Lujo sobre rieles por las viñas de California

03/07/10
Fuente: AmbitoWeb. | Pablo Domini.

Tren del vinoSi hay una materia que los estadounidenses tienen aprobada de sobra es el armado de shows. El cine, el deporte, los negocios, cualquier situación es buena para montar un espectáculo, y el turismo es un terreno particularmente fértil, tanto como Napa Valley (el Valle de Napa), la mundialmente famosa región vitivinícola de California que, entre todos sus atractivos, ofrece el pintoresco Wine Train, tal vez la mejor forma de recorrer viñedos y bodegas mientras se disfruta de vinos rojos y gastronomía de lujo.

El Napa Valley Wine Train es un restorán sobre rieles. Se trata de un tren de principios del siglo XX que recorre unos 40 kilómetros entre viñedos, por vías recicladas que datan de 1860. Traslada tres cocinas y otros tantos vagones comedor en los que ningún detalle está librado al azar.

Para tener una dimensión de lo que es turísticamente el Valle de Napa puede mencionarse que son más de 8 millones las visitas de todo el mundo que recibe por año. La región tiene además su cuota de glamour, con ricos y famosos como el director de cine Francis Ford Coppola o Diane Disney Miller, descendiente de Walt Disney, entre los dueños de viñedos.

Mientras tanto, son cada vez más los que optan por el lujoso trencito que inicia su recorrido en la estación

McKinstry Sreet, en Napa, para luego parar en Yountville, Oakville, Rutherford y Santa Helena. La experiencia dura aproximadamente tres horas. Uno de los mayores atractivos del Wine Train es el winery tour, que consta de un minicurso de degustación de vinos dictado por expertos en alguna de las reconocidas bodegas locales, con almuerzo gourmet incluido, a un costo que ronda los u$s 100 por persona.

Entre las bodegas más famosas que se visitan figuran Grgich Hills Estate y Domaine Chandon. El paseo por esta última cuesta u$s 139 e incluye almuerzo y wine tour. En Grgich Hills la tarifa es de u$s 119. Raymond Vineyards y ZD Wines también pueden ser parte del recorrido.

A su vez, hay tres opciones de menú, dependiendo del vagón que se elija. El Vista Dome, de 1956, es el más refinado, ideal para cenas románticas bajo la luna llena. El Gourmet Express replica el lujo de tradicionales restoranes de los ferrocarriles de antaño. Finalmente, el Vagón Silverado es la opción más simple, con la posibilidad de comer al aire libre, ordenando a la carta. Estos dos últimos coches Pullman datan de 1915-1917.

La cata de vinos a bordo del tren puede ser muy amplia, ya que hay más de cien botellas diferentes, selección que se amplía a 300 en la tienda fuera del tren. Justamente, la estrategia que da éxito al wine train apunta a presentarse como una cálida solución ante la vastedad del Valle de Napa y al alto número de bodegas, que puede llegar a agobiar al turista. «¿Es difícil saber qué bodegas visitar, o cuáles vinos llevar a casa? El grupo de educadores de vino a bordo de nuestro tren lo podrán asistir», promete el Napa Valley Wine Train desde su sitio web (http://winetrain.com).

Millones

La línea de ferrocarril del Wine Train es una historia en sí misma. Fue construida en 1864 por Samuel Brannan, considerado el primer millonario de San Francisco, que entonces deseaba llevar a sus huéspedes hasta el balneario que poseía en Calistoga. El tren luego pasó a ser propiedad de California Pacific Railroad y la Southern Pacific lo adquirió en 1885. De fines del siglo XIX a principios del XX el ferrocarril fue fundamental para el desarrollo económico y agrícola del valle. Derrotado por el automóvil, el servicio de pasajeros dejó de prestarse en la década de 1930.

En 1987 se fundó el Napa Valley Wine Train, con el objetivo de preservar la línea de ferrocarril para el uso en el futuro y reducir el tráfico en el valle. The Napa Valley Wine Train compró la línea de ferrocarril a Southern Pacific, restauró la antigua locomotora que data desde 1910, de la era de los vagones Pullman, y actualmente funciona con GNC.

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