Los varietales sí existen

21/10/10
Fuente: Fondo de Olla | Juan Carlos Fola | Foto: Flickr/Philip Choi.

5054599878_8230494cac[1]Se armó tole tole. Un periodista de la vieja “camada” y que usa moñito volvió a hacer de las suyas. Un reconocido dueño de bodega le contestó. Fondo de Olla interviene. Según la actual legislación argentina, un vino varietal es aquel que contiene al menos un 85% de una uva determinada, que debe ser mencionada en la etiqueta o contraetiqueta. Cualquier bodega que cumpla ese requisito podrá difundir que tales y cuales vinos de su producción, son realmente varietales. No importa qué “corno” hace el enólogo con el 15% restante. Nos guste o no, así lo dice la ley.

Ahora bien, hay enólogos y enólogos, bodegas y bodegas. A Pepe Martínez Rosell, por caso, yo le creo. A otros prefiero ignorarlos. Respecto a las bodegas, uno puede creerles o no, más allá de lo que mencionan las etiquetas, pues se supone que deben superar algún control oficial para poder justificar que sus varietales son varietales. Se da también sobreentendido que una persona capacitada puede identificar por sus características a un vino que responde a los cánones de la “varietalidad”. Aunque no nos confiemos demasiado en esto, porque la prueba de la cata a ciegas no la supera nadie.

Para Brascó los varietales no existen ¿Se lo comió el personaje?
Sus razones tendrá el señor Brascó, decano de los periodistas gastronómicos vernáculos, cuando afirma que le consta que el Malbec Casona López y el Finca Flichman Malbec Roble son 100% genuinos. Sin embargo, llama la atención que siempre menciona a las mismas cuatro o cinco bodegas (las dos ya citadas, más Finca la Anita, La Rural y alguna que otra que varía según el humor del colega).

Démosle a Don Miguel el beneficio de la duda y del amiguismo. De última, debo aceptar que no puedo ser absolutamente ecuánime cuando pruebo un vino de mi amigo Palo Domingo. Si hasta algunos piensan que trabajo para su bodega, pero no es así. Salvando las distancias, tampoco me pidan que sea medido y justo ciento por ciento, cuando veo un partido de Tigre. O que me cueste aceptar que el actual gobierno (a esta altura de las circunstancias) ha tomado una medida acertada. Es una cuestión de piel.

Volvamos a los vinos. Don Brascó dice, al menos así yo lo entiendo, que la mayor parte de las bodegas vernáculas son mentirosas. Que los varietales argentinos son puro bla, bla, bla. Las bodegas locales no tienen la culpa de que a alguien se le ocurra que un varietal debe estar elaborado con la totalidad de una uva, y no más del 80%. Y si no le creemos a un enólogo o a una bodega, tenemos la facultad, como consumidores, de no comprar sus vinos.

En última instancia, estaría bueno que si decimos que los varietales no existen, contemos qué bodegas meten la trampa. Eso es más difícil que elogiar a las que supuestamente cumplen con la ley. Pero si el título de la nota dice “Los varietales no existen”, no podemos luego poner dos ejemplos de varietales ciento por ciento como los Malbec de López y Flichman. Es contradictorio, ¿no le parece?

El que se enojó con el artículo de marras, aparecido en LN Revista, es Don Ricardo Santos, autor de uno de los mejores Malbec (varietal) del mercado. Santos, ex propietario de Norton, dice que Miguel Brascó “pretende justificar sus gustos desvirtuando, y hasta mintiendo, para realzarlos”. Y agrega: “En su comentario del domingo 3 de octubre, dice que descontando dos bodegas, a las que no tengo yo por qué cuestionar, desautoriza a todos los que creemos en los varietales, aduciendo que ponemos en la botella algo que no es lo que en realidad ponemos”.

Don Ricardo considera que esta nota lo agrede en forma personal, y solicitó al director de la revista, que publique su carta “para desmentir algo que si pretendió ser gracioso, lo hizo denigrando el trabajo que muchos bodegueros hacemos”. Y pidió, por último, que si el autor de la nota tiene pruebas, que denuncie con nombre y apellido a los que no cumplen con la ley.
En lo personal, creo que en la industria vitivinícola hay mentirosos y tramposos, pero son los menos. Que ahora se corte el Torrontés con una pequeña parte de Chardonnay para hacerlo menos rústico y vendible en el exterior, es un recurso lícito. Y sigue siendo Torrontés.

Si a Santos le preguntara si su Malbec tiene 85%, 90% ó 100% de esa cepa, seguramente me contestaría: “¿A vos qué te importa, te gusta o no te gusta”? Y tendría razón. Don Ricardo: me gusta su Malbec y la verdad es que estoy convencido de su “varietalidad”. Si dentro del 20% que le concede la ley puso cinco, dieciocho o ninguna otra cepa, es cosa suya. Quédese tranquilo, Ricardo, hablar (y escribir) con liviandad es una cosa común entre los argentinos. Lo que realmente importa es que su Malbec, para mí (como dice Bilardo) es uno de los que más me gusta.

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