Kürüf, radiografia de una cerveza cipoleña

04/04/12
Fuente: Memorias del Vino Blog | Nicolás Visnevetsky.

Kürüf cervezaOcultas, sencillas y tozudas son este tipo de historias que tienen un largo recorrido en su concepción y una gimnasia importante y respetada en todos los eslabones de su proceso. Soplan buenos vientos para los paladares ansiosos de historias traducidas en cerveza. Sopla Kürüf, que significa Viento en mapudungun (lengua mapuche), un resultado de una mezcla de curiosos elementos, donde el estudio, el tiempo, el esfuerzo y la convicción han logrado una cerveza por fuera de las estructuras industriales colosales, que tiene una identidad propia y que llegó para quedarse.

Viernes 3 pm, Esquina Irigoyen / Independencia / Siesta de barrio / Las vueltas de la vida

Rodolfo García y Pablo Vrlica abren las puertas del corazón de Kürüf. El lugar es una vieja esquina del barrio San Pablo de Cipolletti, que antes fue un almacén y que ahora convive en algunas cuadras a la redonda con un gimnasio de box, casitas que suman algunas varias décadas, restaurante, verdulería, parada de taxis y casa de reparación de televisores.

San Pablo es uno de los barrios tradicionales de Cipolletti y es el barrio donde García vivió parte de su infancia.

En el mismo sitio donde este biólogo (Rodolfo es biólogo)  “cocina” su producción de cerveza, existía años atrás,  el almacén donde él mismo, de pequeño, hacia los mandados.

Las vueltas de la vida.

Todo comenzó en 2006. Rodolfo viene de una familia muy ligada la producción de bebidas, conoce de cerca los procesos de fermentación y levaduras. Antepasados suyos tuvieron mucho que ver de punta con el proyecto emblema de la zona que fue Flor del Prado, una bodega que lejos de la ayuda “tecnológica” y “comunicacional” que tal vez tengan muchos nuevos emprendimientos vitivinícolas, tuvo que ponerle el hombro al vino para que fluya. Y el hombro en esa época por ejemplo era arar la tierra sin máquinas. Si eso no es amor, explicame un poco el concepto porque no entiendo.

Río Negro fue puntal en la actividad vitivinícola, luego los diferentes gobiernos se encargaron de desterrarla y asfixiarla… ¿te suena no?

Vuelvo a Kürüf y sus hombres. Por un lado Rodolfo, meticuloso, inquieto, amante de las cervezas y sus fibras más íntimas, comienza en 2006 a montar en su casa una fabriquita de bolsillo, hobbie, algo muy pequeño, que luego con el tiempo se transformará en lo que es ahora.

“Recuerdo mi primera cerveza como algo increíble, lo veo a la distancia y para mí era genial, lo bueno del tiempo es comparar aquello y eso y ver dónde estás parado” reflexiona Rodolfo mientras anota un dato más en un cuaderno (no para en toda la tarde de hacer eso, reloj, anotación, reloj, anotación).

Pablo Vrilca es amigo de Rodolfo, ambos se conocen de este Cipolletti pequeño, el tiempo entre la infancia y  la adolescencia los separa, para que luego el futuro los vuelva a unir. Las cosas muchas veces se dan simplemente por el hecho de que se tienen que dar, el azar, no es azar, es mucho más que eso.

Pablo vuelve de Buenos Aires con la idea de cambiar un poco el oxigeno, la capital muchas veces tiene la capacidad de apretar sin ahorcar y eso no mucha gente se lo banca. El sur sabe de bienvenidas. 1.200 Kilómetros después Pablo sonríe, la apuesta fue correcta y disfruta de su familia y el ecosistema “Kürüf” mientras chequea tiempos y procedimientos de cocción.

 “Nosotros nos esforzamos muchísimo en hacer las cosas bien, en toda la cadena del proceso, desde la higiene, la selección de maltas y lúpulos, el contacto con los clientes y la puesta en marcha de nuestros servicios”, recalca Rodolfo, mientras se cocina el fruto de lo que tanto desearon.

