Factores económicos, sociales y de salud para que el vino sea la “Bebida Nacional”

21/01/11
Fuente: El Independiente.

VINO-BEBIDA-NACIONAL[1]CHILECITO, (De nuestra agencia). Para la declaración del vino como «Bebida Nacional» se tuvieron en cuenta varios factores, entre ellos los económicos, ambientales, históricos, culturales, sociales y hasta argumentos relacionados con la calidad de vida y la salud de las personas. En cuanto a los Económicos:
Contundentes son los fundamentos económicos que ha logrado exhibir la industria vitivinícola para que el vino argentino sea considerado «Bebida Nacional». Es que favorecida por óptimas condiciones climáticas y de suelo, la vitivinicultura ha conseguido desarrollarse mejorando sus estándares cualitativos en el sector primario y en el industrial, respetando el ambiente y logrando que más de 300 mil familias vivan de la vitivinicultura, gracias al empleo directo e indirecto que ésta genera.

Recordemos también que esta industria comprende una gran superficie, debido a que sus cultivos se extienden desde Salta, hasta Río Negro, habiendo alcanzado ya unas 228 mil hectáreas cultivadas.

Pero para seguir creciendo, fue clave también la reconversión vitivinícola que se inició en los 90 y que logró que se comenzara a implantar varietales de alta calidad como el Malbec, Bonarda, Cabernet Suavignon, Syrah, Merlot, Tempranillo, Chardonnay y Suavignon Blanc; consiguiendo de esta manera aumentar la calidad de los vinos, aspecto fundamental que permitió conquistar mercados internacionales debido a su buena relación entre precio y calidad. Por eso es que hoy nuestro Malbec y Torrontés Riojano son reconocidos en todo el mundo.

La reconversión vitivinícola no sólo generó beneficios para los productores y bodegueros, también hubo reconversión tecnológica, es decir que se dinamizó otras actividades industriales y de servicios. Se inició un proceso de integración de los pequeños y medianos productores para que pudieran juntos reconvertirse, producir y vender en el mercado interno y externo. Ese proceso, que se iniciara en los 90, hoy está siendo profundizado por el Plan Estratégico Vitivinícola 2020.

Con la declaración del Vino como Bebida Nacional, han querido también destacar las autoridades nacionales que el sector vitivinícola muestra una organización sólida, plasmada en la Ley Nacional 25.849 que crea la Corporación Vitivinícola Argentina, y que no es ni más ni menos que la concreción de una alianza entre el sector público y privado que ha elaborado un Plan Estratégico Vitivinícola para 20 años. Este tipo de organización es visto con admiración por referentes de otras industrias y se inspiran en este modelo para avanzar con objetivos a largo plazo.

HISTORIA Y CULTURA
Es imposible negar la historia vitivinícola de nuestro país debido a que hacia el año 1550 se introdujeron en Argentina las primeras especies vitis vinifera, que luego se propagaron por el centro oeste y centro del país. Así fue como el vino lentamente fue ocupando distintos espacios, debido a que junto a las pasas constituyeron un excelente alimento calórico para los soldados.

Con el tiempo Argentina fue recibiendo a inmigrantes europeos que, junto con el saber de los pueblos originarios, potenciaron el consumo de la bebida y sin saberlo, empezaron a sentar los cimientos de una industria que logró incorporarse a los hábitos sociales de consumo y fundirse en la identidad argentina debido a que el vino está presente en las mesas familiares, en las charlas con amigos y en los festejos populares. Por eso es que hoy Argentina ocupa el séptimo lugar en el mundo en consumo per cápita con alrededor de 30 litros anuales por persona.

ALIMENTO Y SALUD
Sabemos también que el vino es un alimento que posee propiedades beneficiosas para mantener la salud y mejorar la calidad de vida. Distintos estudios científicos han señalado que, tomado en dosis moderada, el vino:
-Mejora la circulación sanguínea y la vasodilatación, impidiendo la oxidación del colesterol mal (LDL)
-Disminuye el riesgo de infarto cardíaco y cerebral, debido a que aumenta el colesterol «bueno» (HDL) en la sangre e impide el depósito de grasa en las paredes de las arterias.
-El consumo moderado de vino disminuye el riesgo de mortalidad por cardiopatías a la mitad.
-El alcohol por sí mismo dificulta la agregación de las plaquetas y macrófagos, impidiendo la coagulación y reduciendo el riesgo de embolias y trombosis.
-Previene la pérdida de masa ósea en mujeres postmenopáusicas.
-Posee una acción antioxidante, cuya capacidad supera incluso a las propiedades de la vitamina E.

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