François Lurton: “Mi trabajo es desarrollar altos volúmenes de vinos caros”

gal-243676[2]08/03/09
Fuente: Los Andes

Opinó que la competitividad de los vinos argentinos debería estar como hace tres años, por lo que es necesario que el dólar cotice a $ 4,50. Dijo que los vinos no se venden en todo el mundo sino que tienen que estar adaptados al mercado y que hacer vinos en Argentina le permite entrar a América. François Lurton es uno de los grandes personajes franceses de la vitivinicultura mundial que ha invertido hace más de diez años en nuestro país. Produce más de 70 vinos en sus distintas bodegas ubicadas en Francia, España, Portugal, Argentina y Chile.

Se inició en el mundo del vino con su familia. Recuerda que, cuando tenía 14 años, con su hermano Jacques jugaban a las cartas en las noches para no quedarse dormidos y cada una hora chequear la temperatura de las cubas, cuando estas no eran tan sofisticadas como las actuales.

Vino a Mendoza para invertir en la producción de su primer vino argentino «Gran Lurton».

Comenzó con una producción de 25.000 botellas. Hoy, ya lleva invertidos aquí U$S 14 millones. Frente a la coyuntura actual, sus bodegas en todo el mundo le permiten desarrollar estrategias para amortiguar los coletazos de la crisis internacional.

-¿Qué lo atrajo para invertir en Mendoza?

– En el 1992 hicimos una sociedad con Nicolás Catena para hacer un vino para el mercado local que lo producíamos en la bodega La Esmeralda en esa época. Desarrollamos ese proyecto y después de trabajar empezamos a alquilar otras bodegas de Catena para poder llevar adelante la producción de vinos que hasta el momento eran Gran Lurton y una pequeña línea de varietales para la exportación.

En 1995, vimos que la producción crecía rápidamente y tomamos la decisión de invertir en Argentina. Finalmente encontramos nuestro terruño gracias a que en Mendoza hay excelentes archivos sobre el pasado. En principio, compramos casi 300 hectáreas de viñedos en la zona de Vista Flores y el año siguiente en Barrancas. Por supuesto, que además de esto nos atrajo la posibilidad de acceso al agua y el precio también.

-Viene de una familia muy tradicional. ¿Cómo fue hacer vinos fuera de Francia?

-Al principio, cuando con mi hermano Jacques decidimos hacer vinos fuera de nuestro país, fuimos llamados traidores por los franceses porque estábamos exportando el conocimiento sobre cómo se hacen los vinos allá. Soy la quinta generación de bodegueros de mi familia.

Dentro de Francia tenemos una reputación muy grande y mi padre durante años se ha peleado con el Estado por obtener beneficios para los bodegueros. Entonces ver a su hijo que producía vinos en la competencia fue muy difícil, tanto para mi padre como para mi familia. Pero le expliqué a todo el mundo en ese momento que la mejor manera de exportar vinos franceses a esos países era ser conocido allí.

Y para lograr este objetivo había que producir vinos en el país, porque así mi nombre y marca se conocen más. Eso es lo que llamamos globalización. Es lo que ha hecho Chandon antes que nosotros.

Por ejemplo, hacer vinos en Argentina nos permite entrar en América, en Brasil, en mercados donde es muy difícil entrar con vinos franceses. Pero esa no es la única razón: con mi hermano Jacques somos parte de una familia de viticultores y aquí en Argentina encontramos una tierra y gente y decidimos invertir aquí.

– Hace vinos en cinco países. ¿Cómo ve la crisis internacional?

-Tener esta malla de bodegas en todo el mundo, me permite responder a cada mercado de acuerdo a lo que demande. La idea es ofrecer mis vinos y adaptarme a los requerimientos del mercado.

Por ejemplo, hay plazas que hoy buscan vinos baratos, entonces lo que puedo hacer frente a la crisis es ofrecerle vinos de Argentina o Chile que son baratos, cosa que no podría hacer con vinos de Francia. Le puedo ofrecer a mi distribuidor diferentes productos que se adapten a sus necesidades.

-¿Esta estrategia no podría en un futuro afectar su marca en el mundo?

– Hay que gente que hace vinos con plata. Primero invierten e invierten y después tratan de ver en dónde lo van colocar y vender. Yo trato de hacer plata con los vinos. Para eso tengo que encontrar negocios con rentabilidad, que me permitan amortizar la inversión. Y para lograr esto la única forma es hacer vinos con volúmenes.

Por supuesto que no vamos a vender vinos que rompan la imagen de la marca que ya es conocida. Pero todas las grandes marcas de vinos que conozco han desarrollado una línea más barata para llegar a un punto de volumen que le permite tener una alta rentabilidad.

Hay una idea en el Nuevo Mundo sobre que los vinos de calidad se producen en muy poco volumen. Yo vengo de Burdeos y los vinos caros tienen alto volumen. Por ejemplo: Château Margaux (uno de los vinos más caros del mundo, cuyo precio por botella de una cosecha reciente supera los U$S 1.500) tiene una producción de 300.000 botellas.

Su gran capacidad es vender esos vinos a estos precios con un alto volumen de producción. Mi trabajo es tratar de desarrollar vinos caros y de altos volúmenes.

– ¿Cómo se adaptan los vinos de Argentina a la crisis?

– No vendo mis vinos en todos los mercados, porque los vinos tienen que estar adaptados al mercado. Los vinos de Argentina se adaptan muy bien a los mercados de América como Estados Unidos, Brasil, Canadá y al norte de Europa. Pienso que hoy el país tiene un potencial muy importante, pero se debe jugar un poco más con la moneda.

-¿A qué nivel considera que debería estar el peso frente al dólar para ser competitiva la industria nuevamente?

-La competitividad de los vinos argentinos debería estar como estaba hace tres años. Para esto considero que el peso frente al dólar debería cotizar a $ 4,50.

-Hace un tiempo se crearon en Mendoza algunas Denominación de Origen Controlada (DOC) y no prosperaron ¿Considera que son una buena iniciativa?

-El éxito de los vinos del Nuevo Mundo se basa en la libertad para poder hacer vinos. Creo que sería una locura hacer en Mendoza una DOC cerrada como las europeas. En Francia, hace muchos años que existen, pero aquí no tiene esa historia. Ahora, sí estoy de acuerdo con la delimitación de las regiones, porque los vinos de las diferentes zonas tienen sus características particulares, para poder poner esto en el etiqueta, al igual que lo ha hecho Chile.

Perfil

François Lurton tiene 50 años y es la quinta generación bodeguera de su familia. Su padre, André, es dueño de siete châteaux en Francia. Aunque su formación académica lo liga más a los números (tiene un título en Administración), dice que se formó como enólogo en el seno de su familia.

Su especialidad son los blancos y de hecho el vino emblema de la bodega está hecho a partir de uvas pinot gris. Asegura que el mejor torrontés se hace en las zonas frías de Mendoza y Neuquén, donde adquiere los niveles de fruta y acidez correctos. Produce vinos multipremiados: su Gran Lurton Corte Friulano 2008 obtuvo el Trophy de los Argentina Wine Awards.

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