Fernando Tedín: Se está produciendo una concentración a la chilena

05/05/13
Fuente: Diario Los Andes | Gabriela Malizia.

Los Andes Fernando TedínEs un ex ejecutivo del mundo financiero. En Mendoza emprendió un negocio de espumantes que en 2012 facturó más de 8 millones de pesos. Afirma que se pierden negocios por los costos internos.

De economista a bodeguero. Fernando Tedín (56) es dueño de la bodega Premier Wines (ex Quirós), donde desarrolló un interesante negocio de espumantes en sólo ocho años.
Economista graduado en la UBA, hizo un MBA en España (IESE Business School, de la Universidad de Navarra) y volvió a la Argentina en 1982 para dedicarse al marketing.

Por aquellos años se dedicó a la economía, haciendo proyecciones económicas para la FIAT. “Fueron años muy buenos pero tenía la idea de hacer un MBA para volver a la Argentina y hacer otra cosa”.

Durante 27 años se desempeñó en el sistema financiero con puestos importantes en Bank of America, Santander, Banco Río y el holandés ING (de cuya sociedad aún es presidente) encabezando proyectos de corporate banking y finanzas. Hoy está dedicado full time a la bodega que inició junto al ex gerente del Banco Trasandino Carlos Mangiaroti y Mario Toso, quien dio vida a su proyecto. Hoy controla el 80% de las acciones de esta compañía, que se dedica fundamentalmente al negocio del fasón pero que también tiene una marca propia, Cumbres Andinas.

-¿Por qué decidió comprar sólo la bodega y no la marca Quirós?

-La marca estaba muy golpeada y como vengo del ambiente del marketing, sé que levantar una marca que tenía una apreciación tan mala era algo muy costoso. Creamos la marca Cumbres Andinas pero nos dedicamos a proveer fasón para terceros; 80% del volumen que hacemos es para terceros.

-¿El negocio del fasón pesa igual en volumen que en facturación?

-No, representa el 55% de la facturación. El volumen sin embargo es muy importante, y eso nos permite pagar la luz. El fasón tiene algo muy interesante porque nos permite aprender de las bodegas que tienen trayectoria. Tenemos clientes muy importantes, como Norton, Trapiche, Salentein; los grandes. Estos clientes son críticos para la marcha de nuestro negocio porque sin ellos no podríamos pagar los costos fijos. Y el crecimiento del negocio del espumante para ellos es crecimiento del negocio para nosotros.

-¿También elaboran producto terminado para terceros?

-Sí, compramos vino base con el que elaboramos botellas que vendemos a clientes en el exterior, como Chile, Brasil, Australia, con su propia marca. Además tenemos nuestro producto propio Cumbres Andinas, que también se exporta y se vende en el mercado local. Esta relación va a cambiar en 2013 a favor nuestro. Este año esperamos exportar 500 mil dólares, frente a los 200 mil que exportamos el año pasado, sumando algo de botella terminada para terceros.

-¿A qué adjudica el notable crecimiento de la categoría espumante en Argentina?

-La primera razón es la incorporación de los jóvenes al consumo. Nosotros tenemos un acuerdo con una cadena de discoteques muy grande en Buenos Aires que se llama La Monique, y para ellos elaboramos un espumante saborizado con su nombre que es un éxito.

-Algo similar a lo que hace Speed, que abrió su propio negocio del consumo del espumante con el trago. Segmento boliche, tragos, jóvenes.

-Sí, ellos tienen la marca de energizante más grande de Argentina. Eso sin duda tracciona el consumo por sí solo.

En nuestro caso, el saborizado que estamos elaborando podríamos exportarlo a China dentro de muy poco tiempo, hemos observado que hay buenas oportunidades allá para los espumantes saborizados argentinos.

-El mercado de los espumantes crece pero los precios parecen haberse achatado frente a los de los vinos tranquilos, ¿este fenómeno también impulsa el crecimiento del consumo?

-El tema precio es complicado. Es cierto, los precios se quedaron, pero esto tiene más relación con que hay un gran jugador en Argentina que define el precio del espumante. De hecho los precios de los espumantes se deterioraron mucho en los últimos años en Argentina, algo que por suerte fue compensado por el gran aumento de la demanda.

-El año pasado su bodega hizo una inversión de más de 1 millón de pesos en champenoise, ¿cómo se condice esto con las tendencias de consumo joven?

