La forma y el sonido del vino

17/10/11
Fuente: Rumbovino Blog.

ilustraci%25C3%25B3n[1]Nos ocurre, como a muchos, que no podemos evitar ponerle forma a un olor, a un color, o a un sonido…, y al revés.

Nos ocurre con el vino (es particularmente especial para esto), que tendemos a imaginarlo con forma. Creamos de cada vino un personaje, imaginándolo por lo que su color, su aroma y su sabor, nos sugieren.

Se entremezclan las sensaciones a través de los sentidos y, siendo honestos, cuando catamos un vino, paralelamente, o incluso antes de descubrir sus aromas y sabores…, se nos viene a la cabeza un personaje, el vino hecho forma y carácter. Suena un poco loco…, lo sabemos, pero es lo bueno de la imaginación…, que no te impide nada, que no tiene ni normas ni límites ¿Verdad?

Incluso, a veces, lo relacionamos con una melodía, con un ritmo, como cuando bebemos un vino cafayateño y se nos viene a la cabeza un gaucho marcándose un zapateo al ritmo de un bombo legüero…

Es como que cada vino, además de tener forma y expresión, pues tiene una banda sonora determinada, una partitura propia.
Hace tiempo que lo venimos pensando…

En la cata, además de lo acostumbrado, de los códigos, que nos sirven para realizar de forma ordenada una crítica que todos podamos comprender… ¿Por qué no ir un poquito más allá? Imaginamos que muchos ya lo hacen y siempre lo han hecho, pero nosotros todavía no nos habíamos atrevido, así que esta nota servirá para adelantar la intención de lo que queremos decir…

Por eso no se extrañen si, a partir de ahora, llegan a encontrar alguna vez…, conclusiones que puedan resultar “disparatadas”. Nuestra idea es en realidad “modelar” o “capturar” a ese personaje efímero, esquivo y darle forma o sonido a nuestra manera.

Así que, con el permiso de ustedes…

RUMBOVINO

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