Malbec, el vino emblemático de la Argentina, es de Mendoza

11/05/09
Fuente: Diario Uno | Marcela Furlano.

malbecNuestro país posee 27.000 hectáreas de esta variedad y es el que más presencia tiene de este varietal en el planeta. 23.000 de ellas están en esta provincia, zona privilegiada para su producción.

El Malbec es el vino que distingue a nuestro país en el mundo y nuestra vitivinicultura ha puesto, desde su origen, muy fuerte el acento en su producción. Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), en el 2007 la Argentina tenía 27.000 hectáreas implantadas con la variedad Malbec, lo cual nos convierte en el país que más hectáreas tiene de este varietal en el planeta. De esas 27.000 hectáreas, 23.000 están en Mendoza, lo cual nos posiciona como una de las más destacadas zonas productoras, no sólo por la fuerte presencia del Malbec en nuestras tierras, sino también por la excelente calidad de los vinos de esta variedad.

El mejor del mundo
Al margen de los innumerables galardones que los Malbec de diferentes bodegas locales han ganado en concursos internacionales, los especialistas coinciden en que nuestra provincia reúne las características que pocas veces se dan para confluir en un varietal perfecto.

¿Por qué es tan buena la calidad de esta variedad? El enólogo Raúl de la Mota lo explica en su artículo “La intuición y el arte lograron el mejor Malbec del mundo” (parte del libro Secretos del Malbec argentino, de Carlos Goldin) . En nuestra tierras confluyen factores como las cualidades del terreno, las condiciones de humedad y vientos, la presencia de heladas tardías o tempranas y las alturas de la precordillera, que atenúan los rigores del verano.

Muchos hemos leído en las etiquetas marcas que incluyen la palabra “terrazas” para denominar zonas de mayor altura en las cuales están implantados los viñedos de origen. Cristina Pandolfi, subgerente de Estadísticas y Asuntos Técnicos Internacionales del INV, recuerda que en la denominada “primera zona” de Luján y Maipú los viñedos fueron desplazándose a partir del crecimiento demográfico hacia zonas del piedemonte. El cuidado y la observación de los productores vitivinícolas dieron por resultado vinos con cualidades muy distintivas, que se lograban, entre otros factores, merced a la diferencia de temperaturas entre el día y la noche, que favorece notablemente la calidad del Malbec. Estas zonas altas, llamadas en algunos casos terrazas, consiguen, merced a la gran amplitud térmica, la proliferación de los polifenoles en los vinos, otorgándoles notas de excelencia y particularidad.

El Valle de Uco es la zona en franco crecimiento. Se sabía que era un lugar privilegiado para la vitivinicultura, pero su explosión productiva recién pudo iniciarse a partir de la inversión de grandes bodegas, muchas de capitales extranjeros, que podían afrontar los costos que demandaba llevar el riego a esos terrenos.

Variabilidad en los precios
Pandolfi explica que hasta fines de la década del ’80 la vitivinicultura mendocina priorizaba la cantidad en lugar de la calidad. Pero que a partir de ese momento, con la erradicación del 30% de la superficie de viñedos de escasa calidad o en malas condiciones como una de las medidas de la reconversión, comenzó a notarse una fuerte variación cualitativa en nuestros vinos, especialmente en el emblemático Malbec.

La variedad Malbec es una sola, pero dentro de ella pueden distinguirse varios clones que han sido objeto de muchos estudios, sobre todo de expertos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). ¿Pero por qué de una sola variedad pueden surgir vinos tan diferentes y de tan disímiles precios?
Los cuidados y la inversión de los productores son esenciales. Desde los sistemas de riego hasta los productos agroquímicos y el universo de posibilidades que se abre en la etapa de la guarda del vino, todo influye en el precio final en botella. Hay diferencias en la elaboración: un vino más concentrado, que para obtener un litro necesita más cantidad de materia prima, varía su precio. Si se decide añejarlo, por ejemplo, en barricas de roble o la misma guarda (cuyos costos son elevados) terminan por impactar en la calidad final del producto y, obviamente, en su precio.

Un compañero gourmet

La nobleza de los componentes del Malbec, que lo hacen untuoso y suave al paladar, lo vuelven perfecto no sólo para el maridaje (sobre todo con carnes rojas), ya que también se ha convertido en la base o elemento esencial de otros productos destinados al consumo gastronómico o para comensales que busquen sabores innovadores. Ellos pueden encontrar en el mercado, por ejemplo, tomates confitados al Malbec e incluso un licor en base a este vino, con una consistencia como de jarabe, que puede emplearse como una salsa en postres en base a una crema helada americana o frutos rojos.

También se elaboran actualmente grapas o –para decirlo con mayor propiedad– destilados de orujo de uva realizados a partir del Malbec, reconocidos por su calidad a nivel mundial.

Degustación

-Sobre un fondo blanco (una servilleta, por ejemplo) colocar la copa para contrastar el vino y poner en juego la vista. Hay que ver el grado de limpidez, su transparencia y su brillo. En cuanto al color, el Malbec se caracteriza por ser rojo violáceo, y en la copa puede advertirse que se forma un borde azulado en torno a la bebida. El color debe presentarse con vivacidad.

-Luego entra en juego el olfato. En la primera olfación salen los aromas más volátiles, los más livianos. Un aroma característico del Malbec es el de la ciruela, que habla de un vino elaborado a partir de uvas maduras. En otros Malbec puede hallarse un aroma floral, como el de las violetas y también de otros frutos rojos, como frambuesas y arándanos.

