Entrevista con Gustavo Martín Prada saliente embajador de la Comisión Europea en la Argentina

27/01/10
La Nación | Alejandro Rebossio.

Gustavo Martín PradaLa UE pide que se quiten rápido las licencias a los importados. El embajador europeo saliente admite, no obstante, que hay menos quejas de sus empresas.

Gustavo Martín Prada, el saliente embajador de la Comisión Europea en la Argentina, se marchó de Buenos Aires el pasado viernes con rumbo a Bruselas. Desde allí dirigirá toda la relación del Ejecutivo de la Unión Europea con América latina. Allí están reuniéndose esta semana los funcionarios técnicos de la UE y el Mercosur en su intento por relanzar las negociaciones de un tratado de libre comercio (TLC).

Antes de partir, el español Martín Prada habló con LA NACION. Reconoció que en los últimos meses se redujeron las quejas de los exportadores europeos por las licencias no automáticas que les impone la Argentina, pero advirtió que el país debe cumplir con las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que establece que en 60 días se entreguen las licencias y así se permita el ingreso de las importaciones.

-¿Cómo están las empresas europeas con las licencias?
-Ha habido quejas porque las licencias tardaban en ser otorgadas. La situación ha mejorado. Ya no hemos recibido en los últimos meses tantas demandas, pero es un tema que seguimos monitoreando porque la Argentina tiene obligaciones en la OMC y es el interés de todos que esas obligaciones se cumplan.

-El Gobierno anunció que agilizará algunas licencias. ¿Cree que continuará esto a partir de la recuperación económica?
-Espero que sí, que con la recuperación que estamos viendo en todo el mundo las medidas que se han adoptado en una serie de países, incluida la Argentina, se vayan retirando lo antes posible.

-La Argentina también acusa a Europa de proteccionismo financiero y corporativo por los rescates en esta crisis mundial.
-Son temas distintos. Hay algunos temas que están regulados en la OMC, como es el caso de las licencias, y hay otros temas que se pueden discutir en otros foros, como el G-20. No nos olvidemos que esas medidas que tomaron la UE, Estados Unidos, China y muchos otros países fueron para evitar una hecatombe económica y todo el mundo se ha beneficiado.

-Pero a países como Estados Unidos les cuesta volver atrás con las estatizaciones.
-No voy a hablar de Estados Unidos, pero en cuanto a la UE, más allá de medidas de estímulo fiscal muy importantes, no se han producido mayormente estatizaciones y, en los casos en los que los gobiernos ayudaron a sus empresas, especialmente del sector financiero, ya están devolviéndose los préstamos.

-Parecería que la Argentina, que ejerce la presidencia pro témpore del Mercosur, no está tan entusiasmada como España, que preside la UE, en el acuerdo…
-No lo veo así. Se vio muy claro en la cumbre del Mercosur, en Montevideo en diciembre, que hay una firme voluntad política unánime en los países del Mercosur de relanzar pronto este acuerdo. Del lado de la UE, ya lo dijo hace dos semanas en el Parlamento Europeo el futuro comisario de Comercio, Karel de Gucht. Lo que tenemos que ver en discusiones técnicas es cómo lo vamos a hacer. Tenemos en el primer semestre una constelación favorable por las presidencias española y argentina.

-En Brasil se habla de un acuerdo menos ambicioso que el que se negociaba hasta 2004, que libere el 70 por ciento del comercio, y no el 90 por ciento. ¿Será así?
-No, por varias razones. Primero porque en 2004 estuvimos muy cerca de llegar a un acuerdo. Segundo, porque el mundo ha evolucionado en los últimos cinco años y la evolución fue en la dirección de hacer más fácil este acuerdo porque la UE ha continuado con su reforma de la política agrícola. Los países del Mercosur están exportando mucho más productos agrícolas a nuestro mercado. Del lado del Mercosur, en los años de la negociación, la Argentina y otros países sufrían crisis económicas muy importantes, mientras que ahora venimos de un período de cinco o seis años de fuerte crecimiento. En períodos de bonanza económica resulta más fácil realizar aperturas comerciales que en períodos más difíciles. Además, la UE tiene obligaciones en la OMC. Una es que en un acuerdo de este tipo se aplique el artículo 24° de la OMC, que exige la liberalización sustancial de todo el comercio, lo que hemos interpretado como 90% del comercio. Con toda la imaginación que conocemos de los negociadores europeos y del Mercosur, tenemos que encontrar la manera de llegar a una liberalización ambiciosa. En la UE siempre hemos pensado que, más allá del aspecto comercial de corto plazo, éste es un acuerdo que busca objetivos de largo plazo. Me refiero a que el acuerdo sería muy positivo para favorecer el desarrollo del Mercosur. Hemos vivido una crisis económica muy fuerte y una vía de salida de la crisis en todos los países es atraer más inversión extranjera, y un acuerdo con la UE sería muy positivo de cara a enviar una señal a los inversores de todo el mundo.