La cerveza que hacen está cargada de sentido, y tiene un presente increíble y un futuro prometedor.

En líneas generales la cerveza artesanal está llena de misticismo, artesanal es sinónimo de mucho trabajo y esfuerzo. Varios proyectos similares han naufragado antes de salir a navegar.

 “Es muy fácil quemarte con este tipo de iniciativas y proyectos, nosotros proveemos de cerveza a algunos bares y restaurantes, y también estamos en muchos eventos sociales, familiares, nuestra cerveza merece ser cuidada y nosotros nos hacemos absolutamente responsable desde que la hacemos hasta que entra al vaso donde luego va a ser tomada. Nos preocupamos por las materias primas y sobre todo por el servicio de tirada de cerveza, tenemos un buen servicio de choperas, cosa que en la zona no estaba resuelto y venimos a ocupar un nicho importante, eso lo escuchas de la gente”, nos cuenta Pablo, apasionado sobre Kürüf.

“En la actualidad ampliamos nuestro volumen de producción, cambiamos los equipos, de todas maneras estamos sobrepasados con de las demandas, cada vez son más”, concluye.

El Alma de Kürüf

Kürüf es dueña de una esencia inigualable a la hora de hablar de cervezas. Así como el vino con su maquinaria de marketing ha penetrado en los paladares cotidianos, la cerveza tiene una vida muy profunda más allá de las de elaboración industrial.

Tanto Rodolfo como Pablo creen que la cerveza puede llegar a tener tantas virtudes como el vino, pero que a la hora de “popularizar” la bebida, el vino ha tenido más suerte, imagen y presupuesto

“Es difícil competir contra la industrialización de la cerveza”, acota Pablo, “nosotros apostamos a la gente, no tenemos una visión marketinera y empresarial como ansiosa en este momento, a la velocidad que vamos la recepción es genial, nos interesa que la gente nos conozca por el verdadero placer que le sugiere nuestra cerveza, ese es nuestro primer paso”.

Kürüf tiene 7 cervezas diferentes de las cuales 3 están fijas es su esencia y el resto van rotando en su concepción. Lúpulos y maltas genuinas, elementos traídos de la patria belga y una alta meticulosidad mientras se cocina la cerveza, buscan constantemente nuevos registros y nuevas sensaciones. La cerveza, al igual que el vino, proviene de maceraciones y fermentaciones y, por sobre todo, son lenguajes de la tierra.

Rodolfo no para de moverse y nunca deja de habilitar información, tiene una necesidad de explicar apasionante, mientras hace varias cosas a la vez, mira el cronómetro, anota los datos, y cuenta que desde hace más de 5 años que anota todos sus procedimientos a la hora de cocinar, como si fuera un ajedrecista que hace un back up de todas sus partidas.

Inmensa esta Kürüf, un monumento al esfuerzo, y una cerveza original y transformada en lo soñado por quienes la fabrican.

Los bebedores de cerveza deberían de estar agradecidos por semejante oportunidad de acercarse a un tipo de bebida exquisita.

Y sépanlo los no bebedores de cerveza, que están perdiendo la posibilidad de entrar a este mundo por una puerta distinta a la que entra el resto… una puerta vip hacia los rincones de los sentidos.

Degustamos Pale Ale (hermosa, de fino lúpulo y notas amargas en nariz), Brown Ale (8 tipos de malta, destellos dulces), Stout (una espuma increíble y una densidad muy bien lograda, sobresale el café tostado) y un bonus track, una muestra de Barley Wine cerveza un toque ajerezada, concentrada, evolucionando con roble hace un año.

Una revelación para este paladar que entendió, en la siesta cipoleña, que hay cervezas diferentes, absolutamente responsables de acomodarnos en un nivel de placer irrespetuoso.

Nico Visne (nicovisne@gmail.com)

 

Lugares donde podes tomar Kürüf:

O’connells/ Roca 234 /Neuquén.

Zure/9 de julio y Puerto Belgrano/ Cipolletti.

The Samrok /Roca 136 / Cipolletti.

 

 

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