Entre reclamos y soluciones

24/06/13
Fuente: Diario Los Andes | Luis A. Fermosel.

Reclamos UcoProblemas planteados por productores del Valle de Uco permiten determinar que se encuentran con un problema estructural. Habrá que trabajar en conjunto para alcanzar soluciones de fondo porque de lo contrario se repetirán los planteos individuales.

En sólo 15 días, el Gobernador de la Provincia debió escuchar reclamos de parte del sector vitivinícola. Primero en el almuerzo del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este y luego en una reunión con productores de Tupungato.

En ambos casos, los planteos son coincidentes respecto de la necesidad de que se modifiquen aspectos de la política económica nacional que están golpeando a las exportaciones, situación que va afectando a la cadena hasta llegar a quien es el eslabón más débil: el productor.

Pero con un severo inconveniente para el mandatario provincial, como es el hecho de que la solución no está en sus manos. De allí que deba recurrir a lo que tiene a su alcance, como la oferta de pagar la uva al contado a través de Cuyo Aval, a los efectos de que el productor no tenga que esperar entre 10 y 12 meses para cobrar su uva.

Es sabido que la industria vitivinícola suele pasar periódicamente por distintos inconvenientes. Lo que sucede ahora es que los problemas no surgen de la actividad en sí misma, sino que son el resultado de un aspecto que se ha enquistado en la economía nacional como es la inflación, que está castigando con fuerza los costos en el área de la producción y que se refuerzan con un dólar desfasado.

La diferencia respecto de otros años es que los mayores afectados por el problema son las uvas varietales, esencialmente las del Valle de Uco, la zona de la provincia que vivió la mayor explosión en lo que a implantación de viñedos se refiere en los últimos años. Todo ello dentro de un esquema no menos inquietante: de acuerdo con lo que señalan los mismos productores, por las situaciones climáticas no pueden sacar mayor rendimiento a sus viñedos razón por la cual no pueden compensar los bajos precios a través de una mayor producción

Lo cierto es que lo que sucede en el Valle de Uco no es un problema coyuntural, sino que ha pasado a ser estructural y que debería ser abordado por la industria en su conjunto, con la participación, por supuesto de los organismos estatales correspondientes.

«En los últimos años, la industria ha demostrado que se avanza trabajando en conjunto. Ahora pareciera ser que están surgiendo planteos individuales, que están saliendo cosas por los costados y que no deberían ocurrir», dijo un dirigente consultado, agregando que «sería inquietante que aparezcan mesas individuales como solucionadores de los temas y no el trabajo a largo plazo». En el caso expreso del Valle de Uco, se indicó que la falta de varietales de dos o tres años atrás generó una visión irreal y que ahora se está volviendo a la normalidad, razón por la cual es un aspecto que debería tratarse en conjunto.

Al decir de las fuentes consultadas, no resultaría ilógico que surjan reclamos desde otras zonas de la provincia, pero abogan por la unidad.

«Debemos mirar hacia el futuro y trabajar como lo hemos venido haciendo hasta ahora. Nosotros decimos que el Gobierno nacional nos ha abandonado y desde allí nos dicen que nos están dando 130 millones de pesos de impuestos internos a los espumantes; 50 millones de dólares para la Proviar I, 83 millones de dólares para la Proviar II y 54 millones de pesos de las retenciones que vuelven a las provincias vitivinícolas.

Si sumamos las cifras no se trata de un problema de falta de recursos, sino de derivación de los mismos», se indicó. Aseguró en ese aspecto que cuando se habló de subsidiar al flete, porque llevar un contenedor de Mendoza a Buenos Aires cuesta lo mismo que desde Buenos Aires a Indonesia o al puerto de Rotterdam, se hablaba de un subsidio de 40 a 45 millones de pesos para los segmentos más bajos.

«Y estamos recibiendo sumas mucho más importantes», dijo la fuente, asegurando que «debemos buscar una reutilización más estratégica para establecer hacia dónde tiene que apuntar la industria. Habrá que hacer un buen diagnóstico y priorizar situaciones, de lo contrario dispersaremos los fondos y no llegaremos a las soluciones estructurales».

El tema pasa por establecer quién convoca y quién contiene a todos para encontrar las soluciones. Muchos piensan que es la Coviar la que debe convocar, con la participación de los gobiernos provinciales. Otros, por su parte, consideran que la Coviar fue conformada para controlar y hacer cumplir el Plan Estratégico, pero que en el caso del Valle de Uco -por señalar un ejemplo- no puede hacerlo porque es una realidad muy distinta a la que viven inclusive en otras provincias.

Quizás sería oportuno que sea el Gobierno, en este caso de Mendoza por tratarse de la provincia donde están planteados los inconvenientes quien tome la iniciativa y que impulse la búsqueda de soluciones, ya sea a través de la Coviar o de otro organismo.

Dentro de ese esquema, valdría dar a conocer una aclaración del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este respecto del fraccionamiento de vinos en origen. Desde la entidad se señaló que en el discurso, el presidente de la entidad manifestó textualmente:

«Aprendamos de los errores del pasado y recordemos las consecuencias negativas de la ley de fraccionamiento de vinos en origen a partir de la cual perdimos al verdadero vendedor de vinos, dando lugar así a la aparición de las grandes distribuidoras, encareciendo significativamente los costos de comercialización. En la actualidad, el costo de un litro de vino en tetra brik, puesto en planchada, es de 5 pesos, llegando al consumidor por encima de los 10 pesos. Estamos hablando de un 100 por ciento que se queda en el interior de la cadena de comercialización y distribución; estamos convencidos que ese porcentaje sería mucho menor si apareciera nuevamente la figura del vendedor de vino».

«Como puede observarse, no se invoca en el texto volver a un esquema de fraccionamiento fuera de las zonas de producción», dice la entidad.

En otro orden, se supo que se le hará llegar al INV una iniciativa que surge del impuesto que se le impondrán a las bebidas consideradas «no naturales», como las gaseosas, para favorecer a los productos «naturales» como es el vino o algunos jugos.

«En realidad, el vino resultará favorecido si a un competidor se le impone un mayor impuesto», afirma Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola Argentina, quien señala que «la Argentina es uno de los países que mayor cantidad de gaseosas consume en el mundo y el azúcar genera problemas de obesidad. Habría que estudiar la posibilidad de poner en una balanza y establecer que quizás resulte más beneficioso para la industria vitivinícola si se le permitiría a las gaseosas desgravar el impuesto siempre y cuando utilicen jugos naturales para la edulcoración, como es el caso del mosto. Podríamos generar así un mercado interno interesante para el mosto», señaló.

Debe recordarse que una iniciativa similar planteó en su momento el ex diputado nacional y ex ministro de Economía, Carlos Abihaggle, pero su propuesta no alcanzó a concretarse.

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