La sangre de la viña

Burdeos, capital del vino, capital de la civilización… ¿o ha sido ya sustituida por la civilización de la Coca-Cola?
JOAN DE SAGARRA – 12/10/2005

En las grandes superficies (supermercados) el sesenta por ciento de las botellas se vende por menos de ocho euros: son los vinos ‘democráticos’

“La civilisation c’est le vin, et le vin c’est la France”, me dice el taxista que me lleva de la estación de Saint-Jean a mi hotel, en el centro de Burdeos. El taxista es hijo de Burdeos y Burdeos es, como no tardará en adoctrinarme el mismo taxista, la capital del vino, la capital de la civilización. No pienso contradecirle, aunque me moleste su descarado chauvinismo. Me sería muy fácil decirle que su civilización ha sido, desde hace algún tiempo, sustituida por la civilización de la Coca-Cola -“In Coca-Cola veritas” decía, con sorna, el tío Larry, Lawrence Durrell-, y que la nobleza bordalesa, los Château Margaux, Château d´Yquem, Mouton Rotschild, Pomerol, Haut-Brion.., ha dejado paso a unos vinos, a unas botellas mucho más democráticas y asequibles, procedentes de otras regiones de Francia, de España, de las Américas, de Australia, de Nueva Zelanda…
Pero me he callado. Bastantes problemas tienen ya los franceses, con su presidente malito, con la izquierda echándose los trastos a la cabeza, con su Houellebecq como triste sustituto del trío Malraux-Sartre-Camus -“el nuevo Céline”, como le llaman algunos-, con el ciclista Armstrong, la mar de cabreado, que baraja la posibilidad de volverles a humillar, de volver a ganarles el Tour, para que vaya yo ahora y en un santiamén le haga pedazos a ese taxista su querida civilización. Además, quien tuvo retuvo. Y el viejo Montaigne y una vieja botella de Sauternes todavía me inspiran un profundo respeto.

Estos días, en Burdeos y otras ciudades de Francia, se celebran las ferias del vino 2005. Las grandes superficies, Leclerc, Carrefour, Auchan… ofrecen los vinos de la temporada. El pasado año se vendieron más de 60 millones de botellas en esas ferias (el 75% del vino que se consume en los hogares franceses se adquiere en las grandes superfivino, pero beben mejor vino. Y ello no quiere decir que necesariamente suban los precios. Al contrario: el 60% de las botellas que ofrece Leclerc salen por menos de 8 euros, y el 40% restante por menos de 15 euros.

Junto a esos vinos ´democráticos´ (franceses y no franceses), las grandes superficies ofrecen también unas pocas botellas de ´grands crus´: Carrefour ofrece este año unas botellas de Château Mouton Rotschild 2002 a 86 euros la botella, y Geant (Casino) dispone de unas botellas de Château d´Yquem 1999, el más prestigioso de los sauternes, a 180 euros la botella. Esos ´grands crus´, que suelen desaparecer en un periquete, están ahí ´pour la façade´.

Son, en cierto modo, la bandera de aquella civilización de la que hablaba el taxista chauvinista. La garantía de que esos vinos ´democráticos´ pertenecen a una cultura, a una civilización que todavía está ahí, aunque no al alcance de la mayoría de bolsillos. Es la civilización del vino, de la Francia eternelle, que va de Rabellais a Colette, pasando por Baudelaire; del sauternes al ´coup de rouge´, el vino de los largos silencios, de los ´comptoirs perdus´, “qui s´avale en ridant le front comme on boit toutes les purgues du quotidien martyre” (Jean-Claude Pirotte).

El vino está presente, desde siempre, en la literatura francesa. El vino francés, ya sea noble, ya sea rojo, ya sea negro. Y negra es su en los viñedos del Valle de Lot) y Nöel Balen (que compagina la actividad literaria con la producción musical y ha escogido Burdeos como puerto de amarre), son los autores de una serie de novelas policíacas que tienen como principal protagonista el vino francés, el más noble vino francés. La serie se titula ´Le sang de le vigne´ y algunos de sus ejemplares dan testimonio de esa nobleza: ´Missión à Haut-Brion´, ´Noces d´or à Yquem´, ´Cauchemar dans les Côtes-de-Nuit´… Las novelas las publica Fayard. Ignoro si esa literatura cuenta con alguna subvención vinícola, de los ´châteaux´, pero, en cualquier caso, salta a la vista que su finalidad no es otra que cantar las excelencias de determinados viñedos y fomentar el esnobismo de un buen número de amateurs de los ´grands crus´.

El héroe de esas novelas es el señor Benjamín Cooker, un enólogo británico, autor de la mundialmente célebre ´Guide Cooker´, residente en la región de Burdeos y como su compatriota Sherlock Holmes poseído por una irrefrenable inquietud investigadora (nótese que el nombre del enólogo británico guarda cierta relación con el de otro enólogo, el norteamericano Robert Parker, autor, a su vez, de una célebre guía, y cuyo solo nombre hace temblar desde hace treinta años a los vinicultores franceses). El enólogo e investigador Cooker, como su compatriota Holmes, tiene a su vez un ayudante, el joven enólogo francés Virgile Lanssien, y ambos dedican su tiempo libre a descubrir robos, crímenes y asesinatos cometidos en los más nobles viñedos de Francia. Desde el punto de vista de la ficción policiaco-literaria, las novelas dejan bastante que desear, pero resultan un tanto atractivas desde el punto de vista de la vulgarización de la ciencia enológica. De vez en cuando aparece del terruño, de los viñedos. Expresiones como ´peloter la blonde´ (preferir un vino blanco a uno tinto) o ´étouffer une negrésse´ (decantarse por un tinto). Y, con la ayuda del señor Cooker, el lector podrá instruirse gratuitamente (es un decir, las novelas salen por 17 euros, más caras que un buen vino ´democráti-co´) al comprobar que el Château d´Yquem de 1947 fue un gran año, “el mismo año que vio morir a Al Capone, Tristan Bernard, Pierre Bonnard y entrar en vigor el providencial Plan Marshall”. Y si el lector además de ser un buen bebedor es aficionado a los habanos, podrá acompañar al señor Cooker a la tienda de tabacos londinense de James J. Fox, “la casa que antaño abastecía a un tal Winston Churchil”, a escoger un buen cigarro, con la posibilidad de encontrarse en ella con un célebre actor de cine norteamericano…

´Le sang de la vigne´ estaba destinada a la televisión. Una especie de ´Falcon Crest´ a la francesa, con muchos asesinatos y el enólogo Benjamín Cooker en el papel de Angela Chaning. Pero la cosa no cuajó y ahora sobrevive como literatura policíaca para un puñado de esnobs aficionados a los ´grands crus´, a magrear a las chicas rubias y provistos de un ligero poso monárquico. Dicen que el actor Dépardieu, que fabrica su vino, podría convertirse uno de estos días en el enólogo Cooker. En el cine o en la tele. Ah, la France.

Leave a reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

MAPA

Oficina

ArgentineWines.Com
Mariano Acha 2771 1430 CABA Argentina
Horario Lunes a Viernes: 10:00–17:00 hs (Hora argentina -3 GMT)

+54 911 54602722

VinoSub30

Enjoy Malbec

enjoymalbec

WineHackaton