-¿Ve bonanza económica?
-Me refería a tiempos de bonanza relativa en cuanto a los países del Mercosur con respecto a los primeros años de esta década. Hubo un crecimiento muy importante y una reducción muy importante del desempleo respecto de 2002. Por supuesto que Europa está sufriendo; esperamos los últimos coletazos de la crisis y eso obviamente ha ocasionado algunos problemas. Eso no debería impedir retomar las negociaciones. Además, quedó claro en esta crisis que no son las políticas proteccionistas las que ayudan.

-¿La Argentina se recuperará?
-Yo lo espero. A pesar de que la crisis ha afectado a la Argentina, como a todos los países, la situación actual hace que esté mejor preparada que en 2004 para avanzar en una apertura progresiva de los sectores.
-En esta crisis hubo algun aumento del proteccionismo mundial, pero no tanto como en los años 30.
-Hubo algún aumento, pero incomparable con otras crisis. Esto fue muy importante. Esto no hace más que realzar la importancia de la OMC para nosotros y, por tanto, de la Ronda de Doha. Entre todos hemos logrado que las medidas proteccionistas de un país o de otro fuesen limitadas y eso nos está ayudando ya. No hay más que ver que China, India y los demás países exportadores de Asia y América latina recuperándose más rápidamente de lo que muchos temían. Un acuerdo UE-Mercosur puede verse por los gobiernos como una de las maneras de lograr mayor dinamismo no sólo en el comercio sino también en las inversiones y, por tanto, como una salida más rápida de la crisis.

– El Mercosur no puede obtener en el acuerdo con la UE una reducción de las ayudas agricolas, como podía haber conseguido en la frustrada Ronda de Doha.
-Yo no lo plantearía así. Siempre hubo un vínculo sustancial entre la Ronda de Doha y la negociación con el Mercosur por una razón muy simple: estamos negociando prácticamente los mismos temas. Ambas partes vemos la Ronda de Doha como un piso que se aplica a todos los países del mundo y los acuerdos bilaterales intentan ir más allá. Que haya ese vínculo no significa que una negociación esté condicionada a la otra. Ya en 2004 estuvimos a punto de concluir la negociación cuando Doha no estaba terminada. Todos sabemos que lo que estamos negociando con Mercosur es acceso a mercados, mientras que los subsidios, que se aplican en la UE y en muchos países para todo el mundo, sólo pueden negociarse en el ámbito multilateral en la OMC. Por lo tanto, es posible imaginar concluir la negociación con el Mercosur aunque la Ronda de Doha no esté completa.

-¿Con qué otras regiones del mundo tiene la UE acuerdos de libre comercio?
-Empezando por la región, ya tiene TLC con México y Chile, y estamos muy cerca de concluir acuerdos con Perú, Colombia y los seis países de América central. De hecho, entre los objetivos de la presidencia española es firmar de aquí a la cumbre estos tres acuerdos. tenemos acuerdos con todos los países de Africa, Caribe y Pacífico, con todos nuestros vecinos, con los del Mediterráneo. Estamos negociando con Rusia, Ucrania, India y los países del Asean, del sudeste asiático, y los del Consejo de Cooperación del Golfo. Por tanto, la UE tiene acuerdos o está negociando acuerdos con más de 120 países del mundo. El acuerdo con el Mercosur sería de bloque a bloque, de los que no hay muchos en el mundo, y de este volumen no hay ninguno.

-Si hay tantos privilegiados en el mercado europeo, entonces el interés del Mercosur es por no quedarse excluido.
-Se puede ver de muchas maneras. He estado hace poco en San Juan y exportadores de ajo y vino me venían a protestar porque se sentían discriminados respecto de Chile, que podía exportar a la UE sin arancel, y el Mercosur, no. La razón es muy simple: Chile tiene un acuerdo de asociación con nosotros. Que sea para tener una situación privilegiada o para no ser discriminado, creo que tener un acceso al mercado más grande del mundo vale el esfuerzo.
-Pero aumentó mucho el comercio con la UE, pese a que no hay acuerdo.
-2008 fue el año récord, pese a la baja del comercio mundial. No sólo se ha recuperado el comercio respecto de la baja que hubo durante la crisis argentina sino que ha excedido los niveles anteriores. Pero es importante un impulso más al comercio y también a la inversión.

-La Argentina tiene reparos en la apertura del sector automotor, sobre todo porque perderá sus privilegios en el mercado de Brasil.
-No estoy de acuerdo con ese enfoque. La industria del automóvil está especialmente globalizada, tanto las fábricas de automóvil como las de autopartes. Yo hablo a menudo con las empresas europeas presentes en la Argentina y Brasil, como Volkswagen, Fiat y muchas otras, y para todas las empresas, que tienen estrategias globales y regionales, un acuerdo como el de UE-Mercosur es una muy buena noticia porque estas empresas, como en otros sectores, están moviendo continuamente diferentes partes de autómovil. Parte se hace en un país, parte se hace en otro. No hay razones para estar demasiado preocupados por el sector del automóvil. Eso no quita que en algún aspecto haya que imaginar soluciones transitorias: no nos olvidemos que en estos acuerdos no se liberaliza el comercio inmediatamente. Hay un periodo de transición de diez años, hay posibilidades de excluir un producto o el otro. No es tan difícil para el automóvil y otros sectores encontrar soluciones para que no haya un impacto.