-Según las estadísticas, espumantes creció 11% en promedio, pero los elaborados con champenoise crecieron 18%, la demanda es mayor; los márgenes de este producto son mejores, pero los costos son más elevados. Nosotros decidimos invertir y armamos una cava muy importante; es un proyecto que requiere más inversión, que realizaremos a medida que vayamos creciendo.

-¿Todo lo hizo con dinero propio o con créditos?

-La inversión inicial (de 3 millones de dólares) la realizamos con fondos propios allá por 2005, las mejoras se hicieron con ayuda de Cuyo Aval y de otras financieras ligadas a la producción.

-¿Se arrepiente hoy de haber inyectado tanto dinero en este negocio?

-Hay varias respuestas a eso; por un lado cuando nosotros llegamos pusimos una bodega que estaba en ruinas a nueva; el buen escenario para el espumante hace 8 años atrás ya se veía. Sin embargo, pienso que si hubiera hecho la inversión 4 años más tarde me hubiera ido mucho mejor.

-¿Cómo trabaja una empresa de estas características, que elabora 2 millones de litros, en gestión de costos? ¿Contrata un especialista?

-Era claro que para un manejo de costos eficiente teníamos que llenar la planta, así que nos dedicamos a conseguir clientes confiables que nos permitieran llenar la planta y proyectar para los años siguientes. El negocio de fasón es de corta duración, pero hasta ahora el negocio crece y ese incremento en oferta se ve superado por la demanda. Por eso lo importante es que la planta esté en una producción alta para poder sostener los costos. La segunda respuesta es trabajar en eficiencia.

Cambiamos casi todo el staff incorporando personal de primer nivel, y tenemos un manejo más eficiente de planta. Además, contratamos un asesor con mucha experiencia en el área industrial, que nos está ayudando a dar la vuelta de tuerca que sigue. Ganamos más en la medida que los tanques rotan más, y lo mismo a la hora de fraccionar.

-El Gobierno nacional tiene un romance con las champañeras que invierten, premiándolas con una quita de impuestos. ¿Qué relación inversión anual- facturación tiene su compañía?

-Es variable, pero en 2012 fue 20% de lo que ganamos. El año pasado nuestra facturación anual fue de unos 8 millones de pesos. El 20% de ese dinero, 1,5 millón, es lo que reinvertimos.

-¿Este año tiene previstas más inversiones en turismo?

-Sí, este año trabajaremos más en la estética, que hemos descuidado, un galpón nuevo, un equipo de frío y estamos trabajando en generar una salita de degustación para empezar a recibir a clientes y algunos visitantes. También invertimos en hacer mantenimiento general de los equipos de la planta, que es un gran esfuerzo también porque nosotros, por el fasón, trabajamos todo el año.

-¿Tienen viñedos propios?

-Sólo tenemos 12 hectáreas en donde estamos (Coquimbito, Maipú), y este año vamos a cultivar un poco con vid, pero sólo a fines decorativos. En ese lugar, por el valor de la tierra, es más conveniente hacer viviendas. La uva la compramos a terceros y tenemos clientes que a su vez son proveedores como Finca La Celia. La verdad, no cambiaría este modelo.

-¿Hoy no es buen negocio tener viñedo propio?

-Depende. Después del salto en precios que pegó la uva hace dos años, este año compramos a buen precio. Sí veo que vender uva es buen negocio; yo veo las cuentes de los productores y no salen tan mal.

-¿Cómo ve el futuro del negocio?

-Lo veo complicado. Se está produciendo en la industria vitivinícola una concentración a la chilena, y eso pienso que no es bueno. Los funcionarios públicos piensan que el modelo con el dólar oficial todavía resiste. Nosotros pensamos que un año más con la pauta de cambio oficial tan por debajo de la inflación real sería fatal.

El precio de la uva es un factor que este año ayudó bastante. Sin embargo, hay negocios que se están perdiendo por los costos internos. Nosotros perdimos un importante negocio con la cadena de supermercados Líder de Chile, eran grandes volúmenes, pero por la brutal disminución de márgenes lo tuvimos que dejar.

-Chile tiene una gran demanda de espumantes, ¿están mirando ese país para invertir?

-Estamos evaluando esa posibilidad. Pero 2013 no es un año para moverse. Si se siguen poniendo parches, vamos a enfrentar una crisis en un futuro cercano.

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