La historia de aquel vino… ese vino inolvidable…

12/07/11
Fuente: Maya Sommelier, viajes y copas Blog.

Luna+[1]Pienso en la vida como un sendero, un camino que vamos recorriendo a veces lleno de escollos, a veces facil de transitar, a veces duro de recorrer; hay momentos en el camino que te quedas plantado delante de una encrucijada, y es allí cuando te llega el momento de decidir… A veces podemos ver claramente a donde nos lleva, pienso que la mayoría de las veces solo vemos la ruta… pero siempre, siempre ese sendero esta lleno de encuentros…

Dulces, inoportunos, casuales, breves, felices, amargos o inolvidables encuentros…
Así tambien son los encuentros con el vino, cuando va mas alla de la copa casual, de la bebida cotidiana, de la reunion social y cuando -como es mi caso- el vino se ha convertido en compañía, en aprendizaje y en sustento…
Y así recorriendo el sendero de los sentidos con mi copa siempre dispuesta a recibir he tenido todo tipo de encuentros…

Vinos que piensas que quizás habría sido mejor tomarlos en otro momento, vinos jóvenes y descomplicados que te brindan un soplo de frescura, vinos evolucionados que te hacen reflexionar, que comparten contigo su sapiencia… Están también los fieles vinos que siempre nos acompañan o algunos vinos que simplemente decides olvidar… también están esos vinos soñados que algún dia quisiéramos probar…

Esta es la historia de un vino inolvidable… un vino sin pretensiones que encontre fortuitamente en mi copa una noche de primavera en que había luna llena…

Lo observe detenidamente, era fluido y de color rojizo con reflejos azules … me vi reflejada en la copa… al comienzo al acercar la nariz era discreto, sutil pero prometedor… solo necesitaba oxigenarse para desplegar sus maravillosos aromas de fruta madura, con notas de especias, vainilla, chocolate, canela… pase mucho tiempo seducida por sus aromas… me enamore antes de siquiera probarlo… y cuando al fin lo acerque a mis labios… me lleno de absoluto y profundo placer… un paladar intenso, jugoso, dulce y de suave textura con un largo retrogusto a especias… Este vino me hizo sonreír… yo hacia largos intervalos entre copa y copa disfrutando de sus aromas… mientras los acordes de una solitaria guitarra llegaban a mis oídos… Fue un vino disfrutado, observado, mimado que invadió mis sentidos y acaricio mi alma…

Fue uno de esos pocos vinos que sabes que llego a ti en el momento justo, estoy segura que si lo hubiese probado en otra ocasión no me habría causado tanto impacto como esa noche de luna llena en que lo encontre servido en mi copa… Fue tanto placer que me brindo este vino que no pude ver que estaba terminando la botella entera… mis ojos no podían creerlo… con una mezcla de angustia y tristeza vi que mi copa estaba vacía junto con una tambien vacía y solitaria botella… solo había quedado el recuerdo de sus maravillosos aromas…

Fue mio por un instante… un momento irrepetible en mi vida cuando tuve el encuentro con este hermosisimo ejemplar de la cosecha del ’74… raro, fortuito, incomprensible pero absoluta y deliciosamente inolvidable encuentro…
Ten tus sentidos despiertos porque tu vino inolvidable quizas esta a la vuelta de la esquina… o en la siguiente luna llena…

Por ahora mi copa esta vacía… pero -como siempre- dispuesta a recibir…

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