-¿Imagina que llegarán más inversiones para abastecer el mercado local, el del Mercosur o Europa?
-No es que yo me imagine, lo hemos visto en otros acuerdos. Con los de Chile y México se ha producido un aumento del flujo, ya sea para exportar dentro de la región, a la UE o a otros países con los cuales tienen acuerdos comerciales.

-¿El acuerdo incluiría un capìtulo de protección de inversiones?
-No. La Argentina ya lo tiene y en general los países de la región, también. En nuestros acuerdos sí existen reglas sobre inversiones, pero tienen que ver más con el acceso: el poder invertir en ciertos sectores, el recibir tratamiento nacional.

-¿Qué dificultades habrá en la negociación?
-Es un poco prematuro porque tenemos que empezar otra vez la negociación. La ventaja es que después de cinco años de negociaciones ambas partes conocemos perfectamente los intereses ofensivos y defensivos del otro, las sensibilidades, lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer. Por tanto, el día en que retomemos la negociación veremos si las sensibilidades son las mismas, y qué ha cambiado.

-¿Cuándo se reanuda la negociación?
-No está decidido todavía.
-Algunos quieren llegar a un acuerdo en mayo.
-Yo no me atrevería a dar fechas o decir si es posible o no. Lo importante es retomar rápidamente las negociaciones, aprovecharnos de esa voluntad política que hay en los dos continentes y, una vez que retomemos, avanzar lo más posible hasta la cumbre entre América latina, Caribe y UE de Madrid en mayo.

-¿De qué depende el relanzamiento?
-De ambas partes. Como dijo el nuevo comisario de Comercio, ambas partes tienen la voluntad de avanzar. Ahora, tienen que estar seguras. Ya hubo dos reuniones técnicas en 2009 en Lisboa. Esta semana hay más discusiones en Bruselas. Todas estas discusiones aspiran a ese objetivo, que es confirmar que ambas partes quieren relanzar y además hacer los esfuerzos que hay que hacer para que podamos concluir un acuerdo ambicioso y equilibrado lo más rápido posible.

-¿Cómo influye en la negociación la creación nuevos cargos en la UE?
-No va a influir en la negociación. Siempre en la UE tuvimos muchos cargos. Ahora tenemos la alta representante y vicepresidenta de la Comisión, Catherine Ashton, antes teníamos al alto representante Javier Solana, ahora tenemos un presidente permanente del Consejo, antes teníamos las presidencias semestrales. No es que haya proliferación de cargos. Al contrario, los cambios del Tratado de Lisboa le van a dar a la UE un sistema de toma de decisiones en política exterior más eficaz. Tener una alta representante que al mismo tiempo es vicepresidenta de la Comisión debiera favorecer todas nuestras relaciones exteriores.

-¿Quién negociará con Mercosur?
-En todas las negociaciones, la negociadora es la Comisión, pero como la alta representante es también su vicepresidenta va a tener un papel importante en la negociación.

-No toda la UE parece tan entusiasmada como España y Portugal.
-No, yo no diría. Evidentemente España, Portugal y otros países tienen una sensibilidad especial con respecto a la región, pero en cuanto a los otros no nos olvidemos que la Comisión negocia sobre la base de un mandato del Consejo, y ese mandato ya está dado en el caso del Mercosur desde 1999. Una vez que la Comisión y el Mercosur constaten que las condiciones están dadas para relanzar la negociación, se informará a los Estados miembros, pero no hace falta un nuevo mandato.

-Más allá del acuerdo UE-Mercosur, ¿qué otros temas hay en la agenda?
-En el caso de la Argentina, en los años en que yo he estado, hemos avanzado en todos los terrenos de la relación bilateral. Estamos a punto de firmar una declaración política que va a establecer por primera vez un ámbito de diálogo político bilateral. Esperamos que en una próxima visita importante a Buenos Aires o Bruselas podamos firmar esa declaración. También hemos avanzado bastante en lanzar una serie de diálogos sectoriales en áreas como derechos humanos, cooperación, temas de Naciones Unidas, temas multilaterales, la energía, la sociedad de la información, educación y cultura, temas económicos y financieros. El 25 de marzo vamos a tener la comisión mixta en Bruselas entre la UE y la Argentina y tenemos como objetivo aprobar un programa de trabajo para los próximos años en todas estas áreas y otras que identifiquemos de interés común. En el área de cooperación científica, la Argentina se ha convertido en el líder en la participación en la cooperación con la UE. Hemos lanzado convocatorias locales para proyectos con ONG, organizaciones de derechos humanos, autoridades locales y provinciales.

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