para el 13 del actual en el Valle de Uco, organizada por la cámara de Tupungato. Fuentes del sector señalan que el Gobierno provincial debería tener más diálogo con los sectores, a los efectos de realizar planteos más duros ante las autoridades nacionales. “Nos queda la sensación de que no se reclama a nivel nacional con la fuerza que la situación exige”, dijo el dirigente.

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