Estamos perdiendo oportunidades

06/08/12
Fuente: Diario Los Andes | Luis A. Fermosel.

embotellado los andesSi bien aún no se ha producido una caída general, sí se ha ingresado en una meseta en lo que a exportaciones de vinos se refiere. Y resultará difícil volver al crecimiento. «Desde 2001 en adelante veníamos con un crecimiento permanente de dos dígitos anuales, pero el año pasado la situación se modificó. Caímos en volumen en el vino embotellado y crecimos en el granel, con lo que, en los hechos, perdimos valor agregado».

La afirmación corresponde a un importante bodeguero, también líder en el ramo de las exportaciones, quien manifestó su preocupación por lo que está sucediendo en la industria. Manifestó entonces, con vistas a futuro, que también se está perdiendo una oportunidad histórica para que el vino continúe creciendo.

El empresario aseguró que el mayor problema por el que atraviesa la industria es la inflación. «Ese -dijo- es un tema serio, porque aumentan los costos internos, mientras el dólar sigue planchado, más aún en un producto como el vino, donde es muy alto el costo de la mano de obra».

Para hacer una comparación sobre las diferencias que generan una caída en la competitividad del vino argentino, destacó que un hoy un obrero de viña, contando salario, costo de empresa y cargas sociales está cercano a los mil dólares, mientras en Brasil y en Chile no deben pasar los 350, 400 ó 500 dólares. «Los nuestros son procesos de mucha mano de obra intensiva» y destacó entonces que en un kilo de uva, más del 60 por ciento corresponde a mano de obra.

Destacó entonces que es necesario encontrar medidas que equilibren. «Una actividad con mano de obra intensiva debería estar premiada, con menores cargas sociales o mayores reintegros. La soja, con el dólar actual va bien, pero no es el caso nuestro» y agregó que corren peligro los mercados internacionales.

«Veníamos creciendo a dos dígitos y ahora estamos en una meseta. Si el mercado es una pirámide, estamos perdiendo las capas de abajo del mercado. Seguimos creciendo en las capas más altas, pero ese crecimiento compensa, en valor, lo que perdemos en cantidad. Los hechos determinan que, en número de cajas, vamos bajando. Si estuviéramos en una situación normal, podríamos crecer en todos los segmentos, con una demanda mayor y con más prosperidad para la región. Si miramos la curva de exportaciones, nos hemos estabilizado, pero si miramos lo que podríamos crecer, hemos perdido mucho. Con un agravante: hay empresas que han comenzado a exportar sus vinos a granel y los embotellan afuera; y eso no es bueno para la industria».

Al referirse al mercado interno, destacó que hay un leve crecimiento, con una mayor facturación, «que es atribuible a que ahora se habla más de vino y a la gente le gusta el vino, sin desechar el hecho de que ahora se ha vuelto más competitivo respecto de los precios de las demás bebidas. Es un fenómeno interesante y que se refleja también en el turismo del vino».

Aseguró que actualmente «hay menos acceso que antes» a las autoridades económicas. «Quiero pensar que conocen el tema, pero lo cierto es que tenemos menos acceso a quienes toman las decisiones», agregando que «los gobernadores tienen buenas intenciones, pero el problema se centra en la Nación, que está más hermética. La persona que habían puesto para tratar la competitividad era (Axel) Kicillof, pero se fue al tema energético y ahora no sabemos a quién hablar de competitividad».

Destacó entonces que no es un problema que se centre sólo en la vitivinicultura, sino que el problema afecta a las economías regionales. «El Gobierno debería respaldar esas economías regionales. Pero no dando 10 ó 20 millones de pesos, sino creando condiciones que permitan el negocio. Algo que impacte sobre la economía regional y estructuralmente sobre los negocios. Porque en definitiva también la Nación se verá beneficiada porque crecerán las exportaciones, mientras hoy el negocio se va achicando. Nosotros podemos exportar más, pero necesitamos competitividad. Es mejor crecer sobre la base de un mayor empleo, que estrangular más a los pocos que siguen trabajando».

Al decir del bodeguero, actualmente los procesos para participar en ferias internacionales se han hecho más difíciles, aunque «por ahora» podemos pagar las campañas de promoción. «Tenemos que pedir autorización, que a veces lleva un tiempo, pero podemos hacerlo. Ahora no hay nada automático».

Al referirse a la situación del mercado mundial, señaló que «España ha crecido mucho en la exportación, bajando precios. Además, hoy un euro más devaluado hace a Europa más competitiva. No es lo mismo un euro a 1,50 dólares que a uno de 1,20. Y si miramos globalmente, estoy seguro de que la Argentina tiene muchísimas posibilidades de crecimiento. Hay interés por nuestro vino, pero estamos perdiendo el segmento más grande, el de bajo precio, ese que ronda los 24 dólares la caja FOB para abajo. Esa situación afecta a todos, también a las grandes bodegas porque tienen más economía de escala. Además, los aumentos de costos internos son preocupantes, especialmente en lo que hace a transporte, combustibles, insumos, todo…»

Con miras a futuro, destacó que «por el momento» no tenemos mayores problemas con las importaciones, «pero eso no significa que no lo tengamos en el futuro».

Expresó que la industria «necesita» que la situación cambie. «De no hacerlo, de no cambiar, van a empezar a aparecer problemas de ocupación, de reducción al mínimo de las ganancias o de pérdidas, tanto para la industria como para la producción y eso sería muy grave. Esperemos que no se produzca».

El bodeguero reflejó la realidad de la industria y trató en todo momento de poner paños fríos, frente a algunos de sus colegas que proponen reclamos más drásticos ante las autoridades nacionales. Lo que sí hemos respetado es el anonimato de la fuente.

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