Malbec World Day

17/04/12
Fuente:  Blog Mr. Wines.

MWD2[1]El Malbec World Day  es la celebración impulsada por Wines of Argentina con el objetivo de difundir e incentivar el consumo de nuestra cepa insignia a nivel mundial. Este festejo que nació hace un año, y que se repetirá cada 17 de abril, es el generador para diversas actividades. Degustaciones, conferencias, promociones en ventas o múltiples acciones relacionadas serán realizadas en simultáneo en importantes ciudades del mundo. Este 2012, por ejemplo, la cita se llevará a cabo en Río de Janeiro, Sao Paulo, Nueva York, Los Ángeles, Toronto, Vancouver y Londres.

Como consumidor, comunicador y miembro de los Blogueros del Vino, no quiero ser ajeno a esta significativa fecha. Desde mi pequeño lugar, aprovecho la ocasión para comentarles acerca de un Malbec que probé recientemente. Además, les acerco algunas reflexiones sobre la cepa, tomando en cuenta mi deseo para el futuro; la primera tiene que ver con el terroir y la segunda con el concepto de varietabilidad.
Vino recomendado
Quara Single Vineyard Malbec 2008 Viña Cabra Corral  ($115)
Esta etiqueta pertenece a la Bodega Finca Quara, ubicada en el Valle de Cafayate (Salta). La denominación “single vineyard” significa que la uva utilizada proviene de un viñedo único, en este caso Viña Cabra Corral, que vale destacar son sólo dos hectáreas plantadas en 1975. Quiero contarles también que lo tomé en mi reciente visita a la ciudad de Trenque Lauquen, acompañando unas costillas de cerdo a la parrilla, en el agasajo que me brindaron mis amigos Mariana y Víctor.
Al servirlo en el copón resultó atractivo por su aspecto, de brillante e intenso color; una nariz que se fue abriendo de a poco, con una fruta madura como en mermelada, nítida, limpia, y notas aportadas por la crianza de 12 meses de barrica que acompañan sin invadir. No necesita explotar en aromas para atraerme. En boca es franco, sabroso, con volumen, pero al mismo tiempo con un recorrido fluido que me invita a seguir bebiendo. En su final de boca me recuerda que proviene del NOA, pero esta vez no es el típico y trillado morrón asado, sino más bien una nota terrosa y un sutil especiado que lo dice todo. No necesité su partida de nacimiento para conocer su origen.
Otro acierto de la bodega, que año a año demuestra que privilegia la calidad, ya que en todas sus líneas tiene buenos vinos y de precios acordes, y además cuenta con distinguidos profesionales en su equipo de trabajo: a José Luis Mounier, hace un par de años también se sumó Marcelo Pelleriti.
Opinión I (terroir)
Que Argentina a partir del Malbec puede hacer grandes vinos, nadie lo discute; el crecimiento cualitativo se percibe año a año, no sólo los consumidores locales tenemos el privilegio de ser testigos de esa evolución, sino también que el mercado internacional lo valora y reconoce cada vez más. ¿La calidad del Malbec llegó a su techo? Los que saben dicen que no. Al contrario, dicen que esto recién comienza y que hay mucho por recorrer. Desde mi humilde lugar, comparto esa opinión.
Nuestro país posee una rica geografía vitivinícola: las diferentes latitudes, altitudes y suelos, en una palabra, el terroir, le imprimen a cada vino un sello único. Depende de cada productor la nitidez con que logre definirlo.
Un buen camino para tener mayor diversidad en nuestros vinos posiblemente sea hacer foco en las zonas de mayor calidad enológica, y que cada uno trabaje en resaltar ese sello para que quede bien definido y sea claramente perceptible. Claro que esta misión puede ser viable en vinos de gama media/alta, donde los rendimientos son bajos, hay una identificación más fina de los cultivos, se manejan volúmenes más pequeños y pueden realizarse vinificaciones dentro de lo posible más naturales. Para resumirlo en una copa, podemos seguir haciendo una infinidad de vinos ricos, bien frutales, casi golosos, tirando a concentrados y con una dosis (+/-) de madera, con muchos puntos en común y sin salirse del modelo, o podemos olvidarnos al menos un poco de la moda para hacer que cada uno sea quien debe ser. Olvidarse la receta del vecino, lo que pide el mundo o el departamento de marketing, y así explorar nuevos y diversos caminos. Si seguimos por la misma senda, el consumidor no evolucionará como tal y con el tiempo correremos alto riesgo de aburrirnos.
Opinión II (varietabilidad)
La tendencia de las últimas décadas a identificar los vinos por su marca comercial y su composición varietal (hoy nos convoca el Malbec) hacían que cuando un consumidor se acercaba a una góndola se encontrara con la posibilidad de probar diversos cepajes “teóricamente puros”, fuera detectando cuáles eran “aparentemente” los de su preferencia, y definiendo su gusto para las futuras compras, básicamente guiado por esos dos factores: “marca y varietal”. Del otro lado del mostrador, las bodegas cargaron su artillería pesada también allí: fortalecieron sus marcas (publicidad, marketing, imagen) y crearon un nutrido porfolio de etiquetas siempre encabezado por vinos varietales y, obviamente, con nuestro indiscutible “Rey Malbec” a la cabeza, que en ventas siempre le llevó varios cuerpos al “grupete” de cepas que le seguían. En función del tamaño de la bodega, sería mayor o menor la variante en propuesta de estas últimas.
Anteriormente, cuando hablé de terroir puse el foco en los vinos de rango alto y medio/alto. Ahora lo pondré en los de rango bajo y medio/bajo. Como es un segmento al que podemos exigirle menos, me animo a extenderlo a la totalidad de nuestra geografía, es decir, no discriminar aquellas zonas no tan generosas con la calidad; esos vinos de los cuales se producen grandes volúmenes (los que consumimos todos los días), que suelen encontrarse en la punta de góndola del supermercado, en lo del “chino” o el bodegón del barrio. Esos que en su mayoría fueron etiquetados como varietal (100% misma uva) porque el mercado así se acostumbró y los buscó, perdiendo la posibilidad de la diversidad infinita que pueden ofrecernos los vinos de corte (también llamados bivarietales o blend).
Por ejemplo, en el caso de un varietal Malbec promedio, las variables posibles al degustarlo pueden ser: notas a ciruela u otra fruta (+/- madura), tostados/vainilla (+/- intenso), acidez/taninos/alcohol (+/- presente) y como extra quizás algún toque especiado, floral o mineral (dependiendo de la zona o productor).
Ahora vamos a pensar nuevamente en Malbec e imaginar todo lo que nos ofrecería si fuera combinado con muchas y diversas cepas, también de buena calidad. Imaginémonos combinado con cabernet franc, con el clásico cabernet sauvignon o el merlot, con el bonarda, con el syrah o tannat, con tempranillo o petit verdot. Todos podrían resultar atractivos matrimonios para el Malbec, ya que lograrían mayor complejidad en aromas y sin la necesidad de siempre caer en el recurso de acentuar (+/-) tostados u otras notas que recuerdan al roble para forzar su personalidad.
Apostar a los vinos de corte y privilegiar la expresión del terroir por sobre estilos o modas, al menos para mí puede ser un buen camino. Lo digo como consumidor inquieto que suele probar muchos vinos y que algunas veces se siente un tanto aburrido por tanta repetición en sus estilos.
A continuación les dejo los link a las respectivas notas de los Blogueros del Vino, también relacionadas con el Malbec World Day:Blog Wine MDQ
Blog Vinos Oasis Sur
Blog El Vino del Mes

 

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