La hora del rosado

02/12/10
Fuente: Tiempo Argentino | Aldo Graziani, Vice Presidente de la Asociación Argentina de Sommeliers.

1[1]Durante años tratado con desprecio como si fuera un subproducto, este vino versátil para maridar venció todos los prejuicios y llegó para quedarse. Olvidados muchas veces durante el invierno, el calor los vuelve protagonistas. Sí señoras y señores, el vino rosado llegó para quedarse, y esto es una buena noticia. Todavía hay un importante porcentaje de los consumidores que ven al rosado como un subproducto, o, lo que es peor, como un producto de segunda categoría. Años atrás era muy común en la Argentina elaborar vino rosado a partir de “cortar” vino blanco y vino tinto. Por suerte, esta es una práctica en desuso y vale la pena revisar los dos estilos de elaboración que existen y que producen vinos bien distintos.

El primero es el “sangrado”: son los primeros jugos que algunos enólogos prefieren sacar de, por ejemplo, un tanque que macera las uvas con las pieles. De esta manera, logran más concentración de color y taninos, y, por otro lado, garantizan un vino rosado de características netamente frutales, unidimensionales (en general con aromas de frutas rojas como la frutilla y la cereza).

El segundo método es la “maceración atenuada”, la manera más correcta, por así decirlo, de elaborar un vino rosado buscando un vino rosado y no un subproducto (cómo sucede en el primer caso). Para este tipo de elaboración se utilizan uvas tintas que, luego de ser molidas, sus hollejos permanecen un corto tiempo con el jugo, permitiendo que ese contacto trasmita materia colorante y organoléptica. Luego se lo prensa y la fermentación se realiza en forma idéntica a la de un vino blanco.

En general, los vinos elaborados por el método de “maceración atenuada” poseen colores que van desde “piel de cebolla” hasta el “asalmonado”. En cambio, los vinos que surgen del “sangrado” son rojos, más intensos y, si se quiere, más seductores en el color.

A la hora de elegir el vino existen factores importantes a tener en cuenta. La añada es uno de ellos, porque los vinos rosados son elaborados para ser consumidos jóvenes, en el año, y no mejoran con el tiempo. Lo que los hace interesantes en la mayoría de los casos es su frescura, la cual está presente cuando el vino es joven.

Otro aspecto no menor es el dulzor, que está dado por los gramos de azúcar residual que se le deja al vino una vez elaborado, lo que le otorga un perfil más o menos dulce o más o menos seco.

Los vinos rosados tampoco mejoran en contacto con la madera, por lo cual no suelen pasar tiempo en barricas.
Versátiles a la hora de maridar, casan muy bien como aperitivos, con pastas y con algunas carnes sin salsas pesadas.
Va un listado de mis preferidos, todos elegidos a base de que tienen una muy buena relación precio-calidad: L´Argentin De Malarctic 2009 (82% Malbec – 18% Cabernet) ($ 38), La Flor De Pulenta Estate Malbec Rosé 2009 ($ 36), Trapezio Rosado (Merlot – Malbec) ($ 32), Melipal Malbec Rosé 2010 ($ 39) y Ave Malbec Premium 2009 ($ 45).

Todos para disfrutar en verano, con buena compañía, al borde de una piscina.

COMMENTS