Gerard Basset, Sommelier du Sommeliers

13/03/12
Fuente: Ana Ricci.

Gerard-BassetNota publicada en Vinos & Bodegas para IProfesionalEn Santiago de Chile (organizado por la Asociación de Sommeliers de Chile junto con Wines of Chile) Gerard Basset fue invitado a dictar un seminario internacional de dos días, al cual tuve la gran satisfacción de asistir.

Gerard Basset es, además de cálido y encantador, un brillante conocedor de vinos del mundo. Cuenta con varios títulos en su haber, entre ellos Mejor Sommelier del Mundo 2010, Master of Wine, Master Sommelier y MBA Wine con honores, y otros más.

En Basset la palabra servicio adquiere varias dimensiones de notable humanidad. Es imposible captar su esencia dejando de lado sus genes franceses y su formación inglesa, una mezcla de sumisión y revolución, protección y expansión; combinaciones potenciadas por un ser fundamentalmente autodidacta y con marcada ambición intelectual.

Luego de construir y vender una cadena de seis hoteles “Hotel Du Vin”, vuelve a armar uno nuevo “Terravina” siempre junto a su esposa Nina, migrando del estilo clásico francés al contemporáneo, moderno y desestructurado, donde en ambos la absoluta calidad es común denominador.

Para Basset la importancia central del alma de un sommelier es tener la capacidad para transmitir placer, matizado con protocolo, buenos modales y atención, sin ningún tipo de imposición de ideas ni de gusto personal. Ofrecer un especial cuidado al comensal,  mucho más cabal y complejo que saber abrir una botella, estar dispuesto a entender y absorber la psicología del consumidor a través del carisma y la empatía. Saber transferir el placer desde la misma vivencia que la profesión genera.  Un buen sommelier no sólo entiende y se capacita en materia de vinos, sino incluso en comidas y maridajes, construye una relación de complicidad con el chef y trabaja en equipo, para lograr brindarle al huésped una experiencia que lo llene de goce, y que lo movilice para querer volver al lugar.

Que sea hábil para indagar sin preguntar y rápido para proponer en función a los datos conseguidos, siempre atravesado por una sonrisa espontánea y cautivante actitud.

Preparado también para sobrellevar su función -manteniendo la filosofía- dependiendo del lugar geográfico donde se encuentre; ya que no es lo mismo trabajar en un hotel internacional cinco estrellas de una gran ciudad, donde el marco teórico se torna más generalista, que en un hotel boutique local de un país productor, donde sería más especialista, resumiendo: acompañar lo que el restaurant propone ya que el cliente es el que ha elegido ese lugar.

Mas allá también debe ser un buen testeador, de nariz y paladar entrenados, extendiendo en forma permanente su universo de vinos probados, sensible a las novedades de la industria, y muy curioso por conocer nuevos productos, en constante búsqueda y movimiento.

Un sommelier debe estar capacitado en compras, finanzas y administración, pues mantiene un stock de productos y opera un presupuesto muchas veces de varias cifras, el cual no debe dar pérdidas al negocio. Muchas veces el sommelier no asume que tiene un rol activo y que de su persona depende la venta; para ello Basset propone que es imprescindible construir confianza con objetivos formulados a largo plazo. La confianza del comensal depositada en manos del sommelier es un valor sublime que no se consigue de un día para otro, sino sumando actitudes de todo el equipo de personas que trabajan para un fin común.

El sommelier tiene que ser un embajador del vino, situando al vino en el mejor lugar posible, destacándolo a través de un generoso discurso, flexible y apasionada comunicación; conocer la historia de cada bodega, contar los detalles que hay detrás de cada vino, familiarizarse e intercambiar experiencias con los enólogos, visitar regiones productoras en forma permanente, viajar.

La versatilidad atraviesa la preparación del sommelier, lo convierte en una persona multi propósito, que dispone de muchas habilidades que ha ido desarrollando en forma individual, con poderosas ansias de superarse a sí mismo.

El manejo del tiempo es sin dudas una variable indispensable para el éxito de esta profesión, como así también la capacidad deanticipación y reversión de problemas inesperados.

Considerando al negocio del vino dentro del canal de restaurants son elementales los objetivos de venta, los cuales deberían girar en torno a la calidad del servicio y a la reputación del lugar, a través de una adecuada construcción de imagen, y no a través de objetivos que apunten al aumento de números, donde ello sólo implicaría ventas unilaterales.

La carta de vino es un aspecto creativo y significativo donde se puede exhibir la imagen que se persigue, allí debe existir libertad de elección de productos y cambios continuos (hasta diarios) en función a precios, añadas y stock. La buena comunicación y relación sincera con los proveedores es de suma importancia.

Gerard Basset desde muy joven trabaja en Londres, ciudad cosmopolita, que lo ha favorecido y estimulado en su preparación para alcanzar el éxito que hoy, con buen orgullo, nos participa. Sólo una persona de cualidades generosas y gran humildad puede y es capaz de transferir sus conocimientos con voluntad didáctica, con espíritu de sommelier.

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