-Luego se gira suavemente la copa. Un buen Malbec se desliza por la superficie dejando en sus paredes pequeñas “lágrimas”. Esto es por la presencia de glicerol, un componente natural que le brinda untuosidad. Recién ahí se prueba un poco, desplazando el vino por toda la boca.

-Aquí se ponen en funcionamiento tres sentidos: olfato, gusto y tacto. Por vía retronasal se perciben otros aromas al calentarse el vino en la boca a la temperatura corporal. El tacto percibe la untuosidad, el cuerpo, la aspereza o astringencia de un vino. Pero el Malbec es una bebida muy noble, que rara vez llega áspero o astringente a la boca y por lo general provoca sensaciones muy agradables.

-Finalmente se mide cuánto dura la sensación del vino en la boca, en lo que se llama “persistencia aromática intensa”. Un vino que persiste en su sabor más tiempo suma un factor de calidad. 

Posibilidades de corte y cómo leer la etiqueta

El Malbec admite crear cortes con otros vinos. Los más tradicionales son con Cabernet Sauvignon y Merlot.

Si un vino surge del corte de estos tres varietales, la etiqueta puede mencionar a los tres, pero un blend de más de tres variedades directamente se comercializaría como “vino tinto”. Si un blend está compuesto en un 85porciento por Malbec, la etiqueta reflejará sólo el nombre de este varietal.

En el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) están bregando por que la etiqueta incluya indicaciones geográficas, porque al ser Mendoza una de las zonas productoras más prestigiosas del mundo esto ayudaría a la comercialización. Lo que sucede es que el consumidor está habituado a orientarse en la compra por la denominación por varietales, no por regiones geográficas.

Además, esta estrategia serviría para posicionar otros varietales mendocinos. En la actualidad, el Malbec “tracciona” a las otras variedades porque una bodega que presenta sus Malbec puede llevar detrás los otros varietales en los cuales su bodega desea abrir una brecha de comercialización, amparándose en el prestigio ya ganado por el Malbec.

La preocupación del INV es que a futuro la fama bien merecida de esta variedad no opaque la producción y el desarrollo de otros varietales.

Zonas y producción

33.469 hectolitros de Malbec a granel se exportaron en el 2008.

Pioneros del Malbec. Los inmigrantes fueron los que trajeron el Malbec a nuestra provincia, que era conocida como la “uva francesa”.

El nombre
Malbec es una derivación del apellido del médico francés Malbeck, que lo introdujo en Cahors, Francia.

Regiones productoras

En la Argentina hay varias provincias en las cuales se cultivan estas vides, aglomeradas en una franja ubicada al Oeste del país. Se trata de Salta, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, Neuquén y Río Negro.

Los especialistas afirman que los mejores Malbec argentinos provienen de viñedos cultivados en altura, por la necesidad de esta cepa de tener gran variabilidad de temperatura entre el día y la noche. En Mendoza, las regiones que se destacan en ese aspecto son parte de Las Heras, Luján, Tupungato y Tunuyán.

Breve historia 

En 1776 fue creado el Virreinato del Río de la Plata y éste incorporó la región de Cuyo después de haber pertenecido a la Capitanía General de Chile durante 216 años. Los sacerdotes evangelizadores crearon entre los pobladores cuyanos un fuerte arraigo con el cultivo de la vid, ya que, alejados de las poblaciones y por la amenaza de malones, no tardaron en hacer sus propias huertas y parrales. Los viñedos se ubicaron junto a las iglesias, en principio para producir el vino de misa. Mucho antes, el crecimiento en la producción vitivinícola de las provincias del Oeste argentino había sido tan grande, que el rey dictó medidas en 1595 prohibiendo la producción de vino en sus colonias, para que no opacaran la industria española. Esto no prosperó, y Cuyo y La Rioja siguieron creciendo como referente de la vitivinicultura.

Leopoldo Suárez, en su libro “Estudios ampelográficos de la provincia de Mendoza”, de 1911, afirma que el Malbec fue “la primera variedad francesa introducida en el país” y detalló que en 1861 el viñedo más antiguo de esa variedad se encontraba en una finca de Panquehua, propiedad de Carlos González, bodega que aún sigue produciendo en manos de sus descendientes.

Posibilidades de corte y cómo leer la etiqueta

El Malbec admite crear cortes con otros vinos. Los más tradicionales son con Cabernet Sauvignon y Merlot.

Si un vino surge del corte de estos tres varietales, la etiqueta puede mencionar a los tres, pero un blend de más de tres variedades directamente se comercializaría como “vino tinto”. Si un blend está compuesto en un 85porciento por Malbec, la etiqueta reflejará sólo el nombre de este varietal.

En el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) están bregando por que la etiqueta incluya indicaciones geográficas, porque al ser Mendoza una de las zonas productoras más prestigiosas del mundo esto ayudaría a la comercialización. Lo que sucede es que el consumidor está habituado a orientarse en la compra por la denominación por varietales, no por regiones geográficas.

Además, esta estrategia serviría para posicionar otros varietales mendocinos. En la actualidad, el Malbec “tracciona” a las otras variedades porque una bodega que presenta sus Malbec puede llevar detrás los otros varietales en los cuales su bodega desea abrir una brecha de comercialización, amparándose en el prestigio ya ganado por el Malbec.

La preocupación del INV es que a futuro la fama bien merecida de esta variedad no opaque la producción y el desarrollo de otros varietales. 

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