Los caminos del vino con sello uruguayo

10/06/12
Fuente: Clarín | Luis Giannini.

caminos-vino-sello-uruguayo_ClarinMontevideo.- Cruzando el Río de la Plata, un interesante circuito enoturístico sorprende con sus productos artesanales y de alta gama.Todos los grandes viajeros han visto más cosas de las que recuerdan y recuerdan más cosas de las que han visto.

Atentos a que las copas de más tornan más elocuente esta afirmación, en una especie de selección ambulante de amantes de la cultura vitivinícola, de recorrido por la geografía delUruguay , el criterio usado fue el de la prudencia, que ayudó a atravesar sobriamente el itinerario de Los Caminos del Vino , para apreciar en toda su dimensión el arte de cultivar las vides y elaborar los vinos.

En tierra charrúa, y como una forma de relacionarse más que amistosamente con el vino, desde 2005 un grupo de bodegas familiares uruguayas unieron sus esfuerzos para invitar a especialistas en racimos, albillos, cepas, sarmientos y hollejos a conocer más profundamente esta cultura, la del cultivo de la uva. Es así como se origina Los Caminos del Vino, un proyecto de la Asociación de Turismo Enológico del Uruguay. Visitantes aficionados se incorporan al recorrido e incrementan, desde entonces, la cantidad de personas que aprecian la delicada y artesanal evolución que han experimentado los vinos producidos de cara al lugar donde el Río de la Plata se empecina en convertirse en mar.

La cultura del vino debe entenderse como una experiencia sensorial: quienes consumen ese licor, producto de la fermentación del zumo de las uvas exprimido, buscan un diálogo más claro y profundo con la uva y con aquellos que la elaboran. Cálidas manos son protagonistas en una actividad de vocación y compromiso abundantes, donde el riesgo es un factor cotidiano cuando se interactúa con la naturaleza y el clima en pos de lograr más vida, más salud. Los Caminos del Vino abren las puertas de las bodegas y viñedos Alto de la Ballena, Antigua Bodega Stagnari, Artesana, Castillo Viejo, Reinaldo De Lucca, Garzón, Marichal, J. Carrau, Bouza Bodega Boutique, Filgueira, Juanicó, Spinoglio, H. Stagnari, Viña Varela Zarranz y Viñedo de los Vientos como una invitación a la mejora en la afinación de la sensibilidad para discernir, del gusto por experimentar a pleno con los cinco sentidos.

En Uruguay, los viñedos y bodegas están desparramados por las cuchillas, esas colinas o lomas onduladas de baja altura muy frecuentes, típicas del relieve oriental. Las cuchillas son ondulaciones entre dos ríos o arroyos y las llaman así por esa razón, porque cortan las aguas que transitan el país. Inmersa en ese dibujo se halla la mayoría de los establecimientos. La variación del terreno brinda una diversidad de microclimas favorables para el cultivo de las uvas. Actualmente los viñedos uruguayos rinden muchos tipos diferentes de vino, y los productores están experimentando constantemente, ya que esos suelos son aptos para variedades específicas de uvas que producen los vinos superiores.

Pero es el tannat el varietal que inició la producción vitivinícola del Uruguay a escala comercial, una cepa que se adaptó al suelo y clima locales. De taninos suaves, tiernos y un atractivo color, se lo reconoce como el “vino uruguayo”, y las superficies plantadas ocupan un tercio del total de los viñedos. Si bien el tannat se expresa perfectamente solo a sí mismo, se lo combina también en cortes con otras variedades: tannat-cabernet sauvignon, tannat-merlot, tannat-cabernet franc.

La ubicación geográfica en una latitud privilegiada de cara al mar y a la historia de su gente, mayormente descendientes de inmigrantes de la Europa mediterránea, y el contagio de la tranquilidad pueblerina uruguaya, con esa irresistible hospitalidad, hacen posible conocer la diversidad y tradiciones que acuña esta tierra en una pintoresca región de cortas distancias. Orgullosos, dedicados, no les faltan galardones a estos bodegueros que todavía mantienen tradiciones de excelencia de esos antepasados. Hoy han perfeccionado su oficio y propagan la ingesta de vinos finos dentro de un concepto que forma parte importante de un estilo de vida saludable, amable.

Uruguay ofrece una particular y nueva forma de descubrir. Una propuesta diferente para los que saben y para los que quieren aprender del mundo del vino. Resulta novedoso hallar en abundancia, casi como si hubieran sido ignorados o hubiesen estado escondidos mucho tiempo, vinos de alta gama, de calidad premiada. Y más aún: inmersos en un frente culinario de cálidos restaurantes donde se plasma un maridaje ideal de exquisitas recetas comprometidas por expertos sommeliers.

En un relajado recorrido por históricas bodegas que integran Los Caminos del Vino, personal y guías experimentados reciben a los visitantes y ofrecen paseos, degustaciones y en algunos casos se puede almorzar muy cerquita de las viñas. Por caso, a pasos de Punta del Este , en el departamento de Maldonado , se halla Alto de la Ballena, un pequeño establecimiento donde sus dueños, sin más experiencia que la de ser consumidores de buenos vinos, se abocaron a la búsqueda de un lugar que combinara aptitud vitícola, bellos paisajes y buena localización. Estos preceptos fueron logrados para la producción de vinos de alta gama, con la selección del terruño necesario para la obtención de calidad en las uvas.

Fue así como en este emblemático balneario, a pocos kilómetros del mar, dieron sus frutos variedades de merlot, tannat, cabernet franc, syrah y viognier merlot. Se contemplan muy cerca las aguas de la Laguna del Sauce y la puesta del sol en el horizonte de la serranía mientras se degustan vinos distinguidos, cómodamente instalados en un deck en la altura.

En otra de las bodegas, la boutique Bouza, en Canelones , al aire libre en mesas instaladas bajo una parra, un sabroso cordero acompañado de un tempranillo-tannat es para tener en cuenta al momento de elegir. Pero en todas las bodegas la degustación diaria está disponible y además muchas de ellas también brindan sus salones para eventos especiales, shows y cenas. El servicio degustativo puede ser obsequiado tanto por mozos como por un enólogo y hasta por el mismo propietario. En sus modernas edificaciones temáticas, ventanales amplios dan un valor aumentativo a la visión de zonas frescas, donde los períodos de maduración son inconstantes, donde laderas cultivadas ofrecen irregularidades que las hacen más inclinadas. Y contienen los ingredientes necesarios para producir buenos vinos, de auténtica personalidad y calidad.

Los iconoclastas, los excéntricos, aquellas personas sin apego a ninguna norma o modelo no pueden dejar de reconocer, sin embargo, que el tiempo de guarda de un vino no debe ser el tiempo máximo que soporta antes de deteriorarse, sino el tiempo en que alcanza la plenitud. Por lo que resulta ideal beberlo en su apogeo.

Percibiendo esta idea, esta verdad, como si la tuviera a la vista, una moza se acerca a la mesa donde descansa un grupo de fatigados expertos cultores de la vid, en la terraza de una tienda de vinos. “Señores, ¿les sirvo?” “Sí, señorita, por favor. Es una buena ocasión para hacer un brindis por los viajeros que simulan no recordar nada”.

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