Los vinos sean unidos

11/12/12
Fuente: Los Andes On Line | Cristian Avanzini | Foto: J. Hidalgo.

vinoAsociar a un país en su conjunto con algún producto de calidad es la ley primera para después, sí, desmenuzar el marketineo por regiones, provincias y demás.

Hablando de vinos, funcionó con Francia y su Burdeos ó Champagne; con España y su Rioja y su Ribera del Duero; con Italia y su Toscana. Esto es: el país adelante, la región detrás.

Todo esto viene a cuento de una iniciativa de San Rafael para sacar pecho por cuenta propia en el exterior con una marca “paraguas” para sus productos, principalmente los producidos por las bodegas locales.

Nadie duda de que el departamento sureño tiene con qué deleitar al mundo. Pero la idea de promocionarse de manera diferenciada a nivel internacional suena, al menos, quijotesca. Basta con repasar algunas estadísticas para sincerarse y reconocer que todavía nuestro país está lejos de ser una potencia vitivinícola exportadora.

Hay que sacarse el sombrero al ver lo empinado de una curva ascendente que comenzó a trazarse hace menos de 15 años, pero todavía resta mucho por hacer para posicionar a la marca “vino argentino” en el exterior.

Es cierto que en el siglo XXI la tecnología hace todo más veloz y que el posicionamiento de productos también puede subirse a la cresta de la ola, pero en honor a la verdad, todos los países identificados como hacedores de buenos vinos vienen trabajando en el asunto desde hace más de tres décadas.

Argentina es reconocida en el mundo por sus carnes. Sin grandes secretos, podemos coincidir en que gran parte es resultado de una actividad de exportación ganadera iniciada en el siglo XIX.

Esto no quiere decir que falten 200 años para que el indio medio pida un vino argentino en un restaurante, pero sí que hay que tener paciencia, perseverancia y unidad en la promoción genérica.

Si bien el malbec es el caballito de batalla de la vitivinicultura nacional, regionalizar el marketing dispersaría los perdigones desperdiciando efectividad.

Los impulsores de la marca “San Rafael” se quejan del auge alcanzado de un tiempo a esta parte el Valle de Uco mientras que su región fue la principal reconversora hacia viñedos varietales.

Pero esto no tiene que ver sólo con la calidad de los vinos producidos sino en una trama más compleja en la que interactúan nombres famosos a nivel internacional, grandes escaparates como Clos de los Siete y otros negocios inmobiliarios que trascienden a la bebida nacional.

De todos modos, nadie tiene la última palabra en el marketing vitivinícola así que si el “Corazón de Mendoza” decide avanzar con su “paraguas”, éxitos al final del camino.

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