Los vinos rosados buscan ganar mercado como novedad o moda

26-04-2009
Fuente: Diario Uno | Fabián Sevilla

d22f6[1]La producción local, que es la mayor del país, es ínfima con relación a los tintos y blancos. Aun así casi todas las bodegas los incluyen en su oferta porque su elaboración lo vuelve muy rentable. Los rosados o rosé ocupan un mínimo porcentaje de la producción y el despacho de vino provincial. Pero aunque no tengan gran demanda, la mayoría de las bodegas los cuentan entre sus cartas porque son un producto rentable al cual se busca posicionar como una novedad de alta gama o una moda.

El rosado se consigue del primer escurrido del caldo de uvas tintas o tintas y blancas. El color, que en los descriptores va del rojo puro al teja vieja, se lo aporta el contacto con el hollejo durante el tiempo que determine el enólogo, según el matiz que desee para su producto. Por ende, se lo entiende como un subproducto para el cual no existe una gran demanda, pero sí una creciente oferta.

Como referencia están los datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). De 11.024.275hl de vinos elaborados en Mendoza en 2008, solo 180.767hl fueron rosados (1,64% del total). A su vez, de 8.230.306hl despachados, 324.873hl fueron rosé.
Basada en estos datos, Cristina Pandolfi, subgerente de Estadísticas y Asuntos Técnicos Internacionales del INV, señaló que “no se puede decir que Mendoza tenga una tradición al respecto. Esta es la tierra de los tintos y no hay muchos lugares en el mundo donde se los pueda producir con la calidad local. Pero los rosados se elaboran de uvas tintas, y como Mendoza es la principal productora del país, también es donde se registra la mayor producción”.

No obstante, destacó la tendencia de las bodegas con producción de alta gama a incorporar rosados. “Está muy bien que se diversifiquen: así el consumidor tiene una oferta de distintos tipos de vinos, ya que cada uno puede servir para una ocasión en particular. Esa es la ventaja del vino: siempre hay uno que puede combinarse o adecuarse a la oportunidad, hora, estación, comidas”, remarcó.

Desde su percepción, los rosé se está poniendo de moda “a partir del lugar que tienen en las publicaciones especializadas y en la oferta de las bodegas. Es una bebida interesante para explorar, al que hay que apostar para recuperar el consumo captando sobre todo a los jóvenes, a los consumidores no habituales y a quienes al iniciarse puedan hacerlo con un vino agradable, refrescante, de cautivante color y fácil de beber”.

“Los rosados se insertaron sin que hubiera una demanda real y aún es un mercado chico”, opinó Carlos Navarro, gerente de Bodegas Altus, que se apresta a lanzar un rosado. Explicó que sumar este tipo de vino a su línea responde a “que hay un mercado en crecimiento con una potencial utilidad: introducir nuevos consumidores. Además, es un producto atractivo para ciertos paladares y momentos de consumo y no implica, en su elaboración, costos o esfuerzos adicionales”.

La gerenta de Marketing de Alta Vista, Julia Cerutti, añadió que el rosado “aún sigue siendo un vino de inicio y para un momento especial. Hay una demanda, pero a la vez una sobreoferta en la que se destacan pocas marcas. Se trata de que cada bodega apoye su producto para que se posicione por su calidad como uno bien definido y no como un intermedio entre los tintos y los blancos”.

Por su parte, Florencia de Cassone, gerente de Exportaciones de Familia Cassone, apuntó que es un vino con tendencia alcista “porque está cambiando la percepción que el consumidor tenía de él, incluso está de moda para ciertos servicios en los que se sirve en lugar del champán”. En sintonía, esta empresa lanzó como parte de su marca Finca La Florencia un espumante extra brut en base a rosado de Malbec y Pinot Noir.

A su vez, el sommelier Germán Rechimuzzi consideró que el rosado no es de gran demanda porque “el consumidor no tiene la educación vínica suficiente como para disfrutarlo con todas sus virtudes que son las mismas de un tinto, además de que el color, la estructura y carga aromática resultan más atrayentes que en un blanco”.

Más cerca del consumidor que los bodegueros, Rechimuzzi aseguró que que si “no se ofrece, en los restoranes no se pide. El que llega a Mendoza busca el Malbec. Sin embargo, en el crecimiento de la demanda esa puede ser una fortaleza: al atarlo como un subproducto de esa variedad podría alentar el consumo. Otras fortalezas son el que pueda producirse de cualquier variedad de uva y que al tener un precio bajo en relación a sus virtudes organolécticas permite un producto excelente a menor costo que un tinto o un blanco”.

Un viejo sabor dulce que le juega en contra

Hay cierta resistencia a adoptar los vinos rosados. Una causa puede ser histórica: remite a antes de la reconversión operada en la vitivinicultura argentina a principios de la década de los ’90, cuando predominaba en general la cantidad sobre la calidad. “Puede ser que en algunos quede el recuerdo o la sensación de que el rosado es de sabor dulzón y de regular calidad”, estimó Cristina Pandolfi, funcionaria del INV.

Señaló que desde aquel entonces “hay un cambio que no sólo se viene dando con este tipo de vinos, sino con todos los que se producen en el país y en Mendoza. Hoy en las revistas especializadas y en las vinotecas se pueden ver rosados de Malbec, de Cabernet Sauvignon y otras variedades que son excelentes como también los espumantes rosados muy interesantes y agradables de beber”.

Desde su óptica, Germán Rechimuzzi, quien es sommelier del Sheraton, remarcó que “los rosé que se producían antiguamente eran dulces por lo cual sólo se los asociaba al postre: hoy uno con gran presencia de azúcar es un vino mal hecho”.

En contraposición destacó la versatilidad del rosé de calidad que se hace hoy, sobre todo al momento del maridaje “porque permite un equilibrio justo entre una comida no muy estructurada ni tampoco insípida. Va muy bien con pescados con salsas elaboradas, pasta rellena, diversos ahumados así como carnes rojas con bajo contenido graso y grilladas”.

Para mujeres, jóvenes y paladares que se inician

En Mendoza muchas bodegas tienen sus rosados, que pese a ser jóvenes en el mercado algunos son de referencia.

Familia Cassone lanzó sus primeros vinos en 1999, entre ellos el rosado de Cabernet Sauvignon. “Hasta ese momento los rosados eran baratos y de mala calidad ya que no provenían de de tintos comunes –explicó Florencia de Cassone, gerente de Exportaciones–. Nuestra idea fue lanzarlo como parte de nuestra línea de alta grama, Obra Prima, para posicionarlo como un vino fino, elegante y de gran calidad, aunque el precio ($22) lo ubica en un rango medio en cuanto a costo”.

Esta bodega tiene una producción total anual de 450.000 litros, de los cuales 50.000 son de este tipo y que encontraron 30porciento de su mercado en restoranes y vinotecas de la Argentina; el resto va al exterior (Reino Unido, Estados Unidos, México, Brasil y Holanda). “Ha tenido un crecimiento muy fuerte la demanda en mercados con veranos calurosos ya que el rosado se sirve siempre fresco”, detalló y añadió que su rosado destaca “porque tiene mucha estructura, cuerpo y a diferencia del de otras bodegas, es seco”.

En cuanto al target al que apuntan su producto, señaló que “gusta mucho sobre todo a las mujeres, aunque no hay un público acotado. El consumidor de mayor edad es más reacio porque tiene la idea del rosado de mala calidad de antaño, pero cuando lo conoce les encanta”.

Otro vino de referencia es el rosé que desde 2002 produce Alta Vista a partir de uvas Malbec. “De una producción total de 2.500.000 litros, unas 60.000 botellas son de este vino, de las cuales más del 50porciento se consume en Argentina, que es nuestro principal mercado, mientras que Brasil y Estados Unidos le siguen en relevancia”, aseguró Julia Cerutti, gerenta de Marketing de esta bodega.

Apuntó que su producto destaca por la “frescura” ya que sacan su partida antes de la primavera del mismo año de elaboración. “El rosado se ve como un vino femenino o para los jóvenes, pero al ser el nuestro de Malbec está dirigido a todo el público. Igualmente no lo dirigimos a uno en especial: tiene más que ver con el momento de beberlo y a cierta gastronomía”, detalló.
Actualmente, Bodegas Altus se prepara a lanzar su rosado al mercado interno y cuya partida inicial será de 6.000 botellas. Carlos Navarro, gerente general de la empresa, señaló que buscaron uno de estilo propio, argentino y moderno. “No es de estilo europeo. Es de un color vivo, muy atractivo, muy frutado en nariz y boca y con cierto dulzor”, detalló.

A la par, separó en dos el consumidor potencial de este nuevo vino: “Los que recién se inician y que prefieren un producto atractivo y fácil de tomar, de quienes gran porcentaje son mujeres y jóvenes. El otro target tiene que ver con el momento del consumo: es ideal para la tarde, acompañar ciertas entradas, para la sobremesa, cuando seduce tanto a conocedores como no conocedores”.

ASí NACE, ASí SE CONSUME

La vinificación en rosado se hace a partir de la maceración controlada del hollejo de la uva negra, que le confiere el matiz así como el aroma. Normalmente todos son de tintas, pero como en Argentina se permite el corte de blancas y negras, hay rosados que se elaboran con caldos provenientes de ambas variedades.

Procedimiento de vinificación

nEl primer paso consiste en introducir las uvas tintas, o el conjunto de tintas y blancas, en un escurrido estático y sin presión.

nEl volumen de las uvas, por gravedad, aplasta la vendimia haciendo que el mosto salga coloreado por contacto con las pieles. El grado de coloración depende del tiempo que pasó con los hollejos.

nUna vez que salió ese escurrido coloreado, fermenta sin hollejos como si fuera un vino blanco.

Algunos secretos

-Es uno de los más adecuados para atraer y generar nuevos consumidores: es sumamente atractivo cuando se lo ve en la copa, si es que su color está bien logrado con vivacidad y mucho brillo, percepción a la que sigue un buen aroma en nariz, con notas frutadas agradables y una buena estructura en la boca, con mucha frescura y equilibrio de acidez.

-No es un vino de guarda sino de consumo rápido. Como se lo envasa en una botella de vidrio transparente se nota cuando pierde el atractivo primordial que es el color, el cual debe tener una buena estabilidad durante el tiempo que va a transcurrir hasta el consumo.

-No es fácil “lograr” un buen rosado. Se puede conseguir un excelente color pero poca intensidad en el aroma o en boca. Con la corta maceración a la que se lo somete, el enólogo debe trabajar muy bien para conferirle los mejores aportes.

-Se lo considera “liviano”: al tener menos período de maceración hay menor presencia de sustancias que conforman su cuerpo. Eso lo convierte en un vino agradable y fácil de tomar, muy bueno para iniciarse en el consumo a partir de lo cual se puede ir pasando a otros vinos de más color, cuerpo y complejos como los tintos.

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