Frente a una cosecha complicada

21/01/13
Fuente: Diario Los Andes.

IMAGEN_DE_COSECHALas circunstancias actuales determinan que la próxima cosecha de uvas llegará con precios fortalecidos para las de mesa y con complicaciones para los varietales. Estos aspectos deberán ser tenidos en cuenta por las autoridades a la hora de hablar sobre la implementación del acuerdo Mendoza-San Juan. No quedan dudas de que la cosecha suele convertirse en una caja de sorpresas año tras año. Y que las «soluciones» consensuadas por las provincias deben partir de realidades distintas por las situaciones que presenta el mercado. El tema pasa por establecer entonces de qué forma actuar a los efectos de que haya la menor cantidad de perjudicados en la cadena de la industria, especialmente en lo que hace al eslabón más débil, como suele ser el productor.

Desde hace casi dos décadas, a los efectos de evitar el sobrestock de vinos de mesa, las provincias de Mendoza y de San Juan determinaron establecer un porcentaje de uvas que debe ser destinado a mosto. La iniciativa resultó más que interesante en razón de que, además de alcanzar el objetivo primario, permitió a la Argentina convertirse en el primer exportador de mosto del mundo.

De todos modos, al decir de los propios actores de la industria, si bien se trató de una decisión que permitía una salida «natural» al problema, muchos productores mendocinos eran reacios a derivar sus uvas hacia ese destino. Este año puede resultar una excepción en razón de que los valores que se mueven en los mercados internacionales pueden constituir un elemento de seducción y es por eso también que algunas entidades consideran que debería dejarse de lado el porcentaje y dejar que el mercado funcione de acuerdo con lo que determina la oferta y la demanda.

Este año también la cosecha se desarrollará en un contexto inusual, como es que se cumplirá en momentos en que se produce un incremento sustancial en las exportaciones de vino de mesa a granel. Esos dos motivos, el mosto y las exportaciones han determinado que los caldos que siempre tuvieron inconvenientes, los de menor precio, ahora los hayan superado.

Pero los problemas se han trasladado hacia los varietales. El dólar oficial planchado y el aumento de costos internos como consecuencia de la inflación han generado que los vinos de mejor calidad enológica hayan perdido competitividad en los mercados internacionales. La situación ha sido superada por aquellas bodegas que, contando con posibilidades financieras, pueden hacer frente a los inconvenientes, pero las pequeñas y medianas se han visto obligadas a dejar de lado las exportaciones para derivar sus productos al mercado interno.

Esa cadena de problemas ha llegado ahora al productor, en razón de que se ha lesionado el mercado de uvas y las bodegas ofrecen sus instalaciones para que los productores elaboren vinos; lo que ha motivado las quejas de viñateros, tanto de la zona de Luján-Maipú como del Valle de Uco, quienes reclaman tanto por el precio de la uva como por el hecho de tener que deambular por empresas a los efectos de ubicar su producción.

A excepción de aquellos productores que cuentan con viñedos antiguos, de escasa producción y con uvas reclamadas para los vinos de alta gama, en el resto de los casos se trata de un sector muy sensible en razón de que en muchos de los casos esos viñateros erradicaron viñedos de menor calidad enológica para reconvertirlos hacia varietales y esa inversión se ve amenazada ahora por una situación distinta de mercado.

Tanto las autoridades mendocinas como las de San Juan son conscientes de lo que está sucediendo, motivo por el cual en las conversaciones previas a la fijación del porcentaje a mosto que fija el acuerdo entre ambas provincias deberán ponerse sobre la mesa todas las variables y establecer paralelamente las posibles soluciones a los efectos de que sean los menos, los que resulten perjudicados.

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