La vitivinicultura avisa: el modelo se come a sí mismo

31/05/11
Fuente: MDZol Dinero | Federico Manrique.

4da8961407d62__292![1].jpg_s=8cacfc83a9cf4f52fc20794141523bd4Tal vez como ningún otro sector económico, la producción de vinos está mostrando un cambio de tendencia después de años de esfuerzos por ganar espacios aquí y el exterior. En volumen las exportaciones están cayendo en una tendencia que ya se venía viendo en el mercado interno. La crisis se maquilla con aumentos de precios, por lo que la facturación de las empresas no cae; pero la industria pierde mercado. Y de donde uno se va, otro llega a ocupar ese lugar.

Se vende menos, pero se factura más. Ese es el secreto de la vitivinicultura y un buen ejemplo de cómo el modelo de crecimiento económico con aumento de las exportaciones y conquista de nuevos mercados está volviendo sobre sus pasos como consecuencia de la inflación y la pérdida de competitividad.

Los datos son elocuentes. En volumen la vitivinicultura argentina pierde tanto en el exterior como en el mercado interno, y ya no sólo en los graneles. También las ventas de vinos fraccionados están en retroceso. La diferencia es que con ajustes de precios por encima del 30% anual, la crisis se maquilla porque la facturación por venta de las empresas no cae, aunque se pierda participación de mercado tanto aquí como afuera.

En el exterior
Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), entre enero y abril de 2011 las exportaciones totales de vinos cayeron 1,66% (13.826 hectolitros que se dejaron de vender en relación al año pasado). A la caída de los vinos sin mención varietal (-2,56%) en el primer cuatrimestre del año, se sumaron también bajas del 1,25% en varietales y del 0,18% en espumantes. Sólo el mosto repuntó después de un terrible 2010 y acumula un crecimiento del 7,63%.

 

 

En números globales (aunque seguro hay empresas que quedaron con los pies fuera del plato porque no todos pueden ajustar precios de la misma forma) la caída se maquilla por el aumento  de precios relativos que ha podido hacer el sector. Es por eso que las ventas externas de vinos en el primer cuatrimestre continuaron la tendencia creciente de 2010 con un valor exportado de U$S236,6 millones, lo que implicó un incremento de 11,2% con respecto a los mismos meses de 2010, según informa la consultora Investigaciones Económicas Sectoriales (IES) en base a datos de la Aduana.

Puertas adentro
En el mercado doméstico la tendencia no es distinta, aunque sí con un mayor margen para subir precios. Según datos de la Auditoría de Mercado anual y del período enero – abril para el 2011, suministrada por el Fondo Vitivinícola Argentino, el 2010 cerró con una caída del 3,85% en volumen pero con un salto en facturación del 34,3% en relación con el 2009. Mientras que en el primer cuatrimestre del año, en volumen se registró una baja del 0,8% pero con una suba en valor del 31,2%.

La Auditoría de Mercado mide ventas efectivas de vinos fraccionados en híper y supermercados, tiendas de descuento, autoservicios, almacenes, fiambrerías, despensas y polirrubros de todo el país, menos Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

En el volumen total registrado por la auditoría, en marzo de 2011 se vendieron 41,30 millones de litros, esto es una baja del 0,2% en relación a marzo de 2010 y una caída del 4,9% en comparación con marzo de 2009 (Ver gráfico). En este mismo período, el precio promedio del litro vendido en el mercado interno creció 31,9% entre marzo de 2010 ($7,83) e igual período de 2011 ($10,33) y una suba acumulada del 79,34% comparado con marzo de 2009 ($5,76).

 

 

Está claro. El sector prefirió maximizar ingresos antes que conservar volúmenes y cuota de mercado. Por eso ajustó tanto precio aún a costa de perder volumen de venta, total al final las ganancias cerraban.

“El precio del vino de traslado no dejaba mucho margen para no subir los precios. Lo bueno y sorprendente fue que aún con tantos aumentos, el consumo no haya caído tanto. En definitiva el consumidor ha sido demasiado fiel”, explica Sergio Villanueva, director gerente del Fondo Vitivinícola y de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA).

Y esta tendencia de ajustes de precios con caídas en volumen se ve en casi todos los segmentos de precios hasta los $15 por botella, ya que desde ese monto en adelante ya el mercado logró crecer en volumen y facturación, aunque los vinos de $15 a más no llegan a representar el 10% del mercado total (Ver gráfico).

 

 

Vía muerta
Crecer sólo por ajustes de precios y no por mayor volumen de venta pone a la vitivinicultura en una vía muerta, obligándola a desandar años de esfuerzos e inversiones por consolidar tanto el mercado interno como externo. Como el resto de la economía, el sector se vuelve adicto a la inflación porque sólo puede crecer en la medida en que aumente los precios.

La expansión del consumo, basada en una expansión del gasto público y financiada con emisión monetaria coloca al sector productivo en una vía muerta, señala el economista Miguel Ángel Rouco en una columna publicada por la agencia de noticias DyN.

Por Federico Manrique

